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Una clase con mucho ruido
Ordenan poner paneles acústicos en dos autopistas
El Ente de la Ciudad intimó a AUSA a reducir la contaminación
sonora que afecta a tres escuelas ubicadas a metros de la 25 de Mayo y
Perito Moreno. La empresa dice que no tiene dinero.
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| El
Ente Regulador de los Servicios Públicos porteños intimó
a la empresa AUSA, concesionaria de las autopistas de la ciudad, a instalar
en un plazo de tres meses paneles acústicos para evitar la contaminación
sonora a la altura de tres escuelas, donde el ruido de los vehículos,
especialmente en los horarios pico, perturba el dictado de clases al punto
de convertir esa tarea en una misión imposible. De acuerdo con una
resolución del Ente, las pantallas deben construirse sobre la traza
de las autopistas 25 de Mayo y Perito Moreno, en los lugares donde se encuentran
los establecimientos, en los barrios de San Cristóbal, Parque Chacabuco
y Floresta. |

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El organismo regulador comprobó que, en las escuelas afectadas, se
registraban marcas superiores a los 70 decibeles, con las ventanas cerradas,
y de 80, cuando estaban abiertas, cuando el máximo tolerado oscila
entre los 40 y 45 decibeles. Voceros de la empresa adelantaron que apelarán
la medida ante la Cámara en lo Contencioso Administrativo de la ciudad:
consideran que la construcción de paneles es económicamente
inviable y sería imposible de afrontar para la empresa.
En la Escuela Media Manuel Belgrano, ubicada en Cochabamba al 2800, en el
barrio de San Cristóbal, la construcción de la autopista,
a fines de los años 70, afectó parte de la vieja edificación.
Como compensación, se construyó un nuevo edificio, pero
las ventanas que dan hacia el sur quedaron apenas a unos 20 metros de la
autopista, dice a Página/12 el rector del establecimiento,
Luis Casella. En los horarios pico, con las ventanas cerradas, se
puede escuchar con gran esfuerzo, pero cuando hace calor hay que abrir las
ventanas y, ahí sí, el ruido se torna exasperante, agrega
el directivo.
En ese lugar tomó sus mediciones el ingeniero Daniel Gavinowich,
titular de la cátedra de Acústica de la Facultad de Ingeniería
de la UBA, por pedido de AUSA, y comprobó los altos niveles de ruido
que había en el lugar. Fue el paso previo al anuncio que hizo la
empresa de un llamado a licitación para la instalación de
pantallas acústicas en los lugares más conflictivos. Es
una solución que dio resultado en algunos países, y que requiere
de pruebas y mediciones: pueden ser de vidrio, de plástico o cemento,
dijo Gavinowich. Como ejemplo, aportó un cálculo: Una
pantalla de policarbonato de dos metros de altura puede provocar una atenuación
de 15 decibeles, lo cual sería una solución razonable,
estimó el profesional. Para entender las magnitudes, Gavinowich explicó
que las voces de dos personas que hablan en un cuarto representan unos 45
decibeles, mientras que los 70 se alcanzan forzando la voz para gritar.
El llamado a licitación quedó en el anuncio pues, finalmente,
no se concretó. En una comunicación con fecha del 10
de mayo de 2002, AUSA informó que no continuarían con el proyecto
debido a la situación económica imperante, dijo a este
diario el presidente adjunto del Ente, José Luis Di Lorenzo.
En una resolución adoptada el 20 de febrero último, el directorio
del Ente intimó a AUSA para que en un plazo no mayor a los
tres meses reinicie las obras para la instalación de los paneles
acústicos (que en realidad nunca comenzaron) en las inmediaciones
de la EMET Nº 11 Manuel Belgrano, pero también en la Escuela
Nº 6 Carlos Guido Spano, ubicada sobre Ramón Falcón al
4800, en Floresta. A estos dos colegios públicos se agrega el Instituto
Medalla Milagrosa, una escuela religiosa ubicada en Curapaligüe y Asamblea,
en Parque Chacabuco. Las obras tienen que iniciarse en ese plazo en
las escuelas, pero deben extenderse luego a la totalidad de los vecinos
afectados, dijo Di Lorenzo a Página/12.
Desde el directorio de AUSA se limitaron a informar que la empresa presentará
un recurso de apelación ante la Cámara de Apelaciones en lo
Contencioso Administrativo de la ciudad. Si bien no hubo una respuesta oficial,
trascendieron algunos argumentos de la empresa, como que la colocación
de paneles no resulta económicamente viable para AUSA. Elcosto
de la obra debería ser soportado por todos los vecinos de la ciudad,
sostienen.
Como ejemplo, sostienen que cien metros de paneles de policarbonato costarían
(a razón de 120 dólares el metro cuadrado) cerca de 25.000
dólares, monto con el cual dicen se podrían
construir varias aulas. Afirman además que el ruido que provoca
el tránsito en la autopista no es mayor al ocasionado en las esquinas
más congestionadas, como Callao y Corrientes o Cabildo y Juramento,
donde los picos máximos oscilan entre los 78 y 82 decibeles, según
mediciones supervisada por la Facultad de Ingeniería.
La argumentación coincide con la que viene sosteniendo la empresa
en el juicio que se lleva adelante en los tribunales porteños: se
trata de la denuncia de un vecino, Pedro Barragán, cuyo departamento
del barrio de Constitución es afectado por el ruido de la autopista
25 de Mayo. El recurso de amparo que presentó Barragán fue
patrocinado por los abogados de la Fundación Ambiente y Recursos
Naturales y la sentencia será pronunciada en los próximos
días por el juez en lo contencioso administrativo de la ciudad Guillermo
Treacy. Se trata de un amparo colectivo ya que, a la presentación
de Barragán, se sumaron 120 vecinos, también afectados.
La causa fue iniciada hace dos años, por lo que cabría preguntar
por qué el reclamo no se hizo antes, si la autopista está
en el mismo lugar desde hace 25 años. Es que el tránsito
en las autopistas es hoy diez veces superior al de los primeros tiempos,
a raíz del aumento del parque automotor y del enlace con el Acceso
Oeste y la Buenos Aires-La Plata, argumenta Andrés Nápoli,
uno de los abogados que impulsa la causa.
Por Eduardo Videla
Fuente: Página 12
Marzo 21, 2003 |
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