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Los Especialistas dicen que los insectos están
"desorientados" por los cambios de clima
Casi en otoño, Buenos Aires se llenó
de mariposas
Es un fenómeno que se da en febrero, pero este año
se atrasó más de un mes. Según los expertos, son ejemplares
de la zona de Magdalena y Punta Lara que migran hacia el Noroeste Argentino.
La llegada venía insinuándose desde hace días, con
una cantidad de ejemplares creciente y mayor que la habitual. Y entre el
domingo y ayer estalló: en dos días de sol radiante, en las
calles de Buenos Aires se vieron muchas mariposas, para sorpresa de los
porteños bien observadores, que notaron la "invasión".
Prestando algo de atención si uno
va apurado probablemente no repare en esos "puntitos negros"
que en el microcentro vuelan a la altura de los cables o por encima de
ellos el fenómeno fue visible en distintos barrios de la Capital
y el Gran Buenos Aires. Se las vio en Palermo, en la Costanera, en Chacarita,
en Barracas, incluso en la Plaza de Mayo y sobre las autopistas... ¿Es
normal que la ciudad se llene de mariposas ya casi sobre el otoño?
De acuerdo con expertos de la Dirección de Calidad Ambiental del
Gobierno de la Ciudad, se trata de algo habitual en el mes de febrero.
Pero, explicaron, de la mano de los atípicos cambios climáticos
que se están registrando este verano, el fenómeno se postergó
algo más de un mes.
"Hubo muchos días de calor, lluvias, humedad y baja presión.
Puede ser que haya más lepidópteros (su nombre científico)
en la calle por todas estas manifestaciones climáticas. Pero la
gente no tiene por qué preocuparse: son absolutamente benéficos
y ayudan a la polinización de las flores. No actúan como
plagas", aseguró a Clarín el biólogo Alejandro
Dománico, colaborador de esta área de la Comuna porteña.
"Estos calores que tuvimos fueron poco habituales y es posible que
hayan producido cambios en el ciclo biológico de las mariposas",
señaló.
En la Argentina viven más de 1.500 especies diferentes de mariposas
diurnas y unas 10.000 nocturnas o "polillas", temidas por los
silenciosos estragos que son capaces de hacer en el placard.
La altura de vuelo "crucero" de las mariposas en campo abierto
suele ser de un metro, pero en la ciudad se ven obligadas a sortear obstáculos
y volar a una altura mayor, de entre cuatro y diez metros.
Las que vuelan por la ciudad estos días son las junonia evarete,
un tipo diurno y amarronado, también llamada vulgarmente "mariposa
pavón", porque tiene en las alas posteriores unos ocelos (pequeñas
manchas en forma de ojos) muy parecidos a las plumas de un pavo real. En
estos días, si todo sucede como de costumbre, también deberían
verse en la ciudad otras mariposas de la especie colias lesbia o "isocas",
habitués de los campos y las rutas. El coleccionista y experto Andrés
Varga explicó a Clarín que se trata de "mariposas migratorias
que todos los años, para mediados de febrero, suelen partir hacia
tierras más cálidas como las del Noroeste Argentino (NOA)
y el sur boliviano". Y es justamente ese viaje, dice, el que este
año se atrasó casi un mes. "Deben estar un poco confundidas
con tanto cambio climático", consideró Varga, que es
director del Museo Entomológico "Mariposas del Mundo"
de San Miguel, uno de los más completos de Latinoamérica.
El experto señaló que son mariposas que vienen de la zona
de Magdalena y Punta Lara y luego viajan hacia el NOA. En el trayecto suele
vérselas pasar por ciudades como Rosario, Santa Fe y Córdoba.
Y entre setiembre y octubre, cuando ya comienza a aflojar el frío,
regresan hacia el sur. En años excepcionalmente calurosos han llegado
hasta Trelew.
Pueden migrar más de 5.000 kilómetros, aunque estas especies
no viajan más que 1.500, hasta la provincia de Salta.
Para la entomóloga Ana Remes Lenicov, profesora de la carrera
de Zoología y Ecología de la Facultad de Ciencias Naturales
y Museo de La Plata, otro factor que puede estar influyendo en la multitudinaria
visita de mariposas lo constituye el hombre y los cambios que provoca en
el ecosistema. "En los campos cada vez hay más gente, más
construcciones y nuevos ruidos de maquinarias agrarias que, como es lógico,
provocan trastornos en el ecosistema y la migración de muchos pájaros
e insectos. A esto se suman las condiciones casi tropicales que estamos
viviendo, con altas temperaturas, lluvias y humedad".
Las mariposas, tanto diurnas como nocturnas, arrastran la fama de su
propia metamorfosis. Durante ese ciclo vital, primero son huevo, después
oruga, crisálida y finalmente adulto. El período larvario
transcurre durante todo el invierno y parte del otoño, y cuando
vienen los primeros calores "eclosionan", copulan y migran.
Cada mariposa hembra pone sus huevos en una planta y más tarde
ese mismo sitio les sirve a las orugas o larvas de alimentos. Sus preferidos
son el polen, el néctar, la savia, el jugo, las frutas podridas
y otros desechos vegetales.
Pero no todas las mariposas son migratorias. En Buenos Aires también
hay especies como la rothsildia jacobae o la llamada "limonero"
que son estables y actualmente corren riesgo de extinción, amenazadas
por el avance del cemento, las fumigaciones contra los mosquitos y la desaparición
de espacios verdes.
Fuente: Clarín
Marzo 18, 2003
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