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China, capital mundial del tráfico de especies
exóticas en extinción
La crueldad del comercio ilegal lleva a la extinción algunas especies
y esto no es novedad. La noticia de un Arca de Noé clandestina
puso en alerta a las organizaciones dedicadas a la preservación
de animales salvajes. Aquí, el cruel relato del maltrato en los
restaurantes chinos.
Por Jonathan Watts.
conexiones@claringlobal.com.ar
Primero en peligro, luego cazados, contrabandeados y finalmente abandonados
. Se trata de 5 mil animales, de las especies más raras del
mundo, que fueron encontrados a la deriva en un barco abandonado cerca
de la costa de China.
Los animales –tortugas gigantes asiáticas, pangolines y
lagartos- estaban apretujados dentro de cajas en un barco de madera que
se quedó sin motores, en las aguas de la isla de Qingzhou, en
la provincia de Guangdong, al sur de China. La mayoría estaban
vivos, aunque también se encontraron 21 garras de oso envueltas
en papel de diario.
Según los grupos conservacionistas, la carga fue descubierta
en una de las rutas de contrabando más lucrativas y destructivas
del mundo: desde las selvas amenazadas del sudeste asiático, hasta
las mesas de los restaurantes del sur de China.
Los animales fueron encontrados el 22 de mayo por unos pescadores locales,
que detectaron un olor extraño que emanaba del navío, el
cual no tenía ninguna placa de registro, según informó el
diario Guangzhou Daily. Cuando los guardacostas abordaron la embarcación
estaba abandonada. Los oficiales encontraron más de 200 cajas
llenas de animales, muchos de ellos tan deshidratados bajo el sol tropical
que estaban a punto de morir.
Los animales –que en total pesaban 13 toneladas- fueron llevados
a puerto, se les suministró agua y se los envió a un centro
de atención animal. "Hemos recibido algunos animales",
dijo un empleado del Centro de Protección de Animales Salvajes
de Guangdong. "Estamos esperando que las autoridades nos digan qué tenemos
que hacer con ellos".
Todas las especies del sudeste asiático que se encontraron en
la embarcación están críticamente en peligro . Su
comercialización internacional está prohibida y, sin embargo,
se las vende abiertamente en restaurantes y mercados de la provincia
de Guangdong, famosa por su cocina exótica.
El descubrimiento accidental pone de relieve el impacto negativo que
el creciente poder de consumo chino tiene en los esfuerzos conservacionistas
globales. De acuerdo con los grupos de vida silvestre, China es el principal
mercado para especies exóticas comercializadas ilegalmente –especies
que se comen y se utilizan en medicina tradicional.
A pesar de los compromisos internacionales de China para frenar esta
actividad ilícita, el comercio es pujante. Los controles fronterizos
son laxos y los contrabandistas saben que las multas normalmente son
mucho más bajas que las potenciales recompensas.
Traffic, organización que controla e intenta impedir el contrabando
de especies en peligro, recibió con beneplácito el hecho
de que las autoridades chinas hubieran reaccionado rápidamente
para rescatar a los animales. Pero advirtió que se debe seguir
trabajando mucho más para impedir casos similares.
"Desafortunadamente, esto es demasiado común. Este comercio
es una amenaza mucho mayor para estas especies que la destrucción
del hábitat", dijo Chris Shepherd de Traffic Southeast Asia. "Debe
mejorarse la vigilancia en la frontera, fortalecerse la cooperación
con los países de origen, realizar un mejor monitoreo y se penalizar
severamente a todos aquellos que violen las leyes", concluyó.
A pesar de la prohibición de caza de estas especies, como el
pangolín, muchos restaurantes ofrecen su carne. El restaurante
Chaoxing de Shenzhen aseguró que el pangolín figuraba en
su carta, pero que sólo se lo utilizaba para grandes cenas. "El
animal es muy grande, unos 10 kilos", describió una moza
por teléfono. Y siguió: "Lo servimos en una cacerola,
la manera más sabrosa".
Según informes recientes en los medios chinos, el precio de un
kilo de pangolín servido en Guangdong o Yunnan, cuesta entre 600
y 800 yuanes. Un chef de la zona describió la terrible manera
de cocinar un pangolín: "Los mantenemos vivos en jaulas hasta
que el cliente hace el pedido. Entonces los dejamos inconscientes de
un martillazo, les cortamos la garganta y drenamos la sangre. Es una
muerte lenta. Luego los hervimos para quitarles las escamas. Cortamos
la carne en trozos pequeños y la usamos para preparar una variedad
de platos, desde carne dorada a fuego lento hasta sopa. Por lo general,
los clientes después se llevan la sangre a casa".
Fuente: The Guardian
Mayo 29, 2007
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