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La AFIP mejoró el control en el ingreso de
residuos peligrosos
Mediante un cambio en la estructura organizativa la Aduana logró reducir
el ingreso y el tráfico ilegal de bienes culturales made in Argentina
Mediante un cambio en la estructura organizativa y una mejora en los
controles, la AFIP-Aduana logró reducir sensiblemente el ingreso
de residuos y el tráfico ilegal de bienes culturales made in Argentina.
Durante el último año, la AFIP-Aduana mejoró ostensiblemente
su política dirigida a impedir el ingreso y egreso no autorizado
de aquellos productos que están incluidos en el ítem “Bienes
no económicos”, es decir, los denominados residuos peligrosos
e informáticos y los bienes culturales.
En el 2005, la AFIP-Aduana abortó la entrada de unas 300 toneladas
de residuos peligrosos, pero esta cifra se multiplicó en el 2006
hasta alcanzar las 30.000 toneladas. “Estos resultados son la consecuencia
de una mejora en los controles”, jura un investigador que revista
en la Aduana.
Algo similar ocurrió con la exportación de los denominados
bienes culturales (obras arquitectónicas, cuadros, piezas paleontológicas
y artesanales) que los contrabandistas intentan sacar del país
ilegalmente. El personal de la Aduana incautó en el 2005 bienes
culturales por un valor de u$s1.233.500, mientras que en el 2006 sumaron
6.630.000 dólares.
Uno de los hechos que marcaron un antes y un después en los últimos
años fue la profunda reestructuración que la Aduana realizó a
principios del 2006 en el esqueleto de los organismos de control. A través
de la disposición 36, el titular del organismo, Ricardo Echegaray,
creó un departamento especial dedicado a las investigaciones en
las áreas de fraude marcario y prohibiciones no económicas,
que favoreció la reducción de este tipo de ilícitos.
El cambio apuntó a fortalecer el rol de la Aduana como ente contralor,
y a desarticular el accionar de las mafias internacionales dedicadas
a colocar en países con legislaciones permisivas y controles laxos
toda la basura industrial y tecnológica que se produce en las
economías desarrolladas o en vías de desarrollo.
Monitores viejos, residuos plásticos, piezas de computadoras,
deshechos derivados del petróleo, plásticos, medicamentos
y alimentos vencidos, materiales hospitalarios, suman toneladas y toneladas
de basura que nadie quiere enterrar en suelo propio, pero de la que es
imperioso deshacerse, o al menos reciclar, para reintegrar a mercados
menos exigentes.
“¿Cómo se origina este tipo de ilícitos?
Hay organizaciones a nivel internacional que se dedican a la comercialización
de residuos peligrosos. Montan una logística que les permita vender
productos ilegales, y trabajan en un trípode oferta, demanda,
oportunidad”, grafican fuentes consultadas por este medio.
En el mundo existen alrededor de 345 M de equipos de computación
a la espera de hallar un lugar que les sirva de depósito o en
el que se puedan desguazar.
Camuflaje
Sólo en el continente americano pululan cerca de 145 M de celulares
viejos, desactualizados o semidestruidos, que son inservibles o parcialmente
utilizables. Pero las mafias no sólo se remiten a este tipo de
contrabando sino que aprovechan la articulación de la red para
sumar otros negocios como el tráfico de armas y de drogas.
“Se trata de delitos conexos, la misma organización que
trafica residuos peligrosos, bienes culturales, también puede
reinvertir sus ganancias en la colocación de mercaderías
falsificadas”, señalaron las fuentes.
En su accionar, estas bandas recurren a los métodos más
imaginativos para poder concretar el ilícito. Para dar tan solo
un ejemplo, en la provincia de Córdoba, personal aduanero desbarató una
organización que se dedicaba a reinsertar telefonía celular
obsoleta, en una operatoria camuflada detrás de un proyecto supuestamente
dirigido a darle trabajo a los desocupados de una localidad de esta provincia.
Mariano Beristain
mberistain@infobae.com
Fuente:
BAE Diario
Marzo 27, 2007
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