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Desde Calingasta, MACH
Calingasta votará el 3 de Julio Si o No a la minería quimica de tajo
abierto
El 24 de mayo de 2004, setenta y ocho sanjuaninos se auto
convocaron en el salón
de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), para escuchar acerca del despojo
de los recursos naturales y el uso de métodos extractivos a cielo abierto
con compuestos químicos, conocer la experiencia de un pueblo chubutense
que rechazó la explotación minera en el Cordón Esquel y
construir alternativas de acción para hacer lo propio en la región
cuyana de San Juan, amenazada por más de 30 explotaciones de oro, plata,
cobre y mercurio, entre otros minerales diversificados en la cima de los Andes.
Habíamos iniciado un camino.
Nuestras propuestas tuvieron efecto multiplicador en la capital sanjuanina, en
el departamento de Iglesia, en Jáchal y en Calingasta y, a poco de andar,
se formaban grupos de oposición a los emprendimientos mineros, en especial
al de Veladero, perteneciente a la empresa canadiense Barrick Gold Corporation.
La multinacional minera de George W. Bush y Peter Munk, había avanzado
en la prospección de los yacimientos y anunciaba además la explotación
del complejo chileno - argentino de Pascua Lama.
Pero la historia de San Juan no es la de Chubut; cada pueblo ofrece características
particulares que lo distinguen y, además, gobernantes y empresarios, recogieron
la experiencia de Esquel. Aquellos 30.000 habitantes patagónicos, con
perseverancia y movilizaciones permanentes, supieron arrancarle a las autoridades
un plebiscito histórico que culminó con un rotundo no al proyecto
minero.
En San Juan en cambio, la estrategia del gobierno es adelantarse a los hechos:
inunda de publicidad minera todos los espacios mediáticos e impide que
se difunda información contraria, presiona a universitarios y académicos,
compra voluntades, acciona contra militantes, prohíbe audiencias públicas,
acepta estudios de impacto ambiental incompletos, adulterados, y robustece con
anexos una legislación que entrega el patrimonio nacional de recursos
no renovables, abriéndole las puertas al saqueo.
Calingasta se prepara para votar el 3 de julio si acepta o rechaza este tipo
de minería, pero es a través de la firme posición del ejecutivo
municipal y del concejo deliberante que se consulta al pueblo, diferenciándose
de este modo de los chubutenses con una de las alternativas viables. O los representantes
llaman a consulta popular o los pueblos deciden auto convocarse y ejercer su
derecho al plebiscito, a pesar de que la ley dictamina que no es vinculante.
Es el dilema que seguramente se le presentó al intendente José Adolfo
Ibazeta, aquella mañana en la radio AM Ecored de Buenos Aires, si bien
la sorpresa fue nuestra al escuchar su voz distante pero clara, y su invitación
a visitar Calingasta con el mismo mensaje que estábamos transmitiendo
a través de la emisora porteña sobre la mega minería metalífera.
He aquí alguien que ya tenía una posición al respecto. Es
hora de tener contactos como éste. Es tiempo de encontrarnos con voces
y pensamientos semejantes. No puede ser tanto silencio, tanta corrupción
de gobernantes y de funcionarios y legisladores.
En este viaje militante cada vez somos más y también mayor y desigual
es la lucha que nos enfrenta a los señores del norte. Hoy escribimos estos
rápidos renglones desde Calingasta, caminando sobre escombreras, montañas
de sulfateras de aluminio, pegadas a las viviendas empobrecidas por una minería
que intenta retornar para atrapar minerales cada vez de más baja ley,
con métodos extractivos de una perversidad que espanta.
Festejamos en Calingasta el aniversario de aquel desembarco de mayo en San Juan
y lo disfrutamos como debe hacerse. Vamos puerta a puerta, sin diarios que anuncien
nuestra propuesta, sin la televisión que introduce vorazmente el adversario
en las casas de Barreal o Tamberías prometiendo trabajo con contaminación
mitigada. Vamos como podemos, pero vamos. Si ofrecer rascacielos ni avenidas
asfaltadas. Nuestro mensaje habla de una calidad de vida que es posible con trabajo
digno y solidario, defendiendo el recurso agua, la fertilidad del suelo y la
biodiversidad del ecosistema andino. Puerta a puerta, de persona a persona, de
vecino a vecino. Sin dinero que compre conciencias. Podemos decir que el nuestro
es un mensaje en pos de una vida mejor mirando hacia una cordillera que escurre
el agua pura de todos los días. La opción está frente a
nosotros, escombreras o vegetación, desierto o vida y, al elegir esta última,
desarrollar en común propuestas superadoras. Nuestra prioridad es expulsar
la minería química, tecnología rentable del depredador omnipotente
que, con prepotencia imperial, por donde pasa no vuelve a crecer la hierba.
Javier Rodríguez Pardo,
Fuente: Red Nacional de Acción Ecologista de
la Argentina
Mayo 30, 2005
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