|
Kirchner desafía a Uruguay
BUENOS AIRES, 5 may (IPS) - Desde un escenario destinado a desfiles
de carnaval en la oriental ciudad de Gualeguaychú, el presidente
de Argentina, Néstor Kirchner, sumó este viernes el apoyo
expreso casi unánime de los gobiernos provinciales en la controversia
ambiental con Uruguay.
Kirchner se comprometió a seguir "una política de
crecimiento económico con equidad, que incorpore la dimensión
ambiental en todas las acciones de gobierno", al hablar en un acto
multitudinario realizado en la localidad distante a unos 25 kilómetros
de la costa uruguaya de un río limítrofe donde se levantan
dos fábricas de celulosa, cuestionadas por Argentina.
La nueva estrategia, sobre la que pidió el compromiso de los
gobernadores, debe elevar "los estándares actuales de cuidado
del ambiente" en el país, arengó.
También destacó el mandatario el respaldo de las provincias
a la presentación el jueves ante la Corte Internacional de Justicia,
con sede en La Haya, de una denuncia contra Uruguay por autorizar la
radicación de esas dos plantas sin autorización de Argentina,
como lo indica un tratado bilateral al respecto, ni realizar un estudio
de impacto ambiental, según aduce el escrito.
Argentina sostiene que al autorizar las obras, Uruguay violó el
llamado Estatuto del Río Uruguay, suscrito por ambos países
en 1975.
Entre los contados gobernadores que no estuvieron presentes en esta
ciudad de la provincia de Entre Ríos se destacó el caso
de Alberto Rodríguez Saá, de San Luis, quien se manifestó en
desacuerdo con Kirchner por haber llevado la controversia al tribunal
de La Haya.
En cambio, el gobierno nacional contó con el apoyo de gobernadores
de la oposición, como el de Mendoza, Julio Cobos, quien exhortó a
sus pares a "seguir explotando los recursos naturales y a seguir
produciendo papel, pero a hacerlo con responsabilidad".
La convocatoria popular fue de 40.000 a 75.000 personas, según
las distintas fuentes, que colmaron el llamado "corsódromo",
un amplio recinto rectangular flanqueado por gradas utilizado para los
desfiles de comparsas en carnaval. Las banderas argentinas y los carteles
con la consigna "no a las papeleras, sí a la vida" poblaron
el lugar.
El presidente se trasladó con todo su gabinete ministerial para
obtener el apoyo de la gran mayoría de los gobernadores, intendentes,
legisladores y dirigentes sindicales de Argentina.
El contraataque uruguayo será el 25 de este mes, fiesta patria
argentina, cuando el presidente Tabaré Vázquez reúna
a su Consejo de Ministros en sesión abierta al público
en Fray Bentos, la capital del occidental departamento de Río
Negro y en cuya cercanía se construyen las dos plantas que producirán
1.500 toneladas al año de pasta de celulosa para fabricar papel.
Este viernes, 18 gobernadores y cuatro vicegobernadores (Argentina está divido
en 25 distritos) firmaron el documento titulado "El desarrollo sostenible
para consolidar una política de crecimiento con equidad".
En el texto se manifiesta el apoyo a la presentación judicial
argentina en La Haya, el propósito de trabajar mancomunadamente
para que el desarrollo sostenible sea una política de Estado,
e incorpora la agenda ambiental a todos los niveles de gobierno.
También se propone fortalecer la institucionalidad ambiental,
y optimizar el uso de recursos tales como el ordenamiento territorial,
la evaluación de impacto ambiental, los sistemas de control y
monitoreo, la educación ambiental y la participación ciudadana
en las decisiones.
Esos compromisos podrían sonar como un mensaje celestial a los
oídos de organizaciones que trabajan en temas ambientales. Pero
las fuentes consultadas por IPS en ese sector prefirieron esperar hechos
concretos, no sólo palabras.
Paula Brufman, coordinadora de campaña contra la contaminación
de la agrupación Greenpeace Argentina, consideró que "hay
una gran incoherencia en hacer declaraciones sobre la importancia del
ambiente con gobernadores provinciales que de ambientalistas no tienen
nada".
El gobierno de Kirchner, que cumple tres años de gestión, "nunca
se preocupó por diseñar una política ambiental adecuada",
sentenció ante IPS la activista. "Ojalá esto sirva
para asumir ese compromiso, y que éste no sea un acto político
más, pero para eso hay que esperar hechos concretos, no más
palabras", añadió.
