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El conflicto por las papeleras:
giro del gobierno de Tabaré Vázquez
Uruguay considera viable el plan de la "zona verde"
El canciller Gargano admitió que la idea sugerida por España
es "un camino posible"
MONTEVIDEO.– La propuesta de crear una zona de protección
ambiental en torno de las plantas de celulosa comenzó a abrirse
camino en Uruguay como una fórmula de salida al conflicto que
mantiene con la Argentina. En el gobierno de Tabaré Vázquez
se había evitado un pronunciamiento público respecto de
la fórmula ideada por las autoridades españolas, pero en
las últimas horas el propio canciller Reinaldo Gargano, que en
primera instancia la había calificado como “un invento”,
admitió que esa idea está siendo considerada. “Es
un camino posible”, dijo.
El presidente Vázquez, que está de gira por países árabes
con el objetivo de ampliar mercados para Uruguay más allá del
Mercosur, hasta ahora no se ha manifestado sobre esta iniciativa. Fuentes
oficiales dijeron que “la línea de Tabaré es mantener
silencio” para no entorpecer las conversaciones con la Argentina
y con la representación de la corona española.
No obstante, fuentes de su gobierno coincidieron con Gargano en el sentido
de que la idea de la “zona verde” va ganando espacio en la
administracion uruguaya.
Según recogió La Nacion en fuentes involucradas en el
conflicto, la fórmula del área protegida que rodearía
a las controvertidas plantas de pasta celulosa puede ser vista por el
gobierno de Montevideo como una solución al diferendo favorable
a su posición, siempre que se asegure la liberación del
tránsito en los puentes binacionales (cortados desde hace meses
por los asambleístas entrerrianos).
"Estamos convencidos de que en la planta [de Botnia, que es el
punto en cuestión] se cumplirá con todos los requisitos
de control ambiental y que no se generará la contaminación
que temen en Gualeguaychú, por lo tanto no hay problema para admitir
un control especial en la zona que dé garantías a todos",
fue lo que se expresó sobre el tema.
Algunas fuentes consultadas dijeron que sería trascendente para
Uruguay un punto final al conflicto con una fórmula de esta naturaleza,
pero a la hora de hablar ante un grabador surgen las reservas.
"Con el gobierno de Néstor Kirchner nunca se sabe. Hay que
esperar, no apurarse y ver qué pasa en las próximas reuniones",
comentó en riguroso off the record un funcionario uruguayo.
En el gobierno se insiste en que luego de todo lo dicho no hay dudas
de que el control ambiental será extremadamente exigente, por
lo que la zona de protección no implica un esfuerzo adicional,
sino que está enmarcada en lo mismo que Uruguay pretende para
dar un ejemplo sobre cómo se cuida el ambiente.
Tímidamente hubo alguna señal de luz para la fórmula
española. El canciller Gargano había desestimado esa vía
cuando volvió a Uruguay, tras las recientes reuniones en Madrid
en las que se retomó el diálogo bilateral.
Cambio de discurso
Incluso el lunes, cuando algunos medios lo consultaron por las declaraciones
a LA NACION del embajador español en Buenos Aires, Rafael Estrella
(que ratificó el plan de la zona verde), Gargano se mostró molesto
ante la prensa: "España no ha hecho ningún planteo
de ninguna solución. Creo que es una mala cosa presentar el tema
porque le crea al facilitador un compromiso muy grueso ante la opinión
pública".
Pero un día después Gargano se mostró más
abierto al tema. Tras el acto del Día de los Trabajadores, al
que fue como ministro del gobierno de izquierda, la prensa lo volvió a
consultar sobre cómo veía la propuesta española
que había revelado LA NACION durante la cumbre en Madrid y que
confirmó Estrella con sus declaraciones. Gargano fue escueto;
se limitó a decir que la fórmula es "parte de todos
los caminos que se mencionan". Pero ya no repitió lo del "invento".
Estrella había dicho a LA NACION que la hipótesis de trabajo
contempla la posibilidad de crear una "zona de responsabilidad compartida" entre
Gualeguaychú y Fray Bentos. Y que se analiza la posibilidad de
involucrar a algún organismo multilateral en el control ambiental
y económico de esa área.
Ayer, otro de los ministros involucrados en el conflicto, Mariano Arana
(Vivienda y Medio Ambiente), fue consultado sobre la posible salida.
Puso énfasis para asegurar que esa idea "no estuvo dentro
de las conversaciones, ni a nivel técnico ni político".
Pero también dejó una ventana abierta: "No me animo
a aventurar que haya que descartarla de plano". También aclaró que
esa opción no se discutió en Madrid.
Sobre la otra planta proyectada, la de ENCE, Arana dijo que "la
directora [de Medio Ambiente, Alicia] Torres comunicó en Madrid
que se le solicitó a dicha empresa que iniciara la primera etapa
de localizaciones". Torres estuvo con la delegación oficial
en las reuniones con la Argentina y la corona española.
El caso ENCE
El ministro de Medio Ambiente dijo que ENCE ya completó los informes
de relocalización en Conchillas (departamento de Colonia), los
que están en estudio de la oficina respectiva.
En Uruguay aseguran que es de "la única relocalización
de la que se habla", porque Botnia tiene 95 por ciento de la obra
terminada y va a comenzar a producir celulosa antes de fin de año.
Es una forma de rechazar el insistente reclamo argentino de discutir
una nueva ubicación de la planta de celulosa como condición
para avanzar en un acuerdo definitivo.
Los funcionarios de Vázquez no descartan que el inicio de la
etapa de producción se haga en medio de "una zona de protección
ambiental", aunque insisten en que para que eso sea la base de un
acuerdo "los puentes deben quedar libres de piquetes".
Fuente: La Nación
Por Nelson Fernández
Corresponsal en Uruguay
Mayo 3, 2007
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