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PROTESTA DE ORGANIZACIONES AMBIENTALISTAS
Reanudan la mayor matanza del
mundo de animales marinos
Son las focas arpa de Canadá. Los ecologistas habían frenado
su caza en los años 80. Pero sacrificarán un millón
en 3 años.
Sobre los hielos, en la costa nordeste de Canadá, frente a Terranova
y el Golfo de San Lorenzo, comenzó ayer nuevamente la mayor matanza
de mamíferos marinos del mundo: el Ministerio de Pesca canadiense,
desde Ottawa, autorizó para esta temporada la matanza de 320.000
focas arpa.
Muchos habitantes de la provincia atlántica, industrialmente
pobre, viven de la venta de la piel de foca, cuyo precio se multiplicó por
diez en los últimos cinco años, según medios canadienses.
Otra fuente de ingresos es el aceite que se extrae de los animales.
Junto a los cazadores, sin embargo, se encontraban ayer a la madrugada
en los témpanos del Golfo de San Lorenzo decenas de manifestantes.
Las organizaciones protectoras de animales censuran el hecho de que las
focas son matadas de manera cruel: muchas veces son despellejadas vivas.
Reclaman por eso una prohibición mundial a la importación
de productos realizados a partir de las focas, como se impuso hace poco
en Estados Unidos. También México, Bélgica y Holanda
analizan la posibilidad de implementar una medida de este tipo.
Los principales compradores —China y varios países escandinavos,
sobre todo Dinamarca y Noruega— hasta ahora no presentaron ninguna
objeción a los sangrientos métodos de sacrificio.
Rebecca Aldworth, directora de la organización Canada Wildlife,
recordó el lunes pasado que el 95 por ciento de las focas matadas
no superan los tres meses de vida.
Algunas asociaciones protectoras de animales llamaron este año
por primera vez a boicotear todos los productos marinos canadienses,
entre ellos también pescados y cangrejos.
El gobierno de Canadá justifica la alta cifra de matanzas permitidas
en los últimos tres años (que por primera vez supera el
millón de ejemplares) por el hecho de que las focas se reprodujeron
fuertemente y amenazan las reservas de bacalao en el Atlántico.
Desde que hace dos años Canadá volvió a permitir
la caza masiva de focas, la polémica, casi olvidada, entre pescadores
y ecologistas, volvió a las primeras páginas de los medios.
Durante los 80 la lucha contra la caza de focas en las costas de Terranova
se convirtió en uno de los hitos del movimiento ecologista a escala
mundial.
Las imágenes de los blancos "bebés foca" de
menos de dos semanas aporreados hasta la muerte por los cazadores provocó una
respuesta masiva en muchos países, a la que se unieron personajes
famosos como Brigitte Bardot.
Esta campaña culminó con la prohibición por parte
de EE.UU. y la Unión Europea de la importación de pieles
de crías de foca, y en 1987 la prohibición de su caza por
parte de Canadá.
Desde esos años hasta hace poco la caza de focas ha continuado,
pero reducida a unos pocos ejemplares por año.
Sin embargo, en 2003 el Gobierno canadiense decidió permitir
nuevamente la caza: casi un millón de focas durante los tres años
siguientes.
Los argumentos son básicamente dos: la población de focas
alcanza ya una cifra de 5,2 millones, "excesiva" según
las autoridades; por otro lado, el descenso de las capturas de bacalao
(uno de los peces de los que se alimentan las focas) hace necesario que
los pescadores tengan otros recursos económicos.
Los movimientos ecologistas no comparten estos argumentos. Para ellos
el descenso de las capturas de bacalao no se debe a las focas, sino principalmente
a la actividad pesquera humana. Lo que ha ocurrido es que el consumo
de pieles de foca, que se había reducido casi al mínimo
en las últimas décadas, ha vuelto a subir por la demanda
de este producto en Rusia, China y países del este europeo.
Fuente: Clarín (Argentina)
Marzo 31, 2005
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