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Más medios, más control
El control del cumplimiento del Protocolo es, desde la semana pasada,
menos difícil gracias a la puesta en órbita del satélite
Envisat, dotado de la última tecnología para estudiar los
fenómenos ambientales en la Tierra, y que se suma a Eolo y Meteosat.
Las dudas científicas persisten, sin embargo, en el cómputo
de los llamados «sumideros de CO2», es decir, cómo contribuyen
a absorber las emisiones de este gas los bosques y los cultivos. Aun sin
tener la certeza de su impacto, han sido ampliamente utilizados por los
políticos para acomodar los objetivos del Protocolo con las medidas
para reducir los gases. En particular, en la séptima Conferencia
de las Partes celebrada en Bonn, fue una de las claves del apaño
para que Japón se mantuviera dentro del proceso.
Mientras tanto, el sector nuclear ha apostado fuerte por la defensa del
Protocolo, porque se presenta a sí mismo como la única alternativa
viable para cumplir los objetivos de reducción de gases sin alterar
el crecimiento de la producción de electricidad. Sus argumentos
encuentran cierto eco en países como Francia y Finlandia, así
como por parte de la comisaria europea de Energía y Transportes,
Loyola de Palacio, pero otros, han puesto fecha a su desaparición.
La semana pasada, el Gobierno belga, formado por liberales, socialistas
y ecologistas, decidió este abandono progresivo, alineándose
así con Alemania, Suiza, Holanda y Suecia.
Fuente: ABC
Marzo 6, 2002
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