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Ya son casi 5000 los muertos por el terremoto en
Indonesia
El gobierno pidió ayuda a la comunidad internacional
y declaró el
estado de emergencia.
YAKARTA.– En momentos en que la cifra oficial de muertos por el
terremoto que devastó parte de Java, la principal isla de Indonesia,
se acercaba a los 5000, el gobierno lanzó ayer un desesperado
pedido de ayuda a la comunidad internacional y declaró el estado
de emergencia en la región afectada durante un período
de tres meses.
El balance de víctimas fatales continúa aumentando con
el paso de las horas mientras prosigue la búsqueda de sobrevivientes
entre los escombros de las viviendas destruidas.
Al cierre de esta edición, el Ministerio de Asuntos Sociales
de Yakarta informó que 4983 personas murieron a causa del sismo
de 6,2 grados de magnitud en la escala de Richter que anteayer devastó a
las ciudades de Bantul y Yogyakarta, situadas unos 400 kilómetros
al este de la capital, Yakarta.
Por el momento, la prioridad de las autoridades es “evacuar a
las víctimas todavía atrapadas bajo los escombros”,
dijo un funcionario provincial, mientras se intenta controlar la enorme
afluencia a los hospitales.
El paisaje en Bantul es desolador: miles de sobrevivientes exhaustos
escarbaban entre los escombros de sus viviendas en busca de alimentos,
ropa y objetos de valor. “Nos falta todo: ropa, alimentos, agua;
de todo. Somos pobres, pero nuestras vidas importan”, dijo Budi
Wiyana, de 63 años, que perdió su casa.
Los médicos se esforzaban por atender a los heridos, cientos
de los cuales estaban recostados sobre hojas de plástico o de
periódicos frente a los hospitales desbordados. Algunos recibían
suero de a gotas, de frascos colgados de los árboles.
Los organismos de socorro estiman que entre 100.000 y 200.000 personas
perdieron sus hogares y, según Unicef, el 40 por ciento de los
sin techo son menores de 18 años.
“Necesitamos desesperadamente tiendas de campaña, el tipo
de ayuda que llegó hasta ahora fue limitado. Sólo hemos
recibido sopas instantáneas”, dijo Yudi Rahardjo, delante
de su casa en ruinas en el pueblo de granjeros de Karangtalun, donde
aún seguía atrapada su hermana.
En las horas posteriores a la tragedia, más de 470 réplicas
sísmicas hicieron temblar la región y volvieron a sembrar
el terror entre los sobrevivientes, en momentos en que el gobierno indonesio
y la comunidad internacional intentan responder a una catástrofe
de magnitud aún desconocida.
El vicepresidente indonesio, Jusuf Kalla, decretó ayer el estado
de emergencia durante tres meses en la región y anunció un
plan para llevar asistencia sanitaria y alimentaria para 50.000 personas
que quedaron sin techo. Además, prometió reconstruir la
región afectada en el término de un año.
La comunidad internacional se movilizó para ayudar a los damnificados
y las ofertas de ayuda llegaron de todas partes: desde China, Estados
Unidos, Paquistán, Canadá, Gran Bretaña y Francia.
Malasia, Singapur, Turquía y Noruega enviaron equipos médicos
de emergencia, e importantes personalidades como el secretario general
de la ONU, Kofi Annan, y el presidente de Estados Unidos, George W. Bush,
declararon públicamente su pesar por lo sucedido.
Además, varios organismos internacionales enviaron ayer las primeras
ayudas, principalmente a Bantul, la ciudad más afectada, con 2700
muertos y el 80% de las viviendas destruidas.
Voceros de la Cruz Roja señalaron que la agencia había
distribuido 1000 carpas en Bantul, pero señalaron que necesitaban
con urgencia alimentos y agua. Las agencias de socorro dijeron que el
contagio de enfermedades es una preocupación clave en los primeros
días posteriores a una catástrofe como ésta, pero
que aún no era un problema.
Save the Children, la mayor organización internacional independiente
para la defensa de los derechos de los niños, se movilizó a
través de su equipo en Indonesia para llevar ayuda a la población
afectada.
En tanto, tres fuertes terremotos sacudieron ayer las islas de Tonga,
Papúa-Nueva Guinea y el norte de Filipinas, sin que se registraran
víctimas. Un terremoto de 6,7 grados en la escala Richter se sintió en
Tonga, archipiélago del Pacífico meridional, compuesto
por 169 islas, en las que viven 115.000 personas. Además de otro
sismo, de 6,2 grados, conmovió a Papúa-Nueva Guinea.
Fuente: La Nación
Mayo 30, 2006
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