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INFORME ESPECIAL / MEDIO AMBIENTE: AMPAROS Y OTRAS
HERRAMIENTAS JURIDICAS PARA PROTEGER EL MEDIO AMBIENTE
Las nuevas luchas ambientales de los vecinos
para vivir mejor
En la Defensoría del Pueblo de la Nación
se reciben unas 200 denuncias por contaminación o ruidos molestos
al año. Pero no son las únicas quejas presentadas. Cada
día, hay más casos.
Salen en defensa de árboles como las lengas y
los ñires patagónicos, de animales como los flamencos rosados
y las cigüeñas de Mar Chiquita, o de las aguas contaminadas
del Delta del Paraná. Salen para defenderse de ruidos, del smog
o de olores extraños que aparecen en la ciudad de Buenos Aires.
Salen de sus espacios privados y acuden a la Justicia para que su ambiente
se use de manera sustentable.
Ahora, los vecinos ya no salen a quejarse con cacerolas
o para realizar protestas callejeras. Saben que cuentan con varias herramientas
jurídicas y de participación ciudadana que les permiten proteger
su derecho a vivir en un ambiente sano, a defender su calidad de vida y
su derecho a la salud, como dice la Constitución Nacional desde
1994. Según la Defensoría del Pueblo de la Nación
se reciben cerca de 200 quejas ambientales por año. La mayoría
vinculadas a problemas de contaminación ambiental (especialmente
en Dock Sud, en el conurbano bonaerense), por ruidos molestos o condiciones
insalubres del agua (como en el Riachuelo o el Reconquista). Y, si bien
los tiempos judiciales son extensos, los vecinos no se amedrentan. Insisten
y consiguen que las empresas privadas o los organismos públicos
los escuchen.
Entre las herramientas jurídicas, "la más
usada es la acción de amparo, que permite solucionar el planteo
antes de o cuando el daño ambiental se produce", señaló
Andrés Nápoli, coordinador del programa Control ciudadano
del medioambiente, de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales
(FARN), que asesora gratis en el teléfono 4788-4266 (internos 221/
222) a los vecinos.
De esa acción se valió José Barragán,
del barrio porteño de Constitución cuando el año pasado
se hartó de los ruidos que vienen de la Autopista 25 de Mayo, por
el paso de autos y camiones. Si abre las ventanas de su casa casi
pegada a la autopista, Barragán tiene que dejar de hablar
con su hijo y su mujer. Cuando presentó la acción de amparo,
un juez de la ciudad de Buenos Aires, Roberto Gallardo, resolvió
en una decisión absolutamente novedosa convocar a todos
los vecinos que también se sintieran afectados por el mismo problema.
Se presentaron más de 120 vecinos.
Mientras tanto, la Defensoría del Pueblo de la
Ciudad intimó a la empresa AUSA concesionaria de la autopista
a colocar paneles sonoros para frenar el ruido. El reclamo original de
Barragán ahora está en manos de Guillermo Treacy, del Juzgado
Contencioso, Administrativo y Tributario Nø3 de la ciudad.
En una audiencia reciente en el juzgado, la empresa reconoció
el problema del ruido, pero advirtió que, por la devaluación
del peso argentino, no podía llamar a licitación para la
compra de pantallas acústicas. Fuentes del juzgado informaron a
Clarín que ya se nombraron peritos que realizarán mediciones
en la autopista.
"Las acciones de amparo pueden ser herramientas
muy útiles, pero todo depende de dónde caigan opinó
el defensor adjunto de la ciudad, Antonio Brailovsky. No es lo mismo
que se presenten en la ciudad de Buenos Aires, donde hay tribunales nuevos,
que en la justicia nacional, donde los amparos incomodan".
Otros vecinos van más lejos todavía. Deciden
presentar denuncias por daños y perjuicios, como la de Carlota Sánchez
Aizcorbes, de la Fundación Pro-Tigre. Esta mujer pide que el Estado
controle la contaminación de las aguas del Delta por la llegada
de desechos cloacales e industriales. "El Delta, en la zona de la
Pista Nacional de Remo, tiene una gran mancha negra".
Según la vecina, la contaminación se produjo
a raíz de un canal aliviador en el que no se construyeron cuatro
plantas de tratamiento de residuos cloacales. "Yo reclamo a la Justicia
que señale cuál es el organismo público que debe controlar
el cumplimiento de las leyes y que se hagan las plantas de tratamiento"subraya.
Otros 45 vecinos se sumaron a su reclamo.
Pero además, existen otros instrumentos de participación
ciudadana. Uno es es el acceso a la información pública.
"Para reclamar, todo vecino debe estar bien informado", señaló
Nápoli. Este derecho a la información "ya está
regulado en Capital Federal, Chubut, Jujuy y restringidamente en la provincia
de Buenos Aires".
La audiencia pública también es otra opción.
Aunque no es vinculante y debe ser convocada a nivel gubernamental. La
audiencia "sirve a los gobernantes como un termómetro de la
opinión pública sobre un problema ambiental antes de que
se tomen decisiones", según Nápoli. "El año
pasado, el gobierno porteño organizó una audiencia para discutir
el proyecto de la aeroísla en Capital Federal. Allí, decenas
de vecinos expresaron su rechazo y las obras no se hicieron", comentó
Brailovsky.
Otras formas de participación popular pueden canalizarse
a través de la "iniciativa popular", por la cual se juntan
firmas de vecinos y se elevan al Congreso a fin de que se traten las propuestas.
Esto sin descontar el "presupuesto participativo", aún
sin reglamentación en la Ciudad de Buenos Aires y que, de sancionarse,
permitiría a los vecinos diseñar los presupuestos anuales.
"Las acciones de los vecinos por su ambiente pueden no tener un final
favorable o implican mucho esfuerzo dijo Nápoli, pero
son un verdadero ejercicio democrático".
Valeria Román
Fuente: Clarín
Mayo 23, 2002
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