|
La EEA advierte riesgos de retroceso ecológico
en Europa debido a las actividades económicas
Los avances conseguidos en materia de medio ambiente
corren peligro debido al modelo de desarrollo no sostenible
El estado del medioambiente en Europa sigue siendo complejo, ya que si
bien ha mejorado en líneas generales, este progreso no se debe sólo
a las políticas ambientales, sino también a la recesión
económica y a la reestructuración que se vive en amplias
zonas del Viejo Continente. A ello hay que añadir el efecto del
desarrollo económico, que amenaza con agravar muchos de los impactos
negativos. Son las conclusiones del último informe de la Agencia
Europea del Medio Ambiente (EEA), que demanda la formulación y aplicación
de políticas con un enfoque más integrado de las cuestiones
medioambientales.
La situación del medio ambiente en Europa ha mejorado en diversos
aspectos a lo largo de la última década, pero muchos de estos
avances podrían verse contrarrestados por el actual modelo de crecimiento
económico, ya que los gobiernos deben aún tomar medidas importantes
para desvincular la presión ambiental de la actividad económica.
Esta es la conclusión del último Informe sobre el medio
ambiente en Europa, realizado por la Agencia Europea de Medio Ambiente
(EEA), la cual considera que el panorama general del medio ambiente en
Europa sigue siendo complejo.
De un lado, porque hay progresos notables en reducir las emisiones contaminantes,
si bien este efecto se debe no sólo a las políticas correctoras,
sino también a la recesión económica y a la reestructuración
que se vive en muchas zonas de Europa.
De otro lado, el panorama medioambiental es complejo porque el crecimiento
económico está haciendo que los objetivos nacionales establecidos
para limitar las emisiones de los gases de efecto invernadero resulten
difíciles de lograr para muchos países de Europa Occidental.
Dos antecedentes
Los dos primeros informes de la serie fueron publicados por la AEMA en
1995 y 1998, para las conferencias celebradas en Sofía (Bulgaria)
y en Aarhus (Dinamarca), respectivamente.
Este tercer informe ha sido preparado para la Conferencia Ministerial
Medio Ambiente para Europa, que se desarrolló la semana
pasada en Kiev, Ucrania, bajo los auspicios de la Comisión Económica
de las Naciones Unidas para Europa (UNECE).
Este informe se diferencia de los dos anteriores porque adopta un enfoque
más integrado tanto de las cuestiones ambientales (por ejemplo,
combinando las aguas marinas y continentales y evaluando cuestiones sanitarias),
como de los aspectos relacionados con la integración de los problemas
del medio ambiente en las políticas sectoriales, reflejando los
desarrollos políticos registrados en estos aspectos.
También se diferencia en su cobertura geográfica, ya que
incluye a Asia Central y la Federación de Rusia por primera vez
desde que se comenzaron a hacer esta serie de evaluaciones. El nuevo informe
analiza la situación en 52 países, incluyendo a la Federación
Rusa y a 11 estados pertenecientes a Europa Oriental, el Cáucaso
y Asia central (EECCA).
Efectos notables
Esta evaluación muestra que la mayoría de los avances en
la mejora del medio ambiente siguen siendo consecuencia de las medidas
correctoras que se toman para limitar la contaminación, aunque también
son el resultado de la recesión económica y de la reestructuración
que se vive en muchas zonas de Europa.
El informe destaca las amplias diferencias existentes entre los diferentes
grupos regionales y confirma que aquellas políticas ambientales
desarrolladas adecuadamente y puestas en práctica, han traído
consigo importantes mejoras en distintos ámbitos y han reducido
la presión ejercida sobre el medio ambiente en Europa.
Así, por ejemplo, se ha conseguido una reducción importante
de las emisiones de sustancias que agotan la capa de ozono de la atmósfera
en Europa. Por otra parte, mediante la reducción de emisiones de
sustancias acidificantes, tanto atmosféricas como vertidas a las
aguas, procedentes de la industria, se ha conseguido una mejora de la calidad
de ambos medios. La protección de los hábitats de especies
de plantas y animales biológicamente relevantes ha mejorado también,
en cierta medida, su situación.
