Neuquén les declara la guerra a las palomas
Las aves están en la mira: no sólo provocan daños y molestias en los techos, sino que son portadoras de piojos y garrapatas y pueden contaminar. Hay un proyecto de ordenanza para controlar su proliferación. Se las combate, pero el costo de la tarea es elevado.

NEUQUEN (AN).- Tienen la mejor de las imágenes y el peor de los prontuarios. Las palomas en esta ciudad no solo son las simpáticas y candorosas aves que fascinan a los niños y entretienen a los ancianos en las plazas y paseos, sino también motivo de disgusto de muchos vecinos y gran preocupación de las autoridades municipales.

Las aves provocan daños y malestar y ahuyentarlas demanda altos costos.Por ese motivo quieren instrumentar mecanismos legales para alejarlas del centro urbano.Detrás de la calidez de sus figuras y el brillo de su plumajes blancos, azulados y negruzcos estos pájaros encierran una amenaza de contaminación y de ser potenciales transmisores de enfermedades. Habitantes de techos, umbrales y cornisas, dejan el sello de su paso con sus deposiciones y no sólo blanquean paredes,veredas y monumentos, sino que tapan canaletas y desagotes y corroen desde chapas a mármoles de las casas y edificios.

Los técnicos de control de plagas las señalan como los "correos urbanos" que transportan piojos, cucarachas, garrapatas y vinchucas de un rincón a otro de la ciudad y se constituyen en factores de riesgo para la salud de las personas. (ver recuadro) "Hoy por hoy está a determinarse si conforman una plaga en el sentido estricto, pero al margen de ello surge la necesidad de crear una normativa que permita efectuar un control de la especie en la ciudad.

Si no se actúa preventivamente es indudable que el problema se profundizará", dijo Juan Carlos Roca, subsecretario de Gestión Ambiental de la municipalidad de la ciudad de Neuquén.Para Gustavo Blaser, dueño de una empresa de control de plagas y fumigaciones, la sanción de un instrumento legal es indispensable y sostuvo que se necesita de un encuadre normativo para encarar con posibilidades de éxito cualquier intento o campaña de dar una solución al problema."Nosotros -las empresas del rubro- planteamos que se haga una campaña de concientización, para que la población conozca los riesgos de la superpoblación y lo que significa su presencia en el centro urbano", dijo Blaser.

La sugerencia central del técnico es que se permita la captura del animal y se lo retire de los ámbitos en los que se genera el conflicto con el ser humano.El Ejecutivo municipal elevó un proyecto de ordenanza para resolver la cuestión.

Fue elaborado por técnicos municipales, hace un año que está la respectiva comisión para su análisis y se propone, como objetivo básico "el mantenimiento de la salud pública a través del control de vectores, mediante acciones de prevención y control".El proyecto contempla una gran cantidad de aspectos del problema y sugiere las soluciones, normatizando el rol de las empresas que asuman la tarea de controles y señalando sanciones para los infractores.

El texto define que vector "es el organismo que en forma mecánica y/o biológica sirve de vehículo para diseminar enfermedades" y que plaga "son los seres vivos que bajo ciertas condiciones afectan al medio ambiente, el ser humano y/o sus actividades".Los reclamos de los vecinos al municipio por los inconvenientes que provocan las palomas son habituales y los presentan quienes viven en edificios del centro y en complejos habitacionales de los barrios.

Actualmente se hacen operativos para combatir la presencia de las palomas de un lugar -edificios, escuelas, hospitales, gimnasios- pero tienen un costo mínimo de 2.500 pesos. "Un particular no puede afrontar ese costo y por otra parte es poco efectivo en función de una solución definitiva, ya que si bien sí se logra correr al animal de un lugar, anidará en otro cercano. Es decir, le pasa el problema a otro", dijo Blase a este diario.Con la normativa proyectada se pretende bajar los niveles poblacionales y de esa manera controlar las consecuencias.

Roca y Blaser explicaron que la paloma prolifera en las ciudades porque tiene todo a su favor: agua, comida, refugio y no está expuesta los depredadores naturales. "De ahí que ahora se la vé más en los centros urbanos que en sus ámbitos naturales", señaló Blaser.Sin que se trate de hacer un paralelo con los sondeos de opinión y encuestas de los políticos, lo de la buena imagen que la gente tiene de la paloma no es un detalle menor a la hora de considerarla como plaga.

Asociada universalmente con la paz y el amor, genera resistencia cuando se habla de combatirla."Es potencial portadora de 44 enfermedades y de 14 ectoparásitos (piojos, pulgas, etc), en cambio el murciélago -uno de los mayor imagen negativa-, no sólo que podrían atribuírsele tres enfermedades y cuatro ectoparásitos, sino que por las noches sale a consumir insectos y es un formidable fumigador ecológico", comentó Blaser.

Preocupa la incidencia en los niños


NEUQUEN (AN).- "En nuestro barrio hemos armados redes hasta para combatir la inseguridad, ¡pero con las palomas no sabemos qué hacer!". Con bronca, pero lejos de resignarse, Wálter Toscani comentó las peripecias que tienen que afrontar los vecinos porque las palomas abundan en los techos, anidan bajo los tanques y son la gran amenaza de contaminar con sus defecaciones el agua potable de las cisternas.

Wálter vive en las 40 Viviendas, un complejo habitacional habilitado hace pocos años ubicado en el barrio San Lorenzo Sur, lindante con el kartódromo. Cansado de tantos reclamos, se encargó él mismo de impulsar la creación de una ordenanza que fije un marco normativo para encarar el problema de fondo.La gran amenaza de las palomas que se han apoderado de los techos de sus viviendas es la contaminación, tanto por la materia fecal que desparraman por todos lados y en cualquier momento,como por la contaminación del medio ambiente y el consecuente peligro de contraer enfermedades.

Motivos para preocuparse por ello no les falta, principalmente a Wálter: "En verano mi hijo tuvo problemas de alergia y la presunción más firme del pediátra fue que se trataría de los piojos de las palomas. También tuvimos un caso en que un chiquito ingirió materia fecal de las palomas y otros tres de bronquiolitis"Además de la amenaza para la salud del vecindario, destacó el aspecto visual, con sectores donde las aves defecan y dejan montículos de desechos. Aún cuando regularmente apelan a la escalera de cuatro metros que hicieron entre todos, para para limpiar techos, canaletas y desagotes pluviales."Los técnicos municipales vinieron, evaluaron el problema y concluyeron que los trabajos demandarían alrededor de 50.000 pesos. Costos poco menos que imposibles de afrontar por los vecinos", comentó.


Fuente: Río Negro (Argentina)
Mayo 27, 2003