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La defensa del medio ambiente no implica que se adopten actitudes contrarias
a las actividades industriales propias de una determinada zona, que como
es el caso de Puerto Madryn, generan fuentes de trabajo y bienestar para
la población, pero producen determinados grados de contaminación
que necesariamente deben ser controlados. En el caso de la actividad portuaria,
son conocidos los residuos de sentina, que necesariamente deben
ser tratados en forma adecuada para evitar la contaminación, agravándose
si son arrojados en áreas inapropiadas.
En la ciudad de Puerto Madryn se encuentra instalada desde hace un tiempo,
una empresa que se dedica a este tipo de servicios, satisfaciendo las demandas
de empresas pesqueras, cruceros turísticos, talleres mecánicos
y otras similares que generan estos residuos, proporcionando a los mismos
el tratamiento adecuado conforme a las actuales leyes y reglamentaciones.
Pero ¿qué ocurría anteriormente? ¿Dónde
se arrojaban este tipo de residuos? ¿Cuántas lagunas
negras como la que el lector puede observar en la fotografía existen
actualmente en los alrededores de Puerto Madryn?
También se observan preocupantes irregularidades en otras actividades.
En el tema de la electricidad, por ejemplo, se ha detectado que de los
casi 180 transformadores eléctricos instalados en la ciudad de Puerto
Madryn y sus alrededores, 21 contienen el refrigerante nocivo denominado
PCB. También sabemos que 17 de ellos, instalados cerca
de clínicas, supermercados y carnicerías, tienen problemas
técnicos, generando sospechosas manchas en su estructura y suelos.
Debemos dejar en claro que la sustancia PCB forma parte de
los transformadores que eran utilizados normalmente hasta hace algunos
años. Posteriormente, se descubrió que afectan la salud de
la población, cuando por desperfectos técnicos, derraman
su líquido y la gente toma contacto directo con ellos. No es delito
haber usado este tipo de materiales, pero si lo sería si conociendo
su estado, no se adoptan las medidas para reemplazarlos y se miente a la
población encubriendo la realidad.
Por otra parte, Puerto Madryn es un municipio que se autodenomina ecológico,
pero sin embargo incurre en ciertas contradicciones: A diario, se distribuyen
en sus comercios más de 60.000 bolsas de plástico, que formarán
parte del paisaje plástico que ofrece la ciudad, porque
nunca se degradarán. ¿A ningún empresario o funcionario
se le ocurrió fabricar bolsas de papel común? ¿Cuántos
puestos de trabajo se generarían con un emprendimiento de este tipo?
Los beneficios serían muchos y no hablamos solamente en lo económico,
sino en la protección del medio ambiente e inclusive, promocionaría
a nuestra ciudad por ser pionera en la región en esa iniciativa.
En varios países y regiones del mundo, la ecología fue
adoptada como una forma de vida. En otros, en cambio, como una religión,
pero con cierto perfil fundamentalista, el entusiasmo por hacer
flamear la bandera de la protección del medio ambiente se transformó
en ideología, que en muchos casos se vio atenuado por subsidios
y donaciones que fueron usadas para elaborar proyectos, que poco tienen
que ver con la protección del medio ambiente pero mucho con las
apetencias personales.
Nadie puede ignorar la necesidad que tiene nuestra región de fuentes
genuinas de trabajo, como por ejemplo la Mina de Oro El Desquite.
El problema es cómo se ejecutan este tipo de proyectos. Si se cambia
el método cuestionado, quizás festejaríamos la ejecución
de estos emprendimientos, pero de la forma planteada, con el uso del cianuro
de por medio, el precio a pagar parecería ser demasiado caro.
Toda actividad industrial genera algún tipo de riesgo para la
gente y el medio ambiente, pero los especialistas en el tema buscan y proponen
las alternativas para que sean ejecutadas en forma responsable, sana y
saludable. Son las autoridades quienes tienen la responsabilidad de exigirlas,
sin permitir que crezcan lagunas y manchas que ponen en peligro la salud
de la población.
Fuente: Diario de Madryn
Marzo 20, 2003
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