Cambio climático en Brasil

Mario de Freitas

La ministra brasileña de Medio Ambiente, Marina Silva ha presentado una serie de ocho estudios de investigadores brasileños, que entre otras cosas, afirman que el avance del mar en Brasil puede amenazar la vida de 42 millones de personas que viven en la costa brasileña.

Además, el cambio climático que se registra en el mundo acarreará graves consecuencias para la Amazonía, cuya temperatura pueden aumentar hasta ocho grados en los próximos 100 años. Este fenómeno secaría ríos y convertiría la región en una zona prácticamente un desértica. Al mismo tiempo, se registraría un incremento de enfermedades como la malaria, la fiebre amarilla o el dengue.

El estudio "Cambios climáticos globales y sus efectos en la biodiversidad brasileña", divulgado recientemente por el Ministerio de Medio Ambiente de Brasil, estima que las temperaturas en todo el país pueden aumentar hasta cuatro grados centígrados de aquí al 2100. En la Amazonía, en el más pesimista de los escenarios, tendría un clima más seco y la floresta sería transformada en una sabana, o sea, estaría a medio camino de un desierto, como el de Sahara, según el estudio.

Pulmón verde

En este caso, la Amazonía perdería su condición de pulmón verde del planeta y se convertiría en emisor activo de CO2, con un impacto enorme en el clima mundial. El estudio no tuvo en cuenta los efectos devastadores de la deforestación en esa región, que pueden agravar la situación y adelantar todo ese proceso. En estos momentos, crecen las plantaciones de soja y caña de azúcar, extracción de madera y ganadería en la región. Las reservas forestales e indígenas son destruidas con enormes tractores sin que los gobiernos lo impidan.

Los canales de televisión muestran los tractores, decenas y decenas de camiones con la madera ilegalmente sacada de reservas indígenas, agentes de policía reciben dinero para que miren al otro lado mientras se llevan a cabo estas vergonzosas prácticas. Grandes empresas de extracción de minerales compran el carbón de las sobras del derrumbe para generar energía a sus hornos, las denuncias no resultan en nada pues estas industrias generan empleos, progreso o al menos eso es lo que dicen.

Mitad al fuego

La organización ecologista Greenpeace señala que "si el avance de la frontera agrícola y de la industria maderera se mantuviese en los niveles actuales, la totalidad de selva podrá disminuir de los actuales 5,3 millones de km2 a 3,2 millones de km2, en 2050". O sea, casi la mitad de la actual Amazonía brasileña desaparecerá si no se hace nada para evitarlo.

El estudio presentado, el martes 27 de febrero, contempla escenarios más benignos en el caso de que se adoptaran medidas preventivas, pero igualmente prevén un aumento de la temperatura en la región en torno de los ocho grados. Allí, actualmente, la temperatura normal es de 40 grados.

El estudio es una aplicación concreta para Brasil de la metodología que rigió las conclusiones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) divulgadas a inicio de mes en París y que suscitaron la alarma mundial sobre los efectos del recalentamiento del clima en el planeta.

Según el IPCC, las crecientes emisiones de dióxido de carbono y otros gases provocarán un peligroso recalentamiento de la temperatura de la Tierra y trastornos meteorológicos, como frecuentes olas de calor, huracanes o sequías.

Rio bajo el agua

Brasil puede tener otras áreas afectadas por el cambio climático, según el estudio: el nordeste puede transformarse de semiárido en árido en los próximos cien años y la costa (donde vive 25% de la población, unos 42 millones de personas) puede sufrir un aumento de hasta medio metro en el nivel del mar. La ciudad turística Rio de Janeiro "es una de las más vulnerables".

Para el sudeste de América del Sur, el documento observa un aumento de la virulencia de las lluvias. La ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, pide que el Gobierno lance un plan para poder hacer frente a estas amenazas y adapte el país a esta nueva realidad climática. Concluyó diciendo que: “Estamos viviendo un desafío, una especie de encrucijada ética" que requiere una reacción en todos los países para frenar el calentamiento global”.

De cara a la próxima visita a Brasil del presidente norte-americano George W. Bush, la ministra Marina Silva, dijo que los Estados Unidos deben esforzarse para reducir el efecto invernadero.

La ministra habló, al mismo tiempo, de la necesidad de negociar políticamente, sobre la reducción de las emisiones de gases de los países desarrollados. Según la ministra: “O entramos en un nuevo proceso de civilización o la situación se tornará más grave”.

El presidente Bush estará en Brasil en los días 8 y 9 de este mes de marzo. En principio, viene abordar la cuestión de la utilización del etanol para combustible y una posible cooperación con Brasil que tiene mucha experiencia en el uso del alcohol para sustituir la gasolina en los vehículos.

Sin embargo, es de todos conocido que Bush viene a presionar al Gobierno brasileño sobre entre otros aspectos, las relaciones bilaterales que Brasil mantiene con otros países en la región.

Fuente: Radio Nederland
Marzo 2 , 2007