|
Reunión de las Naciones
Unidas en Bs. As.
"
En el país, hay una tendencia hacia la desertificación"
Lo dijo el subsecretario de Medio Ambiente
La vida terrestre depende de una
frágil cubierta de suelo que
recubre los continentes: sin ella no habría ni plantas, ni cultivos,
ni bosques, ni animales... ni personas. Sin embargo, debido a la variabilidad
climática, a la sobreexplotación, a la deforestación
y a malas prácticas de riego, esa preciosa capa se está degradando
increíblemente rápido en un proceso conocido como "desertificación".
Se calcula que más de 250 millones de personas lo padecen en el
mundo. En la Argentina, esta situación abarca nada menos que al
75% del territorio.
Para tratar de revertir este fenómeno y conservar un importante
recurso productivo, representantes de más de 160 países
se reúnen desde ayer y durante diez días en La Rural, de
Palermo, en la Quinta Sesión del Comité de Revisión
de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación. "Revisaremos
en detalle las acciones tomadas durante los dos últimos años,
tanto en el nivel nacional como regional -explicó ayer durante
una conferencia de prensa el secretario ejecutivo de la Convención,
Hama Arba Diallo, de Burkina Faso-. Queremos asegurarnos de que las medidas
de acceso al agua y a la tierra se tomen a través de un enfoque
participativo, lo que quiere decir que los usos de la tierra y las soluciones
que se proponen tienen que ser consultados. Vamos a revisar juntos si
las medidas son suficientes y cómo se puede mejorar la implementación
de la convención."
A diferencia de lo que ocurre con la Convención sobre Cambio
Climático, también de las Naciones Unidas, según
Arba Diallo el respaldo financiero y tecnológico que brindan los
países desarrollados a la lucha contra la desertificación
es "lenta", entre otras cosas, porque aunque el problema se
conoce desde hace mucho, se atribuía a condiciones locales que
exigían soluciones locales.
"Desde hace treinta años, los países en desarrollo
afectados por la desertificación tuvieron que demostrar que estaban
realmente decididos a combatirla a su propio costo -dijo-. ¿Y
qué ha pasado? De repente nos hemos dado cuenta de que si no se
hace nada, la tierra se va a degradar, la fertilidad del suelo se va
a perder, la agricultura y la producción pecuaria se van a ver
afectadas, y la pobreza va a ser peor que antes."
En este escenario, la situación local no es tranquilizadora.
Un 75% del territorio argentino es árido o semiárido; es
decir que una enorme porción de la tierra ya sucumbió o
está en vías de desertificarse. "La pérdida
de masa forestal y de bosques nativos, y los desmontes están fortaleciendo
este proceso y lo están agravando -dijo Miguel Petrello, subsecretario
de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable-. Estamos en riesgo de perder
aún más tierras."
Entre las acciones oficiales que intentan paliar o revertir esta situación
figuran los programas para el Gran Chaco (con Bolivia y Paraguay), la
Puna y la estepa patagónica, iniciativas de educación y
difusión, y proyectos legislativos. "Por ejemplo -agregó-,
confiamos en que sea aprobado un proyecto de ley que actualmente está el
Congreso sobre «presupuestos mínimos de protección
de bosques nativos». Esperamos que frene la pérdida de la
cobertura forestal que puede desembocar en desertificación. Establece
que antes de tomar cualquier decisión acerca de una modificación
de los bosques, la provincia interesada tiene que haber hecho un ordenamiento
ambiental de su territorio. Porque de acuerdo con las características
del suelo, de la lluvia, del viento, etc., cada región debe ser
utilizada de una u otra forma para que no se destruya el recurso."
En ese sentido, una de las discusiones pendientes en el país
es la que se refiere a la relación entre la frontera agrícola
y pecuaria con el suelo, que es la base de la producción. "Uno
de los problemas que tenemos es que avanzamos basándonos en casos
en pequeña escala -dijo Petrello-. Cuando se habla pensando en
la pequeña escala, puede parecer que una u otra decisión
son correctas, pero cuando uno se aleja y ve el escenario general, se
da cuenta de que ha tomado decisiones en una escala que no es la adecuada.
Si en el nivel de las provincias no tenemos claramente delimitado el
ordenamiento territorial que indica dónde se puede hacer un uso
de la tierra y dónde otro, de qué manera y con qué ritmos,
seguramente no vamos a revertir la tendencia actual hacia la desertificación."
"Hay 400 millones de chinos que viven en áreas que están
en riesgo de desertificación -añadió Arba Diallo-.
Si no hacemos nada, el problema será peor día a día.
Hace 35 años, cuando yo era embajador en China, había una
tormenta grande de tierra por año. Ahora son treinta. Antes llegaban
de China occidental a China oriental. Ahora van hasta Corea, Japón,
Canadá y los Estados Unidos. Pronto vendrán hasta la Argentina. ¿Quieren
esperar hasta que eso ocurra antes de hacer algo?"
Por Nora Bär
Fuente: LA NACION
Marzo 13, 2007
|