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EGIPTO: Crédito del Banco Mundial irá
a la basura
WASHINGTON, (IPS) - El gobierno de Egipto gestiona un préstamo
ante el Banco Mundial para revitalizar la economía, pero gran parte
de ese dinero terminaría en manos de empresas extranjeras recolectoras
de basura.
El gobierno del presidente Hosni Mubarak acudió una vez más
a los organismos de crédito internacionales en procura de unos 1.500
millones de dólares que servirán, entre otras cosas, para
pagar unos polémicos contratos con compañías de tratamiento
de residuos urbanos.
El gobierno se proponía así reemplazar a los 60.000 zabbaleen,
hombres, mujeres y niños pobres de la minoría cristiana copta
que viven de la recolección de basura.
Las autoridades son objeto de críticas por poner en peligro las
finanzas del país --asolado por una deuda de 30.000 millones de
dólares a instituciones financieras internacionales--, dejar sin
trabajo a los zabbaleen y permitir el enriquecimiento de las compañías
extranjeras, en vez de buscar alternativas locales.
En enero, el gobierno entregó a concesión la recolección
de residuos en El Cairo a empresas europeas, a las que debe pagar 50 millones
de dólares por año.
Las autoridades destacaron la importancia de la metodología
científica y los principios tecnológicos
de las firmas extranjeras, en contraposición con la insalubre
recolección de residuos a cargo de los zabbaleen, que usan carros
tirados por burros.
El llamado a concesión fue precedido por un programa piloto aplicado
el año pasado por las autoridades de la septentrional ciudad portuaria
de Alejandría. Una compañía francesa fue contratada
para recolectar la basura de la ciudad por 25 millones de dólares
al año.
La decisión del gobierno aumentará el costo de la recolección
de basura a cargo de los zabbaleen de dos dólares por tonelada a
20 dólares, dijo la ambientalista Tarek Genina al periódico
Al Ahram.
¿Por qué tendríamos que buscar empresas extranjeras
si hay ejércitos de trabajadores aquí? Los zabbaleen que
ya están haciendo esta tarea van a pagar la presencia de esas compañías,
afirmó Genina.
Los contratos aumentarán el desempleo, que ya afecta a ocho por
ciento de la fuerza de trabajo, advirtieron los críticos.
Los zabbaleen viven en asentamientos ubicados en suburbios de la capital,
con grandes carencias de servicios básicos como agua, alcantarillado
y electricidad. Muchos seleccionan la basura dentro de sus propias casas.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) financia algunos
proyectos de desarrollo en los barrios de los zabbaleen, como el de la
Escuela de Reciclamiento, donde se enseña a utilizar restos de basura
para fabricar varios artículos.
También, con apoyo de la ONU y agencias internacionales, los zabbaleen
y los compradores de la basura para su reciclamiento, conocidos como los
wahis, crearon la Compañía de Protección
Ambiental, que tenía a cargo la recolección de residuos en
algunas zonas de la capital.
Los contratos con las empresas españolas e italianas se firmaron
en un momento poco oportuno.
Egipto, con 70 millones de habitantes, atraviesa una difícil coyuntura
económica, y se calcula que sufrirá pérdidas por 8.000
millones de dólares si Estados Unidos invade Iraq, su principal
socio comercial.
El gobierno, con el apoyo del Fondo Moentario Internacional (FMI), devaluó
en enero la moneda nacional, la libra, que se ha depreciado de forma precipitada.
El dólar se cotiza a 5,50 por libra.
Economistas esperaban que el préstamo que gestiona el gobierno
ante el Banco Mundial fuera usado para impulsar la moneda local y contribuir
a la liquidez del sistema bancario.
Sin embargo, es probable que parte del dinero sea destinado a pagar los
servicios de las empresas recolectoras, así como para financiar
otros proyectos en su mayoría inspirados por el FMI y que benefician
a empresas extranjeras.
De seguir así, las reservas internacionales de Egipto, unos 15.000
millones de dólares, se irán esfumando, dejando al país
bajo el pulgar de las instituciones financieras internacionales.
El Banco Mundial niega que aconseje a sus acreedores la contratación
de empresas extranjeras, pero esos países siempre siguen políticas
similares luego de recibir los préstamos.
El Banco Mundial ha asegurado que trabaja muy de cerca con
las autoridades egipcias, pero no parece haber hecho objeciones a los contratos
con las firmas recolectoras ni advertido el peligro de los gastos
imprudentes que beneficien a empresas extranjeras a expensas de los
pobres.
Muchos sostienen que el gobierno de Mubarak podría haber utilizado
al menos parte de los 50 millones de dólares que paga a las empresas
recolectoras españolas e italianas para financiar proyectos de lucha
contra la pobreza y de educación, o para mejorar los métodos
de recolección de los zabbaleen.
Contratar a extranjeros con dinero prestado de instituciones internacionales
y con la bendición del Banco Mundial, es para muchos un claro ejemplo
de cómo hacer que los pobres sigan siendo pobres.
por Emad Mekay
Fuente: Tierramérica
Mayo 09, 2003
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