Matas logra que la UE se comprometa a ratificar el Protocolo de Kioto en un plazo de tres meses

AMADEU ALTAFAJ. Corresponsal

Los Quince se comprometieron ayer a ratificar en bloque el Protocolo de Kioto para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero antes del 1 de junio, tras superar la resistencia de Dinamarca. Confirmada la voluntad política europea, su salvación está ahora en manos de Japón, Rusia y los países del Este.

BRUSELAS. El ministro de Medio Ambiente y presidente de turno del Consejo de Ministros de la Unión Europea, Jaume Matas, celebró el «logro importante de la UE para salvar el Protocolo de Kioto, en el que la Unión ha hecho un gran esfuerzo técnico, diplomático y político». Los 15 Estados miembros deberán ahora plasmar esta voluntad antes del 1 de junio, para que entre en vigor coincidiendo con la Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible de Johanesburgo, del 26 de agosto al 4 de septiembre. En cuatro de ellos, Francia, Luxemburgo, Portugal y Dinamarca, todo está dispuesto para una ratificación inmediata.

Dinamarca levantó sus reservas después de que la presidencia española, arropada por sus socios, le ofreciera revisar en 2006 la forma en que podrá cumplir la reducción del 21% de emisiones prevista en el «reparto de la carga» europea, pero no el objetivo en sí. El Gobierno danés alegaba que en 1990, año de referencia en el Protocolo, importó una gran cantidad de energía eléctrica y sus emisiones fueron anormalmente bajas, lo que le comportó una carga exagerada en el convenio climático.

Una «solución técnica»

Los Quince, por no arriesgarse a poner el Protocolo en una posición más difícil de la que está, reconocieron esta circunstancia y aplazaron el problema con «una solución técnica», como admitió la comisaria de Medio Ambiente, Margot Wallström.

«Un acuerdo histórico», según Matas y Greenpeace, «un gran día que nos permite mantener nuestra credibilidad», según Wallström, pero que se produce cinco años después de suscribir el Protocolo de Kioto en esa ciudad japonesa. El Protocolo contiene objetivos de reducción de gases para 39 países desarrollados, aunque muchos países en vías de desarrollo participan activamente en el proceso, a menudo porque el calentamiento del planeta les afecta de modo dramático, a través de la desertización, la reducción de cosechas, el aumento de la temperatura, el aumento del nivel del mar o la proliferación de mosquitos transmisores de enfermedades, entre otros males.

La UE, en particular, se comprometió a disminuir estos gases en una media del 8 por ciento respecto de los niveles de 1990 entre 2008 y 2012. A España se le permitió un aumento del 15 por ciento, porque nuestra economía está todavía recuperando terreno respecto de la mayoría de nuestros socios. Hasta mediados del mes pasado, 47 países habían ratificado el Protocolo pero sólo dos de ellos, Rumanía y la República Checa, pertenecen al llamado «anexo1» (países industrializados) y apenas representan el 2,4 por ciento de las emisiones de CO2, según datos de Greenpeace.

Críticas al plan de Bush

Los Quince expresaron su «preocupación» ante la propuesta alternativa que la Administración estadounidense presentó el mes pasado. Matas opinó que «responde a medidas internas» y «permite un incremento de los gases de efecto invernadero», de los cuales EE.UU. es responsable en una cuarta parte sobre el total mundial. Los ecologistas calificaron este plan de «broma de mal gusto». «Las pruebas científicas son más fuertes que nunca, ese cambio climático se está produciendo», espetó Wallström. Según ella, las medidas del Plan Bush «incrementarían hasta un 33 por ciento sus emisiones».

Sin Washington ni sus aliados en esta negociación internacional (Australia y Canadá), «la ratificación por parte de Rusia y Japón es clave para la entrada en vigor del Protocolo», subrayó Greenpeace en un comunicado. Sólo con ellos, más los países del Este y la UE, se puede alcanzar el doble umbral de 55 Estados y 55 por ciento de emisiones imprescindible para que el Protocolo eche a andar. Matas indicó que, de sus contactos con la Administración nipona, sacó en claro que «no existe ninguna duda» de que cumplirá su compromiso.

Cómo se aplica

Para reducir las emisiones, la UE se ha propuesto utilizar varios mecanismos, que van desde las directivas sobre la eficacia energética de los edificios y la promoción de las energías renovables hasta acuerdos con la industria de automoción para desarrollar vehículos más limpios o un mecanismo de intercambio de derechos de emisión que debería entrar en vigor en 2005. «Las tendencias nos preocupan», añadió Wallström, y recordó que, a partir de la ratificación y la entrada en vigor del Protocolo, la CE podrá denunciar ante el Tribunal de Justicia de la UE a los países que no cumplan con la reducción de gases que le fue asignada.

Fuente: ABC
Marzo 6, 2002