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La FAO realizará un relevamiento global
de los bosques
A fin de conocer el estado de los bosques, el
organismo internacional invitó a los países a participar en la preparación
de la próxima Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales
(ERF), cuyos resultados estarán disponibles en el año
2010.En la actualidad, los bosques mundiales abarcan casi 4 mil millones
de hectáreas, aproximadamente el 30 por ciento de la superficie
terrestre mundial. De acuerdo con un comunicado de prensa de la Organización
de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación
(FAO), el planeta pierde alrededor de 200 kilómetros cuadrados
de bosque por día.
A fin de conocer el estado de los bosques, la FAO invitó a los
países a participar en la preparación de la próxima
Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales (ERF) cuyos resultados
estarán disponibles en el año 2010. El objetivo es obtener
información acerca de la cantidad de bosques existentes, su gestión
y su pérdida.
“Un mayor respaldo de los países y los adelantos en la
tecnología de las comunicaciones harán que la próxima
Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales sea la más
exhaustiva y fiable realizada hasta la fecha”, señaló Jan
Heino, subdirector general del departamento forestal de la FAO. Y agregó: “La
evaluación de 2010 será una herramienta importante para
medir el impacto de la deforestación en el cambio climático
y el papel de los bosques para mitigar los efectos de este cambio”.
“El éxito del ERF de 2010 dependerá de la objetividad
y precisión de la información suministrada por los países”,
señaló Mette Wilkie, supervisora del proceso de recolección
de datos en la FAO.
Además, dicha evaluación ampliará el conocimiento
sobre la diversidad biológica de los bosques e incluirá estudios
especiales tales como “Los árboles fuera del bosque”, “Los
bosques y la reducción de la pobreza” y “Los bosques
en el marco político, jurídico e institucional”,
entre otros.
Argentina ya participó en la Evaluación de los Recursos
Forestales 2005 y también lo hará en la versión
2010. La Dirección de Bosques de la Secretaría de Ambiente
y Desarrollo Sustentable de la Nación será el corresponsal
del país en dicha evaluación. La elaboración del
informe nacional se coordinará con la Dirección de Forestación
de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos
en los capítulos relativos a bosques cultivados.
“Se va a elaborar un documento del país donde se incluirán
los datos nacionales que formarán parte del informe mundial”,
señala el ingeniero forestal Jorge L. Menéndez, Director
de Bosques de la Subsecretaría de Política y Planificación
Ambiental de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable
de la Nación. Asimismo, agrega: “Se registrarán
datos sobre la extensión y las características de los
bosques y otras tierras boscosas, información sobre la propiedad
y derechos de manejo y uso de los bosques, el establecimiento y la regeneración
de los recursos forestales y las perturbaciones que afectan a la salud
y la vitalidad de la vida vegetal”.
Dicho informe también incluirá registros sobre los incendios
forestales, el volumen y el valor de las extracciones de productos madereros,
la cantidad y el valor de las extracciones de productos forestales no
madereros, así como también, el marco institucional, político
y legal referido a los recursos forestales.
Argentina ya cuenta con inventarios de bosques nativos y cultivados,
que seguirá poniendo al día. Los datos de actualización
de superficie se obtienen a través de imágenes satelitales
que provee la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE)
y mediante supervisiones hechas en terreno.
“Los datos demuestran una constante pérdida de superficie
de bosque nativo y la existencia de una aceleración del proceso
en las últimas décadas”, asegura Menéndez.
Según las estimaciones efectuadas por la Unidad de Manejo del
Sistema de Evaluación Forestal (UMSEF) de la Dirección
de Bosques de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable
de la Nación, la deforestación para el período
1998-2002 fue de alrededor de 230 mil hectáreas por año.
“El primer dato disponible sobre la superficie efectiva de bosque
de la República Argentina corresponde al Censo Nacional Agropecuario
del año 1937, que indicó una superficie de 37.535.308
hectáreas de bosques nativos”, puntualiza Menéndez.
En 1987, la superficie descendió a 35.180.000 hectáreas;
en 1998, a 31.443.873 y en 2002, a 30.073.38, que corresponden a un
12,3% de la superficie continental del país.
“Los resultados preliminares muestran que la pérdida de
bosque nativo tiende a aumentar en el lapso que va de 2002-2006, tanto
en las provincias más afectadas en el período 1998-2002
como Santiago del Estero, Salta y Córdoba, así como también,
en aquéllas donde la deforestación no era un proceso de
relevancia, por ejemplo, Formosa”, señala Menéndez.
“La deforestación es un proceso que ocurre por pulsos
asociados a momentos favorables para la expansión agrícola,
ya sea por los precios de los productos agrícolas, cambios tecnológicos
o contextos socio-políticos”, asegura Menéndez.
Según el ingeniero forestal, la Argentina, a partir de la década
de 1990 y probablemente desde el año 1980, entra en un nuevo
pulso de deforestación favorecido por la inversión en
infraestructura, los cambios tecnológicos (transgénicos
y siembra directa) y el contexto internacional (globalización)
que motivan uno de los procesos de transformación de bosques
nativos de mayores dimensiones en la historia del país.
Para Menéndez, el hecho de que los bosques estén degradados
no significa que hayan perdido su potencial, por el contrario, son bosques
que bajo prácticas tendientes al manejo sustentable, pueden ser
recuperados.
De acuerdo con el ingeniero forestal, gracias a la silvicultura, que
es un conjunto de reglas y técnicas que permiten la explotación
racional de los bosques, así como su conservación y regeneración,
sería posible lograr su recuperación.
En diciembre de 2007 se promulgó la Ley Nacional 26.331 de Presupuestos
Mínimos para la Conservación de los Bosques Nativos, en
cuyos capítulos se consideran medidas para mitigar las amenazas
sobre los mismos, como por ejemplo, la prohibición de desmontes
hasta que cada jurisdicción elabore el ordenamiento territorial
de sus bosques, informa Menéndez.
Esa ley también crea el Programa Nacional de Conservación
de los Bosques Nativos que impulsa medidas para garantizar el manejo
forestal sostenible y la aplicación de criterios e indicadores
para medir la efectividad de las mismas.
“Por otra parte, dicha ley fomenta la creación y mantenimiento
de reservas arbóreas en cada región eco-forestal y establece
la necesidad de minimizar los efectos ambientales negativos en los aprovechamientos
forestales para respetar los derechos de las comunidades indígenas
originarias que habitan o dependen de los bosques nativos”, afirma
Menéndez.
“La Ley 26.331 es una herramienta fundamental que por primera
vez, permite contar con fondos destinados al manejo forestal sustentable
mediante técnicas silvícolas, que valorizan los servicios
ambientales que estos ecosistemas brindan a la sociedad. A su vez, intenta
generar un punto de inflexión que detenga o acote el avance de
la frontera agropecuaria de carácter irracional. Así,
transforma la visión sobre el uso irrestricto del territorio
por otra que apunta a conseguir su ordenamiento.”, destaca Menéndez.
Asimismo, el experto hace hincapié en que el Estado viene realizando
desde hace años, un esfuerzo en la promoción de las plantaciones
forestales a través de la Ley Nacional 25.080, que otorga beneficios
económicos e impositivos no reintegrables a los productores que
implanten nuevos bosques.
Para Menéndez, ese tipo de medidas, basadas en un criterio de
sostenibilidad para las necesidades actuales, también permiten
mantener y mejorar los recursos naturales para las generaciones futuras.
Fuente: Agencia
CyTA-Instituto Leloir
Marzo 17, 2008
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