|
COLOMBIA: Uribe confirma fumigación
de cultivos ilícitos
BOGOTA, oct (IPS) - El gobierno de Colombia respondió de modo
negativo el pedido de la Defensoría del Pueblo de suspender la
fumigación aérea de cultivos ilícitos de drogas
en el sur del país por sus supuestos daños al ambiente
y a la salud humana.
El presidente Alvaro Uribe justificó este 11 de octubre la decisión
en que ”el país no puede parar ninguna de las acciones de
derrota a la droga”, aunque aclaró que se estudian las denuncias
presentadas por el defensor del Pueblo (ombusman), Eduardo Cifuentes.
El problema del narcotráfico no se puede atacar ”con aguas
tibias”, y las fumigaciones forman parte de un proceso irreversible,
que involucra también la lucha contra el lavado de dinero, el
tráfico de armas y de insumos químicos para fabricar drogas,
así como la represión al consumo de narcóticos,
añadió.
Pero grupos no gubernamentales aseguran que las aspersiones se realizan
por imposición de Estados Unidos a cambio de desembolsar parte
de la ayuda aún pendiente de entrega en el marco del Plan Colombia,
diseñado por el anterior gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002)
y que cuenta con asistencia especial de Washington.
El gobierno estadounidense de George W. Bush exige que la fumigación
abarque 100 por ciento de las plantaciones ilegales, unas 150.000 hectáreas, ”lo
cual implicaría un ritmo de erradicación superior a las
12.000 hectáreas mensuales”, explicó a IPS un activista
que pidió no ser identificado.
El nuevo enfoque de Uribe incluye la fumigación no sólo
de los cultivos ilícitos industriales sino también de los
pequeños, de menos de tres hectáreas, añadió.
Por su parte, Cifuentes pidió que el Consejo Nacional de Estupefacientes
(a cargo del manejo de la política antidrogas) ”suspenda
las fumigaciones hasta que se revisen aspectos críticos”.
Uno de ellos es ”el incumplimiento del llamado Plan de Manejo
Ambiental, puesto en marcha en 2001 por el Ministerio del Medio Ambiente” para
proteger a la población de los posibles impactos que podrían
ocasionar las fumigaciones, puntualizó.
Los vuelos de aspersión forman parte del compromiso del nuevo
gobierno por ”erradicar de plano” las plantaciones ilegales
en una amplia región del sur del país.
En ese marco, en los últimos dos meses se intensificó la
fumigación en el meridional departamento de Putumayo, fronterizo
de Ecuador y con cerca de 300.000 habitantes, donde se concentra la mitad
de los cultivos ilícitos de Colombia.
Esa amplia zona es el epicentro del llamado Plan Colombia, implementado
originalmente para luchar contra el narcotráfico, pero que hoy
también abarca el combate contra la insurgencia.
El comandante de policía de Putumayo sostuvo que la meta en el área ”es
fumigar 14.000 hectáreas de cultivos de coca, utilizada para elaborar
pasta básica de cocaína, que son controlados por las rebeldes
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)”.
Agregó que esa tarea se realiza en el marco del operativo denominado ”Onix
4”, que tiene como objetivo evitar que los cultivos de coca y adormidera,
de la cual se extrae opio y heroína, sigan creciendo en el Putumayo. ”Vamos
a terminar con ese negocio, ese es el compromiso del nuevo gobierno”,
apuntó.
Mientras, el Defensor del Pueblo informó que recibió 6.500
quejas de campesinos, colonos e indígenas de Putumayo por la destrucción
de sus cultivos.
Las demandas detallan que las fumigaciones han arruinado plantaciones
legales, pastos y animales, además de afectar la salud de 4.883
campesinos.
Se informó que 29 por ciento de esas personas sufren problemas
gastrointestinales, 26 por ciento afecciones dérmicas, 15 por
ciento de orden psicológico y el resto presentan malestares generales.
Estados Unidos respalda en su lucha antidrogas a Colombia, que abastece
80 por ciento de la demanda mundial de cocaína, para lo cual ha
aprobado una asistencia de 17 millones de dólares anuales sólo
para la fumigación de cultivos de coca, amapola y marihuana.
La ayuda de Washington al Plan Colombia es de 1.300 millones de dólares,
70 por ciento de los cuales están destinados a aspectos militares
para la lucha antidrogas y contrainsurgente.
Datos de la policía colombiana indican que el año pasado
se fumigaron un récord de 84.000 hectáreas de coca y en
lo que va del año otras 70.000 hectáreas.
Algunos expertos advirtieron que ”no hay zonas vedadas ni en términos
sociales ni en términos ambientales” para llevar a cabo
esas aspersiones.
Ricardo Vargas, investigador de la no gubernamental Acción Andina,
especializada en cuestiones de drogas, dijo a IPS que la fase iniciada
en julio va en la misma dirección de la trazada por Washington
cuando aún gobernaba Pastrana en Colombia, con el agravante de
que ahora los pequeños cultivadores son también blanco
del ataques.
Vargas comentó que la política de erradicación
de cultivos que se aplica en el país por décadas, se apoya
en el eslabón más débil del proceso, que son los
campesinos e indígenas.
Esa estrategia ha sido un total fracaso, afirmó el experto, quien
apoya su opinión en cifras de la Contraloría (fiscal de
cuentas del Estado), que señalan que en 1992 había casi
40.000 hectáreas cultivadas de coca y en 2001 había crecido
hasta alcanzar las 144.000 hectáreas.
El último informe de la Junta de la Organización de las
Naciones Unidas para la Fiscalización de Estupefacientes y Prevención
de Delitos, divulgado en agosto, asegura que Colombia sigue siendo el
mayor productos mundial de coca, con 700.000 toneladas anuales.
Ese estudio considera que la erradicación de cultivos mediante
la fumigación es uno de los instrumentos más importantes
en la lucha contra las drogas, pero aclara que ese método debe
utilizarse ”exclusivamente contra cultivos industriales y no para
los de subsistencia de campesinos e indígenas”.
por Yadira Ferrer
Fuente: Tierra América
Mayo 03, 2005
|