Déficit en los residuos
Por el contrario, las políticas ambientales en materia de gestión
de residuos no han dado lugar a logros importantes y la presión
ejercida sobre algunos recursos naturales, especialmente los bancos de
pesca, el suelo y las tierras cultivables, sigue creciendo. Por otra parte,
los vertidos a las aguas, procedentes de fuentes difusas como, por ejemplo,
la agricultura, siguen siendo un problema.
La transición económica y social desde principios de los
años 90 (cuando Europa occidental avanzaba hacia una sociedad más
orientada a los servicios, y el resto del continente se dirigía
hacia una economía de mercado, aunque a diferentes velocidades)
ha dado lugar a mejoras ambientales en algunos ámbitos, y al deterioro
en otros.
Europa, en general, ha reducido las emisiones de gases de efecto invernadero
(GEI). En los países de Europa Central y Oriental y en los países
de EECCA, la presión procedente de la agricultura y de la industria
sobre los recursos hídricos es menor. En estos países la
reestructuración económica también ha sido el principal
motor de la reducción observada en las emisiones de contaminantes
a la atmósfera.
Como contrapunto negativo, el abandono de las tierras debido a la reestructuración
económica que se ha producido en Europa Central y Oriental y en
los países de EECCA, supone una amenaza para la biodiversidad.
Lastre económico
Además, el crecimiento económico está haciendo que
los objetivos nacionales establecidos para limitar las emisiones de los
gases de efecto invernadero resulten difíciles de lograr para muchos
países de Europa Occidental.
El desarrollo urbano y la infraestructura de transportes están
sellando amplias zonas de tierra productiva y fragmentando los hábitats
de animales y plantas en muchos puntos de la región. La pesca intensiva
supone una amenaza para los recursos naturales marinos.
Dado que los avances en materia ambiental en estas zonas están
principalmente condicionados por la situación económica general,
es probable que gran parte de los avances experimentados hasta la fecha
no puedan ser sostenibles bajo condiciones de un renovado y continuado
crecimiento económico. Al mismo tiempo es probable que se agraven
muchos de los impactos negativos.
Esta tendencia es ya evidente en el sector transporte, donde se advierte
un marcado cambio hacia el transporte por carretera y aéreo, aumentando
así el consumo de energía y las emisiones de gases de efecto
invernadero, en lugar de utilizar medios de transporte menos agresivos
con el medio ambiente.
Riesgos para la salud
La salud humana sigue enfrentándose a una amplia variedad de riesgos
relacionados con el medio ambiente. Así, la generación de
residuos peligrosos crece en toda Europa.
La calidad del agua potable sigue siendo preocupante en toda la región
y la exposición a partículas en suspensión, causantes
en parte de la contaminación atmosférica, es en la actualidad
la mayor amenaza para la salud humana en las ciudades europeas.
El informe concluye que debe acelerarse la formulación y aplicación
de políticas con un enfoque más integrado de las cuestiones
medioambientales, para que Europa pueda garantizar una adecuada protección
del medio ambiente y cumplir así su objetivo de realizar una transición
hacia un desarrollo mas sostenible.
El panorama general en términos de integración sectorial
presenta un aumento en el desarrollo de los marcos políticos necesarios,
especialmente en la mayor parte de la UE, y también cada vez más
en muchos países en proceso de adhesión y de la EECCA, señala
textualmente el informe.
Necesidad de nuevas iniciativas
Sin embargo, añade, hasta la fecha, sólo se ha constatado
un avance limitado en el desarrollo y puesta en marcha de iniciativas concretas,
y únicamente en unos pocos casos se ha producido una importante
disociación entre el crecimiento económico y las presiones
ambientales que le acompañan.
Y concluye: todavía se hace mucho hincapié en el uso de
instrumentos normativos tradicionales en áreas específicas
para resolver las cuestiones ambientales. Normalmente no se tienen en cuenta
las repercusiones en el medio ambiente que provocan el desarrollo económico
y las pautas generales de producción y consumo.
En la UE se están desarrollado otras herramientas, como los instrumentos
económicos y los acuerdos voluntarios, que resultan más apropiadas
para ocuparse de dichas repercusiones, pero que hasta el momento no se
han utilizado en gran medida en la región europea.
POR VANESSA MARSH
Fuente: Revista Tendencias Científicas
Mayo 26, 2003
|