Alrededor de 600 centros productivos declaran descargar sus residuos líquidos a aguas superficiales

Industrias deben regirse por normativa –vigente desde septiembre pasado- que regula los niveles contaminantes emitidos a ríos, canales, lagos y mar.

582 centros productivos han declarado ante la autoridad que descargan sus residuos industriales líquidos a cursos de agua superficial, según cifras registradas por la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS). Estas industrias deben regirse por el Decreto Supremo 90, plenamente vigente desde septiembre pasado, que regula el nivel de contaminantes de residuos industriales líquidos (RILes) emitidos a canales, ríos, lagos y mar. Entre los parámetros considerados están grasas y aceites, DBO (demanda bioquímica de oxígeno), sólidos suspendidos totales, aluminio, arsénico, cianuro y hierro, entre otros.

“La cifra es notoriamente inferior a las 1.000 industrias que se esperaban, y es probable que aún falten muchas por declarar. No obstante, gradualmente las empresas se han ido incorporando al sistema de control de descarga de RILes. Creemos que gradualmente deberá aumentar el número de empresas que declaren sus descargas de RILes a cursos de agua superficial, para llegar a cifras más reales”, explicó René Florsheim, gerente comercial de Ecoresol, proveedora de soluciones ambientales para el tratamiento de estos residuos.

“Por otra parte, numerosas empresas que antes descargaban sus RILes a un río o canal ahora han derivado al uso de esas aguas pretratadas en riego o disposición en el suelo, debido a las altas exigencias del Decreto Supremo 90”, argumentó el ejecutivo. Esta última alternativa ha sido aplicada principalmente en agroindustrias y vitivinícolas que disponen de terreno, debido a que la Guía de Riego es menos exigente en parámetros que el DS90.

Los 582 centros productivos cuentan con Resolución de Programa de Monitorio (RPM), es decir, han declarado que tienen una planta de tratamiento para reducir los contaminantes de sus RILes y continuar descargando a un curso de agua superficial. La Superintendencia de Servicios Sanitarios determina frecuencia de medición y tipo de muestreo del monitoreo de “autocontrol” que deben ejecutar las propias industrias emisoras. Estas deben enviar periódicamente sus resultados a la SISS.

Asimismo, la Superintendencia ejerce una fiscalización en terreno aleatoria, con el objeto de comprobar los resultados del autocontrol de la industria emisora.

“Como en muchas áreas, la fiscalización es insuficiente. Pero creemos que aquí operará además el mercado, porque muchas empresas que han hecho inversiones medioambientales para tratar sus RILes no querrán competir con otras que están atrasadas y éstas últimas querrán ponerse al día. Así lo están haciendo muchas agroindustrias y vitivinícolas orientadas a la exportación, pues una producción ambientalmente sustentable contribuirá a mejorar la competitividad de los productos en el mercado internacional”, concluyó el representante de Ecoresol.

Fuente: La Segunda . Chile
Marzo 22 , 2007