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Millones de toneladas de peces se tiran por la borda
cada año en el mundo
Oceana pide a la Comisión Europea un Plan para la eliminación
total de los descartes Los descartes en pesca constituyen un 8 % del peso total de las capturas
mundiales o más de 7,3 millones de toneladas de pescado que
se tiran por la borda
Oceana afirma que en las pesquerías Atlánticas de la Unión
Europea
esta práctica alcanza máximos preocupantes
Uno de cada 6 kilos de pescado capturado en Europa nunca llega al mercado
porque es tirado al mar. Y hay pesquerías tan derrochadoras que
son hasta 5 de cada 6 kilos capturados los que se arrojan por la borda.
Muchas de estas pesquerías son precisamente las que han sufrido
mayores incrementos en las negociaciones donde se han otorgado las cuotas
de pesca para este año.
El descarte es una práctica definida por FAO como “aquella
parte de las capturas que se devuelve al mar por cualquier motivo”.
Está ampliamente extendida a nivel mundial y tiene su mayor incidencia
en pesquerías de arrastre de especies demersales en las que el
porcentaje de descartes efectuados puede llegar a alcanzar el 90% del
peso total de las capturas. Teniendo en cuenta que estas estimaciones
se realizan en relación a las capturas declaradas, las cifras
pueden ser mucho más alarmantes. Otras estimaciones han llegado
a dar cifras de más de 20 millones de toneladas de descartes al
año en el mundo.
Esta actividad no sólo sobreexplota los caladeros de forma absurda,
sino que además interfiere significativamente en el equilibrio
de la cadena trófica al fomentar el desarrollo de especies oportunistas
que se nutren del pescado desechado. Tanto la Asamblea General de Naciones
Unidas a través de varias Resoluciones, como la FAO a través
del Código de Conducta para la Pesca Responsable, han reiterado
la necesidad global de minimizar esta práctica.
Las causas que motivan que una embarcación descarte un porcentaje
de sus capturas son variadas, pero en la mayoría de los casos
derivan de estrategias comerciales o de los sistemas de gestión
que hay actualmente en funcionamiento.
Las aguas atlánticas europeas constituyen uno de los puntos calientes
de esta actividad, y conjuntamente con las pesquerías del Pacífico
Noroeste, suponen un 40% de los descartes globales. Solo en el Atlántico
Nordeste se calcula que los descartes ascienden a más de 1.300.000
toneladas de pescado. Este hecho resulta más preocupante si tenemos
en cuenta que la legislación comunitaria actualmente en vigor
obliga a descartar la pesca en caso de que se infrinjan, por ejemplo,
el Total Admisible de Capturas (TAC) o las tallas mínimas de desembarco.
Ambas mediciones se llevan a cabo solamente sobre el pescado desembarcado
en puerto, no sobre el total de las capturas efectuadas en la mar, que
son las que realmente tienen impacto sobre los stocks pesqueros y los
ecosistemas marinos.
Una de las peticiones de Oceana es que las TAC que establecen todos
los años los países de la UE sean realmente sobre capturas
y no sobre desembarques, ya que el sistema actual no refleja el volumen
real de capturas e incentiva el desperdicio.
Por ejemplo, cuando una embarcación captura por encima de la
cuota que se le ha asignado, o pesca individuos sin interés comercial –por
cuestión de especie o de talla- se deshace de las capturas. También
es frecuente en embarcaciones que faenan durante periodos de tiempo prolongados
que, llegados a un nivel de capturas, carezcan de espacio suficiente
para almacenarlas y opten por descartar parte de la carga para reemplazarla
con especies de mayor valor comercial.
Según declaraciones de Ricardo Aguilar, Director de Investigación
de Oceana para Europa: “Esta situación es insostenible y
constituye un problema añadido a la sobreexplotación de
los recursos pesqueros”. Está práctica se ha mitigado
ligeramente en los últimos años como consecuencia del incremento
de la demanda de harinas de pescado, elaboradas con especies de escaso
interés comercial. Según María José Cornax,
investigadora de Oceana: “Esta aparente disminución no constituye
una noticia alentadora ya que las estimaciones de descartes se realizan
en base a las descargas en puerto, y no a las capturas reales que se
efectúan. Por otra parte esta práctica falsea los datos
sobre el estado real de las pesquerías, inutilizando las medidas
de gestión que se emprendan”.
Oceana ha reiterado en distintas ocasiones que la flota de la Unión
Europea lleva a cabo algunas de las pesquerías más derrochadoras
del mundo. Un claro ejemplo son el rasco, red de enmalle de fondo para
la captura del rape (Lophius spp.), y el arrastre de fondo para la captura
de crustáceos como la cigala (Nephrops norvegicus). En el caso
del rasco se ha calculado que hasta un 71% de las capturas de rape son
descartadas por estar dañadas, debido al dilatado tiempo que estas
redes pasan en el agua. En el arrastre para crustáceos en las
costas del Algarve portugués se llegan a alcanzar tasas de un
70% de descartes sobre el total de capturas, unas 35.000 toneladas de
pescado que cada año son tiradas al mar. En otras pesquerías
de arrastre para peces planos y especies de grandes profundidades los
descartes llegan a superar el 90% de la captura total.
En aguas del Mediterráneo y el Mar Negro el arrastre constituye
el arte de pesca con la tasa de descartes más elevada debido a
la gran cantidad de especies no objetivo que captura. Se calcula que
en promedio la mitad de las capturas efectuadas por estos arrastreros
son descartadas.
Por otra parte existen otras prácticas no vinculadas directamente
a la especie objetivo y que implican también descartes, como la
conocida como shark-finning, que consiste en el corte de las aletas del
tiburón y descarte del resto del cuerpo, en la mayoría
de los casos aún vivo, o la captura accidental de especies protegidas
como las tortugas marinas o cetáceos que son devueltos muertos
al mar.
Según declaraciones del Comisario Europeo de pesca Joe Borg para
el diario Financial Times: “Es inmoral tirar literalmente el pescado
al mar. Estamos desperdiciando un recurso precioso”.
Ricardo Aguilar ha concluido que “No nos basta con sobreexplotar
los recursos pesqueros, sino que además los derrochamos. Urge
tomar medidas que, por lo menos, minimicen esta práctica”.
Oceana dispone de un desglose de los descartes estimados para pesquerías
de la Unión Europea
Marta Madina, Directora de Comunicaciones
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Oceana es una organización internacional que trabaja para proteger
y recuperar los océanos del mundo. Nuestro equipo de científicos
marinos, economistas, abogados y otros colaboradores están consiguiendo
cambios específicos y concretos en la legislación para
reducir la contaminación y prevenir el colapso irreversible de
los stocks pesqueros, proteger a los mamíferos marinos y otras
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Fuente: Oceana
Marzo 2, 2007 |