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Bolivia: basura, otro producto de exportación
El ingreso a las instalaciones de la Compañía Minero Metalúrgica
Bolivia Ltda. (Commetal) es todo un contraste con lo que existe unos
metros más allá: cientos de toneladas de basura tóxica,
consistente en baterías en desuso, que esperan ingresar al horno
de fundición para su reciclaje. Estamos en una de las más
grandes industrias de reciclaje del país -y la segunda en su rubro
a nivel sudamericano-, ubicada en el municipio de Warnes, que procesa
más de 2.000 toneladas de plomo y otras 200 de plástico
al año, que se convierten en nuevas baterías y en artículos
de polipropileno de alta densidad, que salen a los mercados del exterior
con valor agregado.
Pero Commetal, no es una simple procesadora de materia prima, que tiene
entre sus principales clientes a la fábrica de baterías
Batebol.
Es una empresa que genera recursos económicos de los deshechos,
gracias a los más de mil recolectores que tiene en todo el país,
que por ende genera empleo indirecto a más de 5.000 personas que
han encontrado un oficio ante la galopante escasez de fuentes de empleo.
Según el gerente general de la empresa, Donald Somoza, los cerca
de 50 mayoristas que se encargan de recolectar la basura en todo el país,
reciben un pago aproximado de $us 250 por tonelada de baterías.
A su vez, estos mayoristas mantienen un sistema de financiamiento de
capital para que los minoristas puedan realizar su trabajo de recolección
en los domicilios.
"El objetivo de esta industria es hacer ver a la gente que detrás
de la basura hay un movimiento económico, y detrás de la
producción hay un bien que da trabajo y genera riqueza",
resaltó Somoza.
A pesar de todo esto, el concepto y la cultura del reciclaje de basura
en Santa Cruz, recién empieza. Gracias a ello, se pueden ver negocios
crecientes de acopio de basura como chatarra, plástico, papel,
madera y vidrio, entre los principales. Zonas como el final de la avenida
Paurito -camino al vertedero de Normandía- se han convertido en
inmensos centros de acopio de plástico, vidrio y cartón;
en el cuarto anillo existen como cuatro centros para la chatarra y otros
tantos se ubican en la carretera a Cotoca e incluso en la zona del mercado
Los Pozos.
Según se conoce, los deshechos de plástico son enviados
en trailers a Chile, la chatarra de hierro al Perú, el plomo refinado
al Brasil, mientras que el cartón y el papel se quedan en Santa
Cruz para empresas como Kimberly, que elaboran productos como papel higiénico,
servilletas y toallas desechables.
Rey de la Chatarra
Para Armando Yucra, la exportación de chatarra empezó hace
dos años. Y le fue muy bien. Propietario de la Chatarrería
San Miguel, ubicada sobre la carretera a Cotoca, es considerado el único
exportador de su rubro en Santa Cruz. Semanalmente exporta a la siderúrgica
peruana Aceros Arequipa, más de 100 toneladas de fierro en desuso,
que salen de las industrias, calles, avenidas e incluso de debajo de
la tierra.
Según Yucra, a diario llegan a su centro de acopio cerca de 20
vehículos -entre camiones y carros tirados por caballos- que traen
chatarra de todo tipo para venderle. Paga como Bs 300 por tonelada, para
después cortarla y prensarla para formar ‘fardos’ cuadrados
de medio metro, el producto final del proceso.
"Aceros Arequipa, tiene una sucursal en La Paz, la que me paga
$us 80 por tonelada. Los precios han bajado, porque cuando yo exportaba
a la Argentina me pagaban 120", comentó Yucra, a tiempo de
señalar que son más de 50 familias las que trabajan permanentemente
en la recolección y el acopio.
Sin embargo, el recolector cree que este rubro generaría mayor
valor agregado si en Bolivia existiera por lo menos una siderúrgica
que funda el material, pero para ello se necesita un capital de no menos
de $us 400 millones. "Digo esto porque la chatarra que va de aquí al
Perú, vuelve como fierro de construcción y angulares a
los mercados de La Paz, principalmente", sostuvo.
Pero lo importante para Yucra es que la gente cada vez va tomando conciencia
de reciclar la basura. Esto es positivo en el sentido de generar trabajo
para la gente pobre y para volver a usar la basura que no se puede eliminar.
Ahora ya no se ven latas por las calles y la gente que antes enterraba
sus fierros ahora los están desentarrando", ponderó.
Aporte ambiental
Además de ser un negocio rentable y que genera empleo, el acopio
y reciclaje de basura es un aporte muy importante a la preservación
del medio ambiente.
explicó Donald Somoza, de Commetal, además de añadir
que a pesar que se trabaja con material altamente tóxico, como
el plomo y los ácidos que llevan en su interior las baterías
de automóviles, las medidas de seguridad son tan eficientes que
la planta, en diciembre del año pasado obtuvo la certificación
ISO 14001 de Sistema de Gestión Medioambiental para el área
de plomo refinado y plástico peletizado proveniente de material
reciclable.
Tal certificación fue obtenida gracias a sistemas implementados
en la planta desde el año 2003, como la planta de tratamiento
de aguas residuales, control de emisión de gases y cenizas y,
sobre todo, protección de la salud humana de los trabajadores,
como las comunidades de los alrededores.
Para ello, Commetal ha invertido alrededor de medio millón de
dólares en infraestructura, maquinaria y equipos sofisticados
de monitoreo.
Por su parte, la recolección de chatarra que realiza San Miguel,
según Armando Yucra, cuenta con las debidas autorizaciones medioambientales
y de seguridad. Además, comentó, la chatarra que se exporta
tiene que salir con su respectiva póliza emitida por la Aduana
Nacional. "Tenemos que cortar y prensar los fierros porque si se
llevan enteros, no los dejan entrar al Perú, porque pueden ser
considerados maquinaria. Ya en la frontera tienen que fumigarlos para
cumplir con las normas sanitarias", resaltó.
Fuente: Perú noticias
Mayoi 10, 2005
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