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Rosario, ciudad saludable
Rosario es, realmente, una bella ciudad que deslumbra al visitante.
Pero más que su catedral, su teatro El Círculo, sus plazas
o su ancho río flanqueado de barrancas sorprenden sus inusuales
logros en materia de administración de la salud.
Mónica Fein, que conduce la secretaría de esta área
de la Municipalidad de Rosario, suele referirse con orgullo a las "joyas" de
este sistema bien pensado, que muestra trascendencia social y algunas
proezas de efectividad que envidiarían muchas empresas privadas.
Entre otras cosas, el sistema de salud de la municipalidad rosarina
ofrece atención primaria descentralizada para más de 300.000
personas basada en la adscripción a un médico de cabecera;
un moderno y pulcro Centro de Especialidades Medicinales Ambulatorias
al que se llega por derivación; un laboratorio certificado por
la Anmat que produce 70 especialidades medicinales, como comprimidos,
gotas, pomadas, ungüentos, cremas, lociones, bebidas, sales para
rehidratación oral y otros.
Un párrafo aparte merecen los cincuenta centros dispersos por
distintos barrios de la ciudad que articulan la primera "línea
de combate" y en los que equipos interdisciplinarios de médicos
clínicos, pediatras, ginecólogos, enfermeras, trabajadores
sociales y, en algunos casos, odontólogos toman bajo su responsabilidad
la salud de los vecinos poniendo el acento en la prevención. Allí se
vacuna, se toman muestras para analizar, se entregan fármacos
gratuitos y hasta se discute colectivamente sobre las prioridades que
es imprescindible atender.
"Nosotros pensamos que hay que acercar la salud a la población
y no hacer que los vecinos se levanten a las tres de la mañana
para conseguir un turno o anden deambulando para solucionar su problema",
explicaba Fein hace un par de semanas.
Claro que para orquestar esta estructura sanitaria -que incluye también
seis hospitales municipales- hubo que tomar algunas decisiones y tener
ideas claras. Entre otras cosas, la administración de la ciudad
decidió aumentar la inversión en salud desde alrededor
del 7 al 25% de sus propios recursos obtenidos a partir de las tasas
de alumbrado, barrido y limpieza. También se estudiaron y modificaron
los programas de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de
Rosario para hacer más sólida la formación de los
médicos generalistas, una especialidad que injustamente pareció opacarse
frente al brillo de la alta complejidad en medicina.
"Nos planteamos muchos desafíos -aseguró Fein-. Uno
de ellos fue mostrar que desde el Estado se podía hacer algo con
calidad, y con la misma responsabilidad y efectividad que puede exhibir
la empresa privada."
Poco a poco, los éxitos del sistema de salud pública rosarino
comienzan a registrarse. Uno de ellos es el incipiente descenso de la
maternidad adolescente, que, si los programas de prevención continúan,
debería acentuarse.
Sin duda, mientras las disputas políticas acaparan las páginas
de los diarios, logros como los de los rosarinos hacen mucho para que
preservemos un espacio para la esperanza.
Por Nora Bär
ciencia@lanacion.com.ar
Fuente: La Nación (Argentina)
Marzo 31, 2005
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