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AMBIENTE-AMÉRICA DEL SUR: Hielos en retroceso
Por Daniela Estrada
SANTIAGO, (IPS) - Aunque el recalentamiento no es un fenómeno
generalizado en la Antártida, como lo es en el Ártico,
ya hay importantes disminuciones de los hielos australes, que tendrán
temperaturas más cálidas a fines de este siglo, concluye
un estudio del Pnuma.
El documento Perspectiva Global sobre la Nieve y el Hielo, publicado
este lunes por el Pnuma (Programa de las Naciones Unidas para el Medio
Ambiente, fue preparado por expertos de diferentes disciplinas y países
con motivo de la celebración este martes del Día Mundial
del Medio Ambiente, cuyo lema es "El deshielo, ¿un tema candente?".
En él se analiza la situación del hielo y la nieve en
el polo Norte (Ártico), polo Sur (Antártida) y regiones
de montaña de todo el mundo, entre otras zonas de la criosfera,
importantes componentes del sistema climático de la Tierra.
El documento de 238 páginas indica que la influencia externa
más importante sobre las nieves y los hielos será en este
siglo el aumento de los gases de efecto invernadero, emitidos por actividades
humanas y cuya acumulación es considerada por los científicos
como causa muy probable del recalentamiento del planeta.
"Los mayores aumentos en la temperatura anual del planeta de los últimos
tiempos se han registrado en la región ártica de América
del Norte, en Liberia centroseptentrional y en la península Antártida",
afirma el informe.
En la Antártida, el recalentamiento global no ha sido un fenómeno
generalizado en los últimos años, a diferencia del Ártico,
donde las temperaturas han aumentado casi el doble que en el promedio
mundial, afirma el texto.
Pero las proyecciones para fines del siglo XXI indican que se registrarán
temperaturas más cálidas en la superficie antártica.
Los hielos terrestres de "Groenlandia y la Antártida constituyen
casi 99 por ciento del hielo de agua dulce del mundo", advierte
el documento. Si ambas se derritieran por completo, el nivel del mar
subiría 64 metros.
La Antártida tiene una extensión de 12,3 millones de kilómetros
cuadrados, un volumen de hielo de 24,7 millones de kilómetros
cúbicos, y se estima que si éstos desapareciesen totalmente
el nivel del mar subiría unos 57 metros.
El glaciólogo chileno Andrés Rivera cree que es necesario
distinguir las características del Ártico y de la Antártida
para entender los cambios que ha sufrido ésta última por
el cambio climático.
"El Ártico está conformado básicamente por
hielo marino mientras que la Antártida es un continente gigantesco,
que posee diferentes regiones, en las cuales el impacto del calentamiento
global es dispar", explicó el científico a IPS.
En ella se identifican tres regiones: la oriental, la occidental y la
península Antártica. En la primera, que es la más
grande, "no se están produciendo grandes cambios", indicó el
experto del Centro de Estudios Científicos, cuya sede se ubica
en la ciudad de Valdivia, 840 kilómetros al sur de Santiago.
Pero "en algunas zonas de la región occidental hay cambios
importantes", como en el mar de Admunsen, en especial en el glaciar
Pine Island, indicó Rivera.
"Se estima que en el futuro podremos observar el colapso de algunos
glaciares dado que la zona es potencialmente inestable", puntualizó.
Si el hielo del sector occidental desapareciera por completo, "el
nivel de mar se elevaría en cinco ó seis metros",
señala el informe.
En la península también se notan importantes retrocesos,
principalmente "por el colapso de plataformas de hielos flotantes",
indicó Rivera, quien ha liderado expediciones científicas
a la zona.
El científico chileno explica que "la Antártida en
su conjunto está contribuyendo al aumento del nivel del mar, pero
no hay certeza de la magnitud de su contribución" debido
a las diferencias de sus regiones.
Groenlandia y la Antártida "tienen el potencial para hacer
la contribución más grande a la subida de nivel del mar,
pero ellos son también la mayor fuente de incertidumbre" en
cuanto a los efectos que desatarían en el clima global, remarca
el estudio del Pnuma.
El retiro de los hielos antárticos favorecerá la expansión
de la industria turística, lo que repercutirá en el ambiente
y en el valor de esa región como lugar de investigación,
señala el Pnuma.
Por eso se necesita un marco internacional que regule el turismo, advierte
el texto.
Por otra parte, "las regiones de montaña son particularmente
sensibles al cambio climático". En los últimos 100
años, y en particular desde el decenio de 1980, se ha producido
en todo el mundo una enorme contracción de los glaciares montañosos.
En América del Sur, la mayor parte de los hielos terrestres y
la nieve se encuentran en la cordillera de los Andes que la recorre en
toda su extensión.
Los glaciares sudamericanos cubren un área cercana a los 25.700
kilómetros cuadrados, sobre todo en los campos de hielo patagónicos,
que representan 66 por ciento de la superficie total y se ubican en las
regiones chilenas de Aysén y Magallanes, más de 2.000 kilómetros
al sur de Santiago.
En la cordillera andina, los cambios también se manifiestan de
manera diferente según las regiones: los Andes tropicales (Venezuela,
Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia), los semiáridos (zona
central de Chile y Argentina), y la Patagonia, extremo sur de ambos países.
La primera de estas zonas sufre una importante disminución de
glaciares. "En Colombia, ha desaparecido 50 por ciento de la superficie
total de hielos en los últimos 50 años", indicó Rivera.
En las últimas tres décadas sucedió lo mismo con
30 por ciento de la superficie total de hielos de Ecuador y con 15 por
ciento de la de Perú, acotó el glaciólogo. En la
zona central de Chile y en el noroeste de Argentina también "ha
habido fuertes retrocesos". En Argentina se han registrado avances
y disminuciones anómalos de glaciares, según el científico.
En la Patagonia se han perdido grandes masas heladas en medio siglo,
de entre tres y cuatro por ciento, contribuyendo al aumento del nivel
del mar, aseguró.
Para dimensionar las transformaciones, Rivera explica que "50 por
ciento de la pérdida de glaciares en Colombia equivale a cerca
de 55 kilómetros cuadrados de hielo, mientras que tres o cuatro
por ciento de la Patagonia corresponde a aproximadamente 700 kilómetros
cuadrados de territorio".
"En Sudamérica la tendencia generalizada de retroceso es
real, pero hay excepciones", sintetizó.
Debido al calentamiento global, en Chile se detectan aumentos de temperatura
en zonas de altura, a más de 1.500 metros sobre el nivel del mar.
Esto reduce la cantidad de nieve disponible en la cordillera, lo que
impacta en la cantidad de agua de los ríos. Los glaciares contribuyen
con cerca de 68 por ciento al caudal de los ríos en años
secos, advierte el documento.
La situación "requiere estudiar, modelar el escenario futuro,
tomar medidas de adaptación y mitigación y estudiar la
competencia por la asignación de las aguas", indicó Rivera.(FIN/2007)
Fuente: IPS
Junio 5, 2007
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