|
El Gobierno teme que las normas ambientales
de la UE mermen la competitividad de las empresas
Madrid (Expansión).- El Gobierno español quiere impulsar
la adaptación medioambiental de las compañías españolas,
pero teme que las nuevas exigencias derivadas de la Unión Europea
perjudiquen la competitividad del sector empresarial, según quedó
de manifiesto ayer en la jornada sobre 'El impacto de la política
ambiental europea en la industria española', organizada por la eurodiputada
Cristina García-Orcoyen.
El sector empresarial español mostró ayer su preocupación
sobre las futuras exigencias ambientales que prepara la Unión Europea.
Las empresas españolas no se plantean su actividad fuera de
los principios del desarrollo sostenible. Sin embargo, las normas están
a veces dictadas por instituciones que prescinden o ignoran la realidad
económica, afirmó Manuel Melgar, presidente de la Comisión
de Industria de la patronal CEOE.
De esta forma, Melgar se refirió a las crecientes exigencias que
plantean las directivas sobre responsabilidad medioambiental, comercio
de emisiones contaminantes y productos químicos que Bruselas está
preparando en la actualidad. Melgar considera que las disposiciones
medioambientales deberían decidirse solamente después de
haberse realizado un análisis económico adecuado.
Deslocalización
El secretario de Estado de Energía, Desarrollo y Pyme, José
Folgado, señaló ayer en la jornada 'El impacto de la política
ambiental europea en la industria española, celebrada en la sede
del Parlamento Europeo en Madrid, que es importante hacer un ejercicio
de reflexión sobre cómo las nuevas directivas medioambientales
son incompatibles con el desarrollo sostenible, por provocar una deslocalización
de la industria y generar un aumento de costes. Folgado afirmó
que el Gobierno está realizando un análisis del coste económico
de estas directivas y su efecto sobre la competitividad.
La posición de Folgado se reveló ayer coincidente con las
demandas del sector empresarial, que pese a haber aumentado sus actuaciones
verdes, considera que Bruselas les impone serias restricciones que ponen
en peligro su competitividad. Folgado aclaró que esto no quiere
decir que no haya que seguir aplicando las medidas ambientales necesarias.
La adaptación tecnológica derivada de las nuevas directivas
obligará a las compañías a asumir una elevada inversión
ecológica. La europarlamentaria Cristina García-Orcoyen cree
que también habría que considerar cuánto puede
costar la no implantación de una directiva.
Hacia la convergencia
Folgado insistió en que el reto es integrar los aspectos
económicos, sociales y ambientales con la necesidad de seguir creciendo.
El secretario de Estado añadió que sería triste
que no pudiésemos seguir el proceso de convergencia real por no
poder apoyarnos adecuadamente en el pilar ambiental. Folgado cree
que si no buscamos un equilibrio, y me da la impresión de
que Europa está a punto de perderlo, con estos tres ejes económico,
social y ambiental, no podremos avanzar.
El Protocolo de Kioto sobre reducción de emisiones contaminantes
es la preocupación central de las empresas. La UE está obligada
a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero un 8% en el periodo
2008-2012 respecto al nivel de 1990. Esto permite a España aumentar
la contaminación un 15%.
Objetivo español
Aunque expertos, grupos ecologistas y otros países han criticado
que es un objetivo poco ambicioso para España, las empresas no piensan
lo mismo. Este cupo es insuficiente para la industria y podría
ser un freno para alcanzar la convergencia con otros países europeos,
apuntó Melgar.
Folgado cree que este objetivo puede parecer una posición
aparentemente cómoda, pero significa que cada español va
a tener derecho a emitir ocho toneladas de emisiones, frente a once de
los alemanes, y diecisiete de los europeos. España tendrá
una situación particularmente complicada. Folgado anunció
que el Gobierno está ultimando la estrategia de eficiencia energética.
La ministra hace balance empresarial La ministra de Medio Ambiente, Elvira
Rodríguez, señaló ayer en un almuerzo-coloquio del
Foro de la Nueva Economía, organizado por The Wall Street Journal
Europe y OHL, que no resulta fácil introducir exigencias medioambientales
por temor a que amenacen la competitividad de las empresas y los productos.
Rodríguez explicó que las empresas han cuadruplicado sus
deducciones fiscales en tres años por inversiones ambientales. Las
deducciones por estas inversiones han pasado de 46 millones de euros en
1998 a 158 millones en 2001, lo que se ha traducido en unas inversiones
empresariales de 470 millones en 1998 a 1.580 millones tres años
después.
Según Rodríguez, las certificaciones ecológicas
alcanzan las dos mil empresas, frente a menos de treinta en 1996. La ministra
afirmó que el empleo en el sector ambiental está registrando
un crecimiento anual del 8% en los últimos años, lo
que demuestra el potencial que encierra este sector en términos
sociales. Sobre el Plan Hidrológico, Rodríguez afirmó
que confía en obtener la financiación de Bruselas y anunció
que el proyecto del trasvase del Ebro se someterá en breve
a información pública.
Fuente: Tecnología Ambiental (España)
Mayo 21, 2003
|