Tras el acto y a través de un comunicado, Greenpeace fue más
dura aún al calificar de "papelón" el discurso
de Kirchner, porque, entre otras críticas, "ni siquiera prometido
un plazo" para poner en marcha un plan que evite la contaminación
generada por las plantas de celulosa instaladas hace años en Argentina,
muchas de las cuales funcionan con tecnología vetusta.
El discurso del mandatario argentino "es por lo menos poco sincero" y
está "muy por debajo de las expectativas", ya que no
ofrece ningún lineamiento concreto sobre política ambiental
para el país ni propone soluciones concretos para las actuales
y las futuras plantas de celulosa, sostuvo el director ejecutivo de Greenpeace,
Martín Prieto.
Esta organización ambientalista también cuestionó la
presentación de Argentina ante la Corte de La Haya, pues entiende
que debería ser "la última etapa del conflicto",
ya que "hay instancias de discusión que no se han explorado
debidamente".
Por su parte, el presidente de la Avocación de Vecinos de La
Boca, Alfredo Alberti, dijo a IPS que consideraba "excelente" que
Kirchner y los gobiernos provinciales asuman esta responsabilidad en
una causa destinada a prevenir la eventual contaminación. Pero
advirtió que hay problemas anteriores y más graves aún
sin respuesta.
La Cuenca Matanza Riachuelo, en el sur de Buenos Aires, es la más
contaminada del país, precisó. "Se trata de ríos
agónicos", añadió Alberti, en consonancia con
lo señalado ya por la Auditoria General de la Nación y
la Defensoría del Pueblo de la Nación..
"Invitamos a Kirchner a navegar este río con todo su gabinete",
desafió Alberti. "Después de esa nefasta travesía,
nos gustaría que también convoque a todo su gabinete a
trabajar para colocar una bisagra en esta historia", abundó.
Para Alberti, el diferendo con Uruguay por las fábricas de celulosa
marcó un hito en el aumento de la conciencia ambiental. "Ojalá sirva
para trabajar en todos estos temas", deseó.
Tras la lectura del documento de compromiso, Kirchner detalló en
el acto de este viernes el estado de situación de la disputa con
Uruguay. Se manifestó "dispuesto a seguir ayudando a encontrar
el camino de la preservación del ambiente en unidad", pero
también señaló puntos que considera débiles
de la posición de Montevideo.
"Uruguay autorizó la instalación de las plantas en
Fray Bentos, sobre el río Uruguay, sin haber satisfecho nuestras
preocupaciones por el impacto que esos proyectos tienen sobre el río
limítrofe, el ambiente y la población de ambas orillas",
afirmó.
Los vecinos de Gualeguaychú temen que las fábricas de
celulosa contaminen el aire y el agua y afecten la calidad de las aguas
del río compartido. Por eso realizan protestas multitudinarias
y, en especial, el bloqueo de la ruta de acceso al puente General San
Martín que une ambos países, concretado de modo intermitente
desde fines del año pasado.
"No estamos hablando de afectar la soberanía de ningún
país", remarcó Kirchner al criticar las obras en territorio
uruguayo.
"Nadie puede reclamar soberanía para el uso de un recurso
que no es totalmente propio", dijo, y se refirió a los artículos
del tratado bilateral sobre el río Uruguay que prevén la
realización de consultas a las partes cuando se trata de proyectos
de gran magnitud.
El presidente admitió la existencia de fábricas de celulosa
que contaminan el río Uruguay del lado argentino, como critica
Montevideo. "Debemos mejorar esa tecnología", pero están
en distintas localizaciones y entre todas producen la mitad de lo que
fabricarán las dos firmas en Uruguay, justificó.
Finalmente, Kirchner colocó la disputa en el marco de la lucha
Norte-Sur y exhortó a los países latinoamericanos a "interpelar
con serenidad, pero con firmeza" al mundo industrializado para que
cesen de trasladar "inversiones sucias" a países más
pobres a cambio de promesas de empleo.
"El mundo es uno solo. La única opción es respetar
el ambiente en todos lados. Los latinoamericanos, que valoramos la vida,
debemos hacernos cargo de la lucha por evitar que los países centrales
nos parcelen en función de sus intereses, aprovechando nuestras
carencias y evadiendo sus responsabilidades", expresó.
"El Norte debe escuchar al Sur. No puede ser que los países
en desarrollo reclamemos y nadie nos escuche. Los que tienen los recursos
financieros y tecnológicos no pueden seguir incumpliendo sus compromisos.
Deben abandonar el doble estándar", subrayó Kirchner.
(FIN/2006)
Por Marcela Valente
Fuente: IPS
Mayo 09, 2006
|