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CAMBIO CLIMATICO : YA PIENSAN EN MANIPULAR GASES,
MODIFICAR NUBES Y CREAR BANCOS DE SEMILLAS
Empieza la lucha para hacerle frente al calentamiento global
Sí, ya se sabe. El clima va a cambiar. Los hielos están
más frágiles. Algunos suelos secos se agrietan cada año
un poquito más. Y las lluvias y las tormentas que azotan Buenos
Aires tienen aires sospechosamente tropicales.
Frente a esta situación, reina cierta incertidumbre y se ensanchan
los espacios para las propuestas serias (y también otras, disparatadas)
sobre qué hacer para enfrentar un futuro que se anticipa hostil
para la especie humana y su descendencia.
Por el lado de las "serias" se puede mencionar la que evalúa
el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático
(IPCC, según su sigla en inglés). Osvaldo Canziani, representante
argentino en ese panel, comenta que "una de las metodologías
que ya comenzó a aplicarse en algunos países, como Noruega,
es la del secuestro y almacenamiento de dióxido de carbono (CO2)".
Parte de esa metodología (ver Infografía) se utiliza con
otros fines en la industria petrolífera. La novedad es que ahora
se está considerando optimizarla para aliviar la emisión
de gases contaminantes a la atmósfera, aquellos que influyen negativamente
sobre el efecto invernadero y provocan un calentamiento global.
Hay tres iniciativas mundiales en marcha. Una es el Proyecto Sleipner,
emplazado en el Mar del Norte, a unos 250 kilómetros de la línea
de la costa, ideado por empresarios y técnicos noruegos. cabe
aclarar que estas propuestas de sepultar el CO2 no nacieron con el fin
noble de "luchar contra el calentamiento global". En varios
casos se planificaron para bajar el monto de las multas que se aplican
en algunos países a las empresas que superan un tope de emisión.
En Noruega, esas multas son millonarias y se aplican con rigor nórdico.
El Sahara central de Argelia es otro sitio en donde se manipula CO2.
Desde abril de 2004 lo están re inyectando en tres pozos ubicados
en unos sumideros de arenisca, a una profundidad de 1.800 metros. Se
calcula que allí se podrían almacenar unas 17 toneladas
métricas.
Iain W. Wright, gerente de esta iniciativa, le comentó a Clarín
vía e-mail que "este proyecto de captura y almacenamiento
de dióxido de carbono es seguro y de algún modo mitiga
la emisión de esos gases contaminantes".
Wright se refiere a la "seguridad" porque ese, precisamente,
es uno de los puntos polémicos de estas nuevas técnicas. ¿Qué pasaría
si una falla de seguridad libera parte del CO2 enterrado?
"La captura y almacenamiento de este gas es un camino en tanto
se materializan y maduran otras opciones que permitan reemplazar a los
combustibles fósiles por combustibles renovables. La captura de
CO2 presenta incertidumbres, como la posibilidad de fugas a largo plazo",
señala Hernán Carlino, de la Unidad de Cambio Climático
de la Secretaría de Medio Ambiente.
Mientras no haya otra opción, entonces, este es el camino posible. "Todo
lo que tenga que ver con reducir la concentración de gases de
efecto invernadero en la atmósfera contribuye a disminuir los
efectos del calentamiento global", comenta Matilde Rusticucci, del
Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos,
de la UBA.
Rusticucci, de todos modos, aclara que lo importante en la viabilidad
de un proyecto es la garantía de que haya científicos involucrados
en él. Y agrega: "Lo que hay que hacer en forma contundente
es reducir la energía exagerada, es decir (por ejemplo), el sobreenfriamiento
de los aparatos de aire acondicionado o sobrecalefaccionar en invierno.
Hay que aprovechar la energía para producir y buscar energías
alternativas probadas como la eólica o solar y fomentar su uso".
En la cuenca de Williston, una estructura geológica que se extiende
desde la parte sur del Canadá hacia los Estados Unidos, está el
proyecto Weyburn, otro megaemprendimiento para enterrar CO2 durante 15
años.
En medio de estas propuestas también hay espacio para otros emprendimientos
más audaces. Uno de ellos propone cargar a las nubes con gotas
de agua salada para aumentar de ese modo su capacidad para reflejar los
rayos del sol. Sí, manipular nubes.
"Los únicos métodos viables y necesarios son la conservación
de ambientes nativos, favorecer la expansión de esos ambientes,
y la reducción de las descargas producidas por quema de combustibles
y biomasa", enfatiza Ricardo Montenegro, presidente de la Fundación
para la Defensa del Medio Ambiente (FUNAM).
¿Y si nada resulta? En Noruega van a construir un Arca de Noé vegetal
para guardar semillas de diferentes especies. Nada se pierde: ahora también
se puede almacenar.
Eliana Galarza
egalarza@clarin.com
Fuente: Clarin
Marzo 18, 2007 |