Vida Silvestre advirtió
que se ha activado la venta callejera e ilegal de loros y cotorras en las
estaciones de trenes, como sucede regularmente en Ramos Mejía, Quilmes
y Morón, o en sus inmediaciones. También se han observado
vendedores en la colectora de la Autopista del Oeste, sobre la ruta 8 (en
vecindad con la ruta Panamaricana) y en el cruce de esta misma ruta que
va al parque Industrial de Pilar.
En una feria popular de San Francisco Solano y en los alrededores de la
feria de pájaros de Pompeya (en la Capital Federal) también
hay una enorme oferta clandestina de aves y, en menor medida, de tortugas
terrestres. |
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En casi todos los casos se trata de loros barranqueros
y cotorras comunes, en muchas ocasiones, teñidas de amarillo, para
engañar a los interesados, haciéndolas pasar por cotorras
misioneras o de otros falsos lugares de origen.
Preocupa también a vecinos de Luján y a
la Fundación Vida Silvestre Argentina la gran cantidad de tramperas
para pájaros colocadas en campos vecinos.
Frente a ésto, Vida Silvestre elevó esta
información a las autoridades gubernamentales, pero paralelamente
solicita a la población que no compre estos animales en la vía
pública. No sólo porque la venta callejera está prohibida,
sino porque en la enorme mayoría de los casos los animales se encuentran
en muy malas condiciones de higiene, abarrotados en jaulas pequeñas,
mal alimentados, y expuestos al sol, el frío o el viento. Todo esto
lleva a que su compra constituya un potencial riesgo contra la salud de
las personas, además de un ilícito que debemos combatir,
porque atenta contra el uso racional, organizado o sustentable de los recursos
naturales.
Fuente: Fundación Vida Silvestre
Mayo 23, 2002
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