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Se reservan once zonas como posibles «almacenes» de
carbono
Las estimaciones del IGME
sobre el mapa español de secuestro
de CO2 apuntan que la España peninsular podría almacenar
al menos entre 45-50 gigatoneladas de CO2
Madrid, (Abc).- Aunque no se espera que la captura y almacenamiento
de carbono sea una realidad comercial hasta pasado el año 2020,
el Gobierno ya ha dado los primeros pasos para que algún día
nuestro subsuelo terrestre y marino pueda «esconder» parte
del dióxido de carbono que emitimos a la atmósfera.
Así, desde el pasado 8 de febrero y hasta el 3 de abril, el
BOE ha publicado once resoluciones, de la Dirección General
de Política Energética y Minas, de reserva de zona a
favor del Estado «susceptibles de ser un efectivo almacenamiento
de dióxido de carbono».
Se trata de zonas que en principio son idóneas geológicamente
hablando, si bien se deberán hacer estudios de viabilidad y los
correspondientes estudios de impacto ambiental cuando se presenten proyectos
para esas zonas, algo que no ocurrirá hasta que la Unión
Europea apruebe la regulación de esta tecnología, previsiblemente
en 2009.
Las zonas que reúnen condiciones favorables para servir como
almacenes de carbono se sitúan en Asturias (2), Aragón
(2), Cantabria, País Vasco, Castilla-La Mancha, Castilla y León,
Andalucía, Madrid y Comunidad Valenciana, según las resoluciones
publicadas en el BOE. De éstas, cinco son áreas marinas
-dos en Asturias, frente a Buelna y Llanes; una en Cantabria, frente
a Suances; una en la bahía de Huelva, y otra más en Vizcaya,
frente a Mundaka.
Entre 500 y 900 Km2
Desde Greenpeace, la responsable de la campaña de cambio climático,
Raquel Montón, quien ha estudiado las zonas propuestas, asegura
que se trata de áreas de entre 500 y 900 kilómetros cuadrados
(esta superficie tiene la zona reservada en la bahía de Huelva,
por ejemplo) y que en algunos casos están muy próximas
a espacios de alto valor ecológico, como las lagunas de Ruidera,
en Ciudad Real, o el parque nacional de Doñana, para la zona
reservada frente a la costa de Huelva.
No es el único peligro que desde esta organización ecologista
ven al uso de esta tecnología. Según denuncian en el informe «Falsas
esperanzas: por qué la captura y almacenamiento de carbono no
salvará el clima», se trata de una tecnología cara
y que entraña peligros para los ecosistemas y los seres humanos,
ya que el riesgo de fugas, en el mejor de los casos, sería del
1 por ciento.
En este sentido, el Instituto Geológico y Minero de España
(IGME) trabaja desde hace dos años en el proyecto europeo Geocapacity
sobre almacenamiento de CO2. Y desde allí matizan que se trata
de buscar simplemente formaciones y estructuras iguales a las que la
naturaleza ha desarrollado y que durante millones de años han
mantenido secuestrado el petróleo o el gas o, en el caso de nuestro
país, estructuras llenas de agua salina -no apta para la agricultura
ni para el consumo humano-, que no se ha escapado en todo este tiempo.
Las estimaciones del IGME sobre el mapa español de secuestro
de CO2 apuntan que la España peninsular podría almacenar
al menos entre 45-50 gigatoneladas de CO2, sin contar la plataforma
continental.
Fuente: ABC
Mayo 9, 2008
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