Hoy se inicia una reunión internacional en Mar del Plata
Costas jaqueadas por la presión humana
Especialistas latinoamericanos en manejo costero analizarán durante tres días sus éxitos y fracasos

- En la Argentina, entre otros, hay problemas de contaminación, de erosión y de salinización de las napas
- Instan a hacer un manejo integrado del espacio costero

Se calcula que uno de cada dos latinoamericanos vive sobre las costas del continente. El dato no es menor si se tiene en cuenta que esta confluencia multitudinaria en un área especialmente vulnerable está creando nuevos riesgos.

Según los especialistas, en la Argentina ya se registran puntos críticos.

"Los niveles de contaminación en la franja costera del Río de la Plata son altísimos -dice Carlos Lasta, doctor en ciencias naturales, con maestría en gestión ambiental del desarrollo urbano y especialista en manejo costero-. Los ríos Matanza-Riachuelo vuelcan muy cerca de la desembocadura y crean una «pluma» de contaminantes industriales y urbanos paralela a la costa. Por otra parte, la erosión es un problema que se viene arrastrando desde hace décadas. En la Patagonia preocupan el agua potable y los efluentes urbanos."

Para intercambiar experiencias y acordar estrategias efectivas, desde hoy y hasta el miércoles se reúnen en Mar del Plata 25 profesionales de la Red Latinoamericana de Manejo Costero, grupo creado a fines del año último que analiza los proyectos en marcha, individualiza fracasos y se enriquece con las experiencias positivas.

"El manejo costero se ocupa de una problemática compleja -dice Lasta-: la explotación de los recursos naturales vivos y no vivos; la actividad portuaria, la urbanización... Cada una de estas temáticas cierra en sí misma, pero la idea ahora es lograr una discusión integrada."

El biólogo marino Stephen Olsen, que llegó desde la Universidad de Rhode Island, coincide: "Durante mucho tiempo los problemas se enfocaron individualmente. Una nueva corriente de pensamiento pretende entenderlos en forma interrelacionada. O sea, manejar ecosistemas costeros en los que la especie dominante somos nosotros. Y por varias razones. En primer lugar, la humanidad está cada vez más concentrada. Se calcula que para 2030 un 70% de la población mundial vivirá en sólo el 10% de la tierra habitable. Esa zona enormemente importante para nuestra especie son las costas, pero hay que manejarlas correctamente."

Olsen, que se expresa en un fluido castellano, trabaja desde hace 40 años en costas de todo el mundo, desde Ecuador o Tailandia, hasta Sri Lanka y los Estados Unidos.

En los últimos dos meses se concentró en el reciente tsunami, del que opina que, más allá de su dramatismo, puede ser una oportunidad para no repetir errores. "Hay que aprender de los errores y, de vez en cuando, de los éxitos de otros -destaca-. Y ésta es la idea central de esta red de profesionales que estamos armando y el propósito del taller: reunir a muchos especialistas que trabajan totalmente aislados unos de otros y hacer un aprendizaje colectivo."

Según el científico, en América latina hay una "dictadura de proyectos", a veces muy caros, pero desvinculados uno del otro. "Hay que invertir en la capacitación de la gente del lugar y crear un ámbito donde no estemos luchando con la crisis de hoy, sino gestionando un ecosistema de forma integrada -subraya-. Manejar los peces como peces es fácil; el problema es manejar a los pescadores, cambiar los comportamientos humanos. Eso es probablemente lo más difícil que uno pueda intentar, pero tenemos que hacerlo. Y en condiciones de gran inequidad social es aún más complicado."

Para Lasta, por su parte, es necesario que esa zona ubicada entre el agua y la tierra que es la costa tenga una legislación propia. "Actualmente coinciden en ese espacio veinte legislaciones (de minería, de puertos, urbana...), pero ninguna dice nada de la zona costera", afirma.

Por otro lado, agrega, hay una despreocupación histórica con respecto al ambiente natural. "Se creyó que la playa aguantaba cualquier tipo de urbanización, y eso alteró la dinámica natural. Ahora, en algunos casos, los daños serán irremediables. Pérdida de playas, de paisajes... En zonas del Municipio de la Costa donde ha habido una alta extracción de médanos, que son filtros naturales, se mezcla el agua marina con la napa y se produce una salinización del agua potable."

Entre las estrategias que se ponen en práctica para evitar la degradación costera figuran la construcción de arrecifes artificiales, siembra de vegetales naturales, reconstrucción de dunas, instalación de mecanismos que aumentan la tasa de sedimentación, incremento del drenaje en la playa y otras.

"Trabajando de una manera más colectiva y no realizando pequeños esfuerzos aislados, podemos avanzar de una manera más eficaz", concluye Olsen.

Por Nora Bär

Fuente: La Nación
Marzo 29, 2005