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Integrantes de nueve agrupaciones no gubernamentales que
formaron la red de la Ribera
Los vecinos de la zona norte piden que se limpie
la costa
También proponen generar proyectos que la conviertan en un espacio
de acceso público y gratuito. El corredor, de 21,8 kilómetros,
abarca Vicente López, San Isidro, San Fernando y Tigre.
A la sombra de un sauce, recostado sobre la arena, el vaivén del
Río de la Plata relaja. Pero en la Ribera norte del conurbano, la
escena sólo es posible en unos pocos rincones de playa con acceso
libre que aún sobreviven.
Ante el peligro de que ese paisaje desaparezca por completo debajo de
rellenados, escombros, hierros retorcidos y basura que se apropian de la
costa, nueve organizaciones no gubernamentales se unieron para defender
su lugar y formaron una Red.
El objetivo trazado apunta a generar proyectos para convertir la costa
norte en un espacio de acceso libre, gratuito y natural. La zona en cuestión
comprende los partidos de Vicente López, San Isidro, San Fernando
y Tigre. Son 21,8 kilómetros de costa, "casi todo en riesgo",
según la Red de la Ribera. Esta parte del río es, además,
la fuente principal de agua potable para más de 12 millones de personas.
"Como nosotros, la vegetación lucha por subsistir entre las
piedras", dice, poética, Susana Miglioli, docente, educadora
ambiental e integrante de la asociación civil Tierra XXI. Mientras
habla señala los juncales verdes que asoman en el agua pese a los
escombros. "En Dinamarca tienen un sistema de limpieza de aguas basado
en estas plantas. Y acá las matan", comenta esta mujer, quien,
de adolescente, se bañaba en el río de Vicente López.
"Queremos volver a caminar libremente junto al río como lo
establece el Código Civil. Ahora no se puede ir desde San Isidro
hasta Olivos por la costa", expresa Santiago Jelenic, especialista
en derecho de aguas, de la Asociación Pro Vicente López.
Los integrantes de la Red pertenecen a diferentes partidos costeros y se
unieron luego de una Asamblea vecinal en la que surgió la necesidad
de defender la costa y el río como un "bien social".
"El problema del rellenado es que modifica el tamaño natural
del río. Daña el agua porque se tira basura, disminuye el
cauce y se reduce la profundidad del río", detalla Patricio
Ezcurra, de la Asamblea de San Isidro, y menciona los enormes sauces añejos
que daban sombra en la costa hasta que el rellenado los mató.
Con esta certeza, los vecinos iniciaron un camino de reclamos ante un
juzgado penal de San Isidro, el Gobierno provincial, municipios, el defensor
del Pueblo de Vicente López y la Fiscalía de Estado provincial.
Algunos les explicaron que no corresponde la jurisdicción, otros
los asesoraron y hay expedientes sin respuesta.
"Las tierras costeras son de dominio provincial. Pedimos la transferencia,
pero todavía no se concretó", comenta el concejal Norberto
Erro, de la Comisión de Tratamiento de la zona costera, en Vicente
López. Sobre los rellenos, opina: "Vamos recuperando la costa.
En la época militar estaba cerrada, era un basural. Ahora se rellena,
pero en forma indiscriminada".
Por su parte, el titular de Política Ambiental del Gobierno provincial,
Adolfo Boverini, explica: "Este año, ante algunas denuncias,
analizamos el convenio que creó una sociedad anónima entre
la provincia, el municipio de San Isidro y capital privado. Y descubrimos
que la comuna debió presentar un estudio de impacto ambiental pero
no lo hizo. Así lo expusimos ante la Asesoría General del
Gobierno".
Desde la Municipalidad de San Isidro, el secretario de Planeamiento,
Jorge Sabbatini, asegura que "hay tres obras costeras terminadas y
queda pendiente la plaza en Bosque Alegre. El rellenado sirvió para
ampliar la zona recreativa". En relación a la sociedad anónima
entre el Gobierno provincial y el municipal aclara que "está
en un paréntesis. En setiembre, después de las elecciones
provinciales, veremos".
Entre las respuestas que recibieron a sus reclamos, Antonio Musso y Flori
Becerra, de la Red, destacan "un dictamen que determinó que
los rellenos son clandestinos entre el puerto de Olivos y San Isidro. Es
decir, que ese terreno sigue siendo del dominio público natural".
"Nosotros sólo podemos asesorarlos, no tenemos jurisdicción
aclara Andrea Brusco, directora de Promoción Ambiental y Desarrollo
Sustentable, de la Secretaría homónima de la Nación.
Ellos pueden exigir la participación ciudadana, según la
nueva ley general del ambiente. Los vecinos tienen la legitimación
procesal para ir ante un juez. Y la Fiscalía bonaerense ya ordenó
no reconocer nomenclatura catastral en los terrenos ganados al río
con rellenado: esas tierras no se pueden lotear ni vender. No tienen título".
Los responsables de la Red hacen hincapié en la intención
positiva: generar proyectos, educar, preservar los recursos naturales.
"El río es un todo, comunicado con otros ríos. Un principio
holístico indica que el daño que hacemos acá repercute
en toda la humanidad", expresa Miglioli, quien dedicó 22 fines
de semana a limpiar, con sus hijos, la playa junto al muelle Pacheco y
sacaron 600 bolsas de residuos. Becerra agrega: "Queremos que cada
ciudadano cuide a su vecino, así como la naturaleza se controla
a sí misma."
Yanina Kinigsberg.
Fuente: Clarín (Argentina)
Mayo 06, 2003
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