|
Otra vez colapsó la red de cloacas y
fluyen ríos de aguas servidas
Estaba cantado. Una vez más volvió a colapsar la red cloacal
en calle San José de Calasanz al 200, entre Caseros y Duarte Quirós.
El desborde se produjo en la tarde del martes y afectó a varios
edificios de la zona (viven estudiantes), casas y oficinas.
La horripilante escena que ayer vieron y soportaron miles
de cordobeses en las calles Calasanz, Duarte Quirós y Caseros se
resume en ríos de aguas servidas corriendo por el asfalto, surgentes
en las tapas de las cloacas y heces esparcidas en las veredas.
Por caso, desde los edificios San Javier (Calasanz 268) y Dilbury (Calasanz
274), así como en el estudio contable ubicado frente a éstos,
brotaron efluentes desde las cámaras de inspección. Algo
similar ocurrió en el inmueble San Marino (en la esquina de Duarte
Quirós y Calasanz).
Debido a que los excrementos humanos y aguas servidas coparon las veredas,
la gente evitó caminar por ellas. Tapándose la nariz, frunciendo
el ceño por el nauseabundo olor que impregnó el aire y saltando
charcos acumulados en los cordones, los peatones prefirieron desplazarse
por las calles, aun arriesgándose a que los atropellara algún
vehículo (en esa zona de barrio Alberdi hay gran circulación).
El mismo peligro corrieron alumnos de corta edad que se dirigían
a la Escuela William Morris, que funciona en ese sector.
El personal que administra edificios se la pasó sacando líquidos
contaminados desde el interior de las propiedades y los inquilinos entraron
y salieron en puntas de pie, para no salpicarse. Algunos hasta optaron
por arremangarse los pantalones.
Falta de mantenimiento
El problema suscitado no hace más que reflejar la falta de mantenimiento
de la red cloacal por parte del municipio.
La administradora del edificio de Calasanz 268, Dolores Fernández,
dijo que la saturación de cañerías cloacales es un
problema crónico y lo atribuyó a la imprevisión
municipal.
Esta situación se repite cada dos por tres, sobre todo cuando
llueve. Los caños de la red se tapan porque están obsoletos
y la porquería aflora en viviendas y edificios, indicó
Fernández.
Según la mujer, la Municipalidad habilitó un edificio que
presenta irregularidades, porque la cámara séptica
no está ubicada donde debería estar.
Cuestionó que fue dos veces al Palacio 6 de Julio a realizar el
reclamo pertinente, pero hasta la tarde de ayer las cuadrillas no habían
ido a solucionarlo.
En tanto, Silvia González precisó que los efluentes salieron
desde el palier y los baños de los departamentos y oficinas del
edificio San Javier, aunque no llovió. Hasta se inundó
el hueco del ascensor. Además, a un consorcista los líquidos
le levantaron el piso parquet de su hogar.
Los vecinos de la zona están cansados de reclamar al municipio
para que se ocupe del problema de una vez por todas.
Por caso, Miriam Ferreyra (empleada) se mostró indignada con lo
sucedido: Así no se puede vivir y casi siempre debemos convivir
con la mugre bajo nuestros pies, afirmó.
La gente dice que, a lo sumo, las cuadrillas van a realizar el mantenimiento
sólo en situaciones límites, como la actual, pero esto
resulta insuficiente.
No obstante, la mayoría de los vecinos creen que el problema es
de fondo. Hay que cambiar las cañerías, porque están
viejas y revientan fácil, entienden.
De vieja data y sin solución
El desborde de las cañerías cloacales en calle Calasanz
al 200 no es un problema nuevo. Hace años que los vecinos de esta
cuadra de barrio Alberdi, en la ciudad de Córdoba, soportan situaciones
similares y deben abocarse a extraer líquidos nauseabundos desde
el interior de las viviendas y edificios.
En marzo de 2001 y en el 2002, este diario reflejó en sus páginas
las penurias que padece la gente cuando revientan las cañerías
y las heces y efluentes cloacales emergen a la calle.
Hace poco, en San Vicente y Pueyrredón también colapsó
la red cloacal y los vecinos debieron convivir varios días entre
aguas servidas, hasta que el municipio parchó el problema.
Fuente: La Voz del Interior (Córdoba)
Mayo 15, 2003
|