Vida Silvestre opina sobre la aparición de pingüinos empetrolados en Santa Cruz
El sector petrolero debe comprometerse en el manejo de las áreas marinas protegidas argentinas

Las empresas del sector del Petróleo incorporan los conceptos de responsabilidad ambiental y social mucho más rápidamente en sus áreas de comunicación y relaciones públicas que en sus actividades centrales, salvo algunas excepciones. En Argentina existen 43 Áreas Protegidas Costero-Marinas. Casi todas son provinciales. Sin embargo, la gran mayoría carece de un involucramiento comprometido del sector. La aparición de pingüinos empetrolados en Cabo Vírgenes es una demostración de la importancia de trabajar en la creación y el manejo de Áreas Marinas Protegidas (AMPs) con la participación de todos los sectores involucrados.

La aparición de más de 400 pingüinos empetrolados en las costas de Cabo Vírgenes, Provincia de Santa Cruz, demuestra, una vez más, la necesidad de trabajar sobre la creación y la implementación efectiva de Áreas Protegidas Costero-Marinas lo largo del Litoral Argentino, con la participación y el compromiso de todos los sectores involucrados, incluyendo al sector petrolero (SP).

Las AMPs son una herramienta de conservación y manejo de ecosistemas cuyo éxito se basa en la flexibilidad, en la multiplicidad de fines y en el consenso. Lejos de prohibir toda actividad, deben ser zonificadas para favorecer la conservación de la biodiversidad y del patrimonio cultural marino, proteger especies y ambientes amenazados, recuperar áreas degradadas y stocks pesqueros sobreexplotados, asegurar zonas de regeneración permanente de stocks de interés comercial, desarrollar marcas de turismo y de pesca responsable y estimular el conocimiento científico.

Sin embargo, de las 43 AMPs que existen actualmente en la Argentina, ninguna de ellas cuenta con el compromiso de apoyo y participación del sector petrolero.

“El Presidente de la Nación recientemente ha dejado en claro que los problemas ambientales son una cuestión de estado. Esa importante declaración seguramente también incluye este tipo de casos, en los que los derrames de hidrocarburos pueden afectar no sólo a la fauna, sino a todo un ecosistema y a los recursos pesqueros de una zona. Es clave que instituciones como el Instituto Argentino del Gas y el Petróleo o IAPG, en las que se encuentran las empresas con el estado y las autoridades de control, discutan planes concretos para detectar el origen de los derrames, informar sobre ese origen con total transparencia y prevenirlos mejor¨, dijo hoy Javier Corcuera, director general de Vida Silvestre.

Evidentemente, las empresas del SP incorporan los conceptos de responsabilidad ambiental y social mucho más rápidamente en sus áreas de comunicación y relaciones públicas que en sus actividades centrales, salvo algunas excepciones. Pese a que la FVSA no desconoce estos esfuerzos, los considera, en general, insuficientes, dada la magnitud del sector y el enorme impacto que los derrames de petróleo pueden llegar a ocasionar en nuestro mar.

La FVSA reconoce que las operaciones asociadas al SP no suelen constituir la mayor amenaza a la biodiversidad en un área, pero recuerda que originan un amplio espectro de impactos que pueden ocasionar daños irreversibles a los recursos naturales y al desarrollo sustentable de una región. Es importante señalar que los derrames petroleros no afectan únicamente a los pingüinos, sino que pueden llegar a dañar todo un ecosistema, perjudicando incluso a numerosas especies de importancia comercial para la industria pesquera.

Estas empresas tienen zonas de exploración y extracción que suelen coincidir con áreas de alta biodiversidad y pobladas por comunidades aisladas o sin recursos. Los impactos ambientales directos e indirectos que a veces generan sus operaciones de transporte, distribución y venta son objeto de atención creciente por parte de la sociedad.

Reconociendo que en los últimos años hay un interés creciente del SP por lograr una mayor responsabilidad ambiental y social (p.ej., actividades del IAPG), pero advirtiendo que sus esfuerzos a nivel corporativo son más rápidamente incorporados en sus áreas de comunicación y relaciones públicas que en sus actividades centrales, la FVSA recomienda a las empresas del sector trabajar, en primer lugar, por una mayor integración del desarrollo sustentable y los valores de la biodiversidad en sus actividades regionales.

Aunque el déficit mundial en AMPs sigue siendo grave (hasta ahora cubren menos del 1% de los océanos), su número aumenta. Mientras tanto, en Argentina, la superficie marina con algún grado de protección representa solamente el 0,59% del total de la superficie de estos ambientes.

La FVSA trabaja para apoyar la creación de una red de AMP formadas por unidades de diversos status legales que tengan un manejo eficaz y que sean representativas de los ecosistemas del Atlántico Sudoccidental.

No obstante, la creación de AMP no basta para lograr la protección y el uso sustentable de los ambientes marinos, si no está complementada con el esfuerzo sostenido para su implementación efectiva y esto requiere del compromiso de todos los sectores involucrados, con lo cual la conformación de una red de áreas marinas protegidas es un paso inicial de vital importancia.



Fuente: Fundación Vida Silvestre Argentina
Mayo 12, 2006