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Por primera vez, Argentina lleva un reclamo
ante La Haya
El Gobierno presentará hoy la demanda contra
Uruguay.
LA HAYA.- Sopla un viento fresco frente al imponente Palacio de la Paz,
sede de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, donde flamea una
bandera celeste de las Naciones Unidas. En una escalada del conflicto
con un país hermano, aquí hoy la Argentina presentará formalmente
su demanda contra Uruguay, en la que denunciará la violación
de un tratado bilateral y pedirá que hasta que no haya sentencia
sobre ese reclamo se suspendan las obras de las controvertidas papeleras
de la ciudad de Fray Bentos.
La presentación, que hará hincapié en el impacto
ambiental de las plantas que "violan los derechos humanos" de
los habitantes de Gualeguaychú, se realizará un día
antes de que el presidente Néstor Kirchner reúna a los
gobernadores en esa ciudad entrerriana, en apoyo de la demanda argentina.
Según adelantó la Cancillería, se tratará de
una "memoria" de carácter "técnico" y
pasará tiempo, nadie sabe muy bien cuánto, antes de que
haya un pronunciamiento por parte del tribunal.
De granito, arenisca y ladrillo rojo, diseñado por el arquitecto
francés Louis Cordonnier, el edificio que será testigo
de este trámite, que ostenta un impresionante techo de pizarra
grisácea, es una mezcla de estilo romanesco y bizantino. Construido
entre 1907 y 1913 para la Corte Permanente de Arbitraje gracias a una
donación del industrial y filántropo estadounidense Andrew
Carnegie, el edificio está rodeado por un parque impecablemente
cuidado y verde, salpicado por coloridos canteros de flores, sobrevolados
por decenas de cuervos negros.
A las tres de la tarde de una jornada soleada, mientras un solitario
manifestante de la secta Falung Gong con una pancarta llena de fotos
tremendas denuncia que "sus miembros son torturados a muerte en
China", varios turistas le sacan fotos al famoso Palacio de la Paz.
Nadie imagina que en este edificio inmenso y blindado -donde uno sólo
puede entrar si tiene cita previa y luego de estrictos controles de seguridad-
la Argentina, un país lejano que aquí se ha puesto de moda
gracias a la popular princesa Máxima, presentará hoy una
solicitud en contra de Uruguay, transformándose así por
primera vez en la historia en un "Estado demandante".
Nunca antes, de hecho, la Argentina había recurrido a la Corte
Internacional de Justicia, que es el órgano judicial principal
de la Organización de las Naciones Unidas. Este tribunal, que
actualmente tiene en sus manos doce casos, funciona desde 1946, cuando
reemplazó a la Corte Permanente de Justicia Internacional, que
había sido establecida en 1920 gracias a la Sociedad de las Naciones.
En su presentación escrita, que tramitará a través
de su embajador en los Países Bajos, Santos Goñi Marenco
-que ayer, como buen diplomático, optó por el silencio
más absoluto-, la Argentina básicamente planteará que
la controversia es un problema de naturaleza bilateral y netamente ambiental.
En forma sintética y clara, en su application explicará que
el contencioso "se suscitó porque Uruguay autorizó unilateralmente
la construcción de dos plantas industriales de producción
celulosa y de una terminal portuaria, incumpliendo así con el
mecanismo de consulta e información previas reglamentado en el
tratado bilateral entre ambos países, el Estatuto del Río
Uruguay, de 1975". A raíz del artículo 60 de este
tratado, la Argentina se encuentra habilitada a recurrir a la Corte Internacional
de Justicia. "Los emprendimientos proyectados, que se encuentran
a pocos kilómetros el uno del otro, prevén producir 1 millón
y medio de toneladas de celulosa por año en total, constituyendo
uno de los complejos más grandes del mundo en la materia, con
un impacto ambiental acumulativo significativo frente a la localidad
de Gualeguaychú", destacará la denominada "memoria",
que fue preparada por el área legal de la Cancillería,
a cargo de la embajadora Susana Ruiz Cerutti, que en su momento fue la
encargada de dirimir el diferendo con Chile por Laguna del Desierto.
Junto a Horacio Adolfo Basabe y el embajador Santos Goñi Marenco,
Ruiz Cerutti fue designada por el Gobierno "agente" del país
para lidiar con este tema más que espinoso. A ellos se suman tres
asesores jurídicos que también designó la Cancillería
para representar el Estado argentino, que son la fiscal del Estado entrerriano,
Claudia Mizawak; la titular del Centro de Derechos Humanos y Ambiente,
Romina Picolotti; el especialista en derecho internacional Juan Carlos
Vega, y un grupo de abogados con sede en Ginebra y en Londres, contratados
por tener experiencia en este tipo de contenciosos.
Como por lo general la Corte -integrada por quince jueces de distintas
partes del mundo- tarda varios años en emitir sus sentencias,
el objetivo de la Argentina es lograr que el tribunal adopte una "medida
provisional" para congelar la situación y evitar que se produzca
un daño ecológico mientras se expide. Esto daría
lugar a la suspensión de la construcción de la empresa
finlandesa Botnia, ya que la firma española ENCE ya paralizó las
obras a principios de abril.
Fuente: La Nación (Argentina)
Mayo 04, 2006
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