En España Condenan a un activista argentino de Greenpeace
Le dieron seis meses en suspenso

MADRID.- Las cosas terminaron mejor de lo que se esperaba para el capitán argentino del Rainbow Warrior, el famoso barco de Greenpeace, para quien se habían pedido doce años de prisión por el supuesto delito de agresión durante una protesta y que ayer se saldaron con sólo seis meses en suspenso por "desobediencia" a la autoridad.

"Esto es una condena claramente absolutoria, si vale el término, y estamos contentos. Lo que queda demostrado con esto es que nuestra asociación y nuestra gente no cometieron ningún delito, si es que así puede llamarse intentar resistirse a la guerra de Irak", dijo ayer a LA NACION el director general de Greenpeace en España, Juan López de Uralde.

La controversia había comenzado hace ya dos años. Por entonces, el buque insignia de la entidad ambientalista fondeó en aguas de la bahía de Rota, cerca de Cádiz, para exhibir una pancarta contra el inminente estallido de la guerra.

El barco navegaba al mando del argentino Daniel Rizzotti, un ex oficial de nuestra marina mercante que se sumó a la batalla por la ecología.

Las autoridades lo acusaron entonces, junto a otros cuatro activistas, de bloquear una "zona de seguridad" naval y de agredir a miembros de la Guardia Civil que abordaron el barco. Fue una cuestión grave por la que se pidieron largas penas de prisión efectiva.

El trámite judicial se decantó ayer al quedar establecido que la acusación no guardaba relación con los hechos. "Lo único que hicimos fue defender nuestro derecho de expresión", dijo Rizzotti. El argentino se mostró satisfecho con el fallo, en el que vislumbra "el final de una etapa negra en la que se intentó silenciar la voz de quienes luchamos por la paz".

Después de lo ocurrido -dijo- "lo que siento es que estamos más afianzados en la batalla por defender la ecología", a la vez que agradeció a las más de 86.000 personas que se solidarizaron con su causa al firmar un petitorio que decía "yo también rechacé la guerra de Irak. Yo también debo ir a la cárcel". Greenpeace estudia apelar la prisión en suspenso.

La ministra española de Medio Ambiente, Cristina Narbona, saludó el fallo judicial y coincidió con que la acusación inicial era una "exageración".

"La sentencia se ajusta mucho más a los hechos que la acusación desproporcionada y abusiva de la fiscalía", dijo Martín Prieto, director ejecutivo de Greenpeace en la Argentina.

"Esta sentencia cierra una etapa negra marcada por el intento de silenciar a Greenpeace y sus campañas. De alguna manera nos sentimos reforzados tras esta sentencia que reconoce la encomiable labor de nuestra organización. Seguiremos trabajando, como hasta ahora, por la defensa del medio ambiente y la paz", agregó Rizzotti, capitán del Rainbow Warrior.

Por Silvia Pisani
Corresponsal en España

Fuente: La Nación
Mayo 18, 2005