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Experiencia piloto GBA: una guardia
ecológica multa a los que dañan el medio ambiente
Es la primera patrulla civil del conurbano
con funciones de relevamiento y poder punitivo para los que dañan árboles o descuidan
sus terrenos. Opera en los 15 km cuadrados de Parque Leloir y Villa
Udaondo, en el municipio de Ituzaingó.
Claudio Díaz
La mano del hombre permitió que hace un siglo creciera allí uno
de los espacios verdes más impactantes de todo el conurbano bonaerense.
Fue cuando el paisajista francés Carlos Thays forestó con
unas 400 mil especies lo que hoy es Parque Leloir y Villa Udaondo. Claro
que en los últimos años, la mano del hombre -esta vez
asociada con la indolencia- también hizo que ese bosque perdiera
buena parte de su espesura. Con el objetivo de conservar este lugar
natural privilegiado es que el Municipio de Ituzaingó y grupos
de vecinos preocupados por el cuidado del medio ambiente crearon una
patrulla civil que se encarga de proteger los 15 kilómetros cuadrados
poblados de eucaliptos, palmeras, plátanos, pinos y robles.
La idea surgió una vez que en agosto del año pasado el
Concejo Deliberante declaró a esa zona como área ecológicamente
protegida. Parque Leloir Asociación Civil (PLAC), una entidad
que tiene casi 40 años de existencia, y la Asociación
Civil Parque Sumampa, le llevaron el proyecto al Intendente Alberto
Descalzo. "Que se haya votado esa nueva norma fue gratificante
porque nos motivó a avanzar en el cuidado de este lugar que para
nosotros es único: un rincón a todo verde que contrasta
con la mayoría gris del paisaje urbano", cuenta Andrea Rodríguez,
secretaria de la Asociación Parque Sumampa.
Fue así que el jefe comunal dio instrucciones a su Gabinete para
crear la patrulla. "De alguna manera logramos lo que veníamos
buscando: integrar a los vecinos con la Comuna para trabajar en forma
conjunta las políticas públicas que necesitamos para el
bienestar de todos", sostiene Descalzo.
La patrulla, que depende del área de Control Ambiental Municipal,
realiza esta ronda ecológica de lunes a sábado de 8 a
17, con una guardia en días domingo y feriados. Además
de hacer relevamientos forestales tiene la misión de detectar
y denunciar irregularidades ambientales. Así, se le otorgó poder
punitivo para multar a los que dañan árboles, tiran residuos
o descuidan sus terrenos (ver Las funciones asignadas).
Sus integrantes son jóvenes estudiantes de Agronomía e
Ingeniería Forestal a punto de recibirse (ver Recuadro...). Estudian
en la Universidad de Morón.
Clarín se sube a la patrulla con un grupo de ellos: Diego Berón
(26 años), Ariel Splenser (27) y Santiago Vernetti (26). En plena
recorrida, desde la Dirección de Ecología avisan: "Vayan
hasta De la Zamba y De la Vidalita. Llamaron para denunciar que un vecino
está arrojando aguas servidas a la calle". Efectivamente,
cuando el móvil se aproxima al lugar, en Udaondo, el propietario
de la casa donde se produjo el hecho se mete rápido adentro.
Le tocan el timbre tres veces y no atiende. Mientras tanto, uno de los
guardias saca fotos. "Documentamos la infracción y la derivamos
al Tribunal de Faltas, que decidirá qué tipo de multa
se le aplica", explica. Después de esperar ocho minutos
sin obtener respuesta, le dejan en la puerta una copia del acta labrada
y se marchan.
Un rato después, por Parque Leloir, cinco adolescentes intentan
arrancar la rama de una lambertiana. Cuando advierten la presencia de
la camioneta dejan de maltratar a esta variedad de pino. No se escapan
y escuchan, de mala gana, el reproche de Vernetti. Le dicen que vienen
del campo de deportes de un colegio de Morón. Una rama queda
un poco tumbada. La patrulla los deja ir aunque les advierte que enviarán
una nota al colegio donde estudian, el Santa María.
En otros lugares, a los vecinos les llama la atención ver a estos
jóvenes uniformados con remera color verde botella y pantalón
al tono. Incluso les preguntan qué tarea realizan. "No sabía
que vienen a cuidar los árboles y el medio ambiente. Me parece
bien, porque su presencia también puede servir para espantar
a alguno que venga por acá con ganas de robar", le dice
Silvina Castro al cronista.
Además de la credencial que los identifica como guardias de la
patrulla, estos jóvenes están provistos de una cámara
de fotos y teléfono celular para contactarse rápidamente,
de ser necesario, con Policía, Bomberos, Defensa Civil y distintas áreas
de la Comuna cuya presencia sea necesaria por alguna irregularidad observada.
El lema del Municipio de Ituzaingó es "un lugar para vivir".
Abstenerse, entonces, los que maltratan a golpes a un árbol;
los que no limpian sus terrenos y permiten que las malezas se adueñen
del lugar; los desaprensivos que arrojan a las calles cualquier tipo
de material dañoso para la naturaleza.
Fuente: Clarin
Marzo 24, 2008
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