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La basura del siglo XXI: computadoras, televisores,
equipos de audio y video
Nadie controla la chatarra electrónica
Se cree que a fines de 2006 habrá 20.000
toneladas de residuos de este tipo y no hay normas para su tratamiento
ambiental
Computadoras, televisores, equipos de audio, monitores, controles remotos,
impresoras, juguetes que funcionan a pila. A fines de 2006 se estima
que estos y otros objetos de este tipo formarán parte de las casi
20.000 toneladas de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos
(RAEE) que habrá desparramadas en distintos puntos del país.
En la actualidad no hay ninguna norma que controle el destino final
de los RAEE, que, según especialistas en la materia, en contacto
con el medio ambiente producen una alta contaminación.
Según un informe de la Unidad Ejecutora de Manejo Sustentable
de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), en 2004 hubo 1850
toneladas de "chatarra electrónica".
El crecimiento de la basura electrónica fue notable desde entonces.
En ese estudio se prevé que a fines de este año los RAEE
llegarán a las 19.450 toneladas.
"El volumen en la producción de residuos por sí solo
no es una cuestión preocupante. Lo que sí debemos señalar
y alertar es que en su composición los RAEE contienen compuestos
peligrosos, como metales pesados, mercurio, plomo, cadmio y cromo; sustancias
halogenadas, CFC [clorofluorocarburos], PCB [bifenilos policlorados],
PVC [policloruro de vinilo] y retardadores de llama o materiales ignífugos,
como el amianto y el arsénico", se explica en el informe
de la Unidad Ejecutora de Manejo Sustentable de la UTN.
Según los especialistas de esta universidad, si no se aprueba
desde el Estado un manejo sustentable de esta chatarra los RAEE terminarán
en vaciaderos municipales que "no fueron pensados ni están
preparados para manejar este tipo de residuos".
Cada año la producción de "chatarra informática" aumenta;
como se dijo, se calcula que este año serán casi 20.000
toneladas, pero "si se le suman los rezagos de equipos electrónicos
son entre 70 y 100.000 toneladas", asegura Gustavo Fernández,
que es ingeniero ambiental y trabaja para Silkers, una de las dos empresas
que en el país se dedican al reciclado de residuos de aparatos
eléctricos y electrónicos.
Esa empresa se dedica al desensamblado de equipos informáticos
y de telecomunicaciones. La otra es una filial de la española
Botrade.
Silkers tiene dos depósitos en Quilmes, en los que permanentemente
hay un ejército de operarios dedicados a quitar cada uno de los
elementos que conforman los complejos aparatos. Separan el plástico,
los metales, las carcasas, los cables de cobre y los circuitos, entre
otros.
Producen así e-scrap, rezago electrónico o informático
de equipos que fueron descartados. En el país, cada habitante
produce 1,5 kilos de e-scrap. En los Estados Unidos son entre 6 y 7 kilogramos
por habitante.
"El 97% del material del que está compuesto una computadora
es reciclable. Si se tira se está desperdiciando un recurso reutilizable,
además de contaminar el suelo y las napas", asegura Fernández.
Altamente contaminantes
Con la opinión de Fernández coincide el director ejecutivo
de la Unidad Ejecutora de Manejo Sustentable de la UTN, Alfonso Gambino.
Gambino es ingeniero electrónico. Tiene un posgrado en Estudios
Ambientales, que realizó en los Estados Unidos. Es uno de los
autores de la iniciativa Programa Nacional de Manejo Sustentable de los
RAEE, que desde junio de 2005 tiene estado parlamentario en el Senado.
"Los aparatos electrónicos y eléctricos que entran
en desuso tienen un alto riesgo de deteriorar el medio ambiente",
explica Gambino.
Sin una legislación que contemple qué hacer con ellos,
el destino de los RAEE es incierto.
La mayor parte se descarta y se entierra. Termina en el Ceamse o en
basureros clandestinos a los que los llevan los chatarreros después
de haber tomado el material que les interese.
"Por ejemplo, hace tres años los bancos renovaron la tecnología
de los cajeros automáticos. ¿Dónde fueron a parar
todos los aparatos en desuso?", se pregunta Gambino.
El proyecto ideado por Gambino fue presentado en el Congreso por la
legisladora Amanda Isidori y la ex senadora Marcela Lescano. Además,
hay otra iniciativa sobre RAEE presentada por el senador Ramón
Saadi.
Además de los dos proyectos de ley presentados en el Congreso,
la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación
diseñó la denominada Estrategia Nacional de Residuos Peligrosos
de Origen Doméstico (de lo que se informa por separado).
Según los especialistas, la carcasa plástica, los metales
ferrosos y el aluminio tienen valor en el mercado local, pero lo que
más se busca son los circuitos impresos y los circuitos integrados,
como las plaquetas de audio y sonido. Se exportan a Suecia, donde se
funden a 3000 grados y se vuelven a formar lingotes de cobre, níquel
o estaño, entre otros.
Gambino explica que el 25 por ciento de los RAEE es material recuperable,
el 72 es reciclable y sólo el 3 por ciento es desechable.
Este año, ese 3 por ciento serán aproximadamente 600 kilos
de residuos altamente contaminantes.
Por Gabriel Di Nicola y Evangelina Himitian
Fuente: La Nación (Argentina)
Mayo 22, 2006
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