Hay antecedentes en La Haya sobre el cuidado del medio ambiente

Ese Tribunal dio lugar a un pedido de Australia y Nueva Zelanda para que Francia suspenda pruebas nucleares en la Polinesia, en 1974 - Si bien no se realizaban en sus territorios, los habitantes corrían peligro por la radiación.


La Corte Internacional de Justicia de La Haya ya ha otorgado medidas provisionales en el tema de medio ambiente, como la que reclama Argentina en el caso de las pasteras, cuando dio lugar al pedido de Australia y Nueva Zelanda de que Francia suspenda las pruebas nucleares en la Polinesia, en 1974.

"En 1974, el Estado australiano y de Nueva Zelanda solicitaron al Tribunal de La Haya una medida provisional contra Francia por los ensayos nucleares que se estaban realizando en la Polinesia francesa", recordó Romina Picolotti, integrante del equipo que trabaja en la presentación argentina ante el supremo órgano judicial de las Naciones Unidas.

Australia y Nueva Zelanda adujeron que estas pruebas nucleares, si bien no se realizaban en su territorio, "lo afectaban a través de las radiaciones", recordó Picolotti.

La Corte concedió la medida cautelar a ambos Estados del Pacífico y ordenó a Francia suspender inmediatamente las pruebas nucleares en los archipiélagos de la Polinesia francesa.

Francia estaba en ese momento en medio de una prueba nuclear que no podía impedir que se concretara por lo cual realizó la actividad y se comprometió a suspenderlas a partir de ese momento.

Antes de comenzar los ensayos, se sabía que esta isla se vería directamente afectada por las pruebas, según uno de los documentos, que advertían de las graves consecuencias para su población.

Si bien el caso de la Polinesia francesa representa un antecedente de una decisión tomada por la Corte en una tema de medio ambiente, la presentación argentina será un caso testigo porque se refiere específicamente a papeleras.

En el caso de la demanda argentina existe violación de tratados, algo que no se dio en el caso de la Polinesia francesa.

Argentina y Uruguay tienen un acuerdo en común para la preservación del río Uruguay, por ser este recurso compartido entre ambas naciones, por lo que ambas naciones deben consultarse recíprocamente ante cualquier acción que pudiera modificar el medio ambiente en la región.

Picolotti se mostró optimista respecto a los resultados de esta presentación consideró que "nos asiste la razón y el derecho" para evitar luego hechos consumados, a través de la acción y la argumentación.

Luego, sostuvo que "es positivo" que la Corte haya abierto esta instancia y que haya convocado a una audiencia "tan pronto" (la presentación fue el 4 de mayo) y esto se debe a que la presentación fue "bien fundada".

No obstante, reconoció que "la medida cautelar es lo mas difícil de lograr" pero que si la Corte la otorga "no sólo se beneficiará el pueblo argentino sino también el uruguayo porque el Río Uruguay nos pertenece a ambos y entonces ganamos todos".

Si bien el Tribunal de La Haya no tiene poder de policía, esto no significa que un Estado pueda no acatarla porque eso significa "caerse del sistema internacional" y "violar todas las normas" por lo cual "el país ya no ofrecería la seguridad jurídica que tanto buscan los inversores", asumió Picolotti.

Picolotti, quien el 15 de junio próximo recibirá en Noruega el premio a la trayectoria en reconocimiento por el aporte a la humanidad en el desarrollo sustentable por través de los trabajos realizados que vinculan derechos humanos con medio ambiente, dirige desde 1999 el Centro de Derechos Humanos y Ambientes, una ONG que litiga en forma gratuita temas ambientales.



Fuente: InfoBAE (Argentina)
Mayo 24, 2006