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Hay que proteger el medio ambiente
Hoy es celebrado el Día Mundial del Medio Ambiente, en que se
trata de estimular la concientización sobre el estado del ambiente
en el nivel mundial. En apoyo del Año Polar Internacional, el
tema seleccionado en esta oportunidad es el deshielo, resaltando los
efectos que tiene el cambio climático en los ecosistemas y comunidades
polares, y sus ulteriores consecuencias en el resto del mundo.
Durante 2006 varios temas vinculados con el medio ambiente interesaron
al público.
El persistente conflicto por la instalación de dos papeleras
en la margen oriental del río Uruguay prolongó el diálogo
de sordos sobre la relocalización de la planta de Botnia.
La cuenca del Riachuelo, donde viven más de cuatro millones y
medio de personas, sigue afectada por la contaminación producida
por los vertidos cloacales y los de miles de industrias, incluyendo la
generada por el polo petroquímico de Dock Sud. Un informe de ese
año reveló que la mitad de la población infantil
que vive en la denominada Villa Inflamable posee alarmantes niveles de
plomo en la sangre.
Consecuencia del notable aumento de proyectos mineros ha sido el incremento
de los conflictos provocados por esta actividad, promovidos más
por la preocupación de las comunidades que por la intervención
de los propios gobiernos provinciales. Después del resonante caso
de Chubut, la provincia de Río Negro prohibió el uso de
cianuro en la actividad y la justicia mendocina dispuso una medida de
no innovar ante la posibilidad de que fueran instalados otros emprendimientos
con el mismo sistema de tratamiento del mineral. En San Juan y Catamarca
también hubo movilizaciones.
El desmonte y el avance de la frontera agropecuaria han continuado en
la Argentina. Aun cuando nuestro país perdió dos tercios
de sus bosques nativos en el siglo XX, el escenario de precios internacionales,
en especial la soja, ha hecho avanzar aún más la frontera
agrícola sobre varias especies nativas a un ritmo de 300.000 hectáreas
por año. La desertificación afecta ya a varias provincias
de nuestro país.
Aquí los residuos alcanzan los 12 millones de toneladas diarias
y la mitad es dispuesta de modo inadecuado. Hay otra preocupación:
20.000 toneladas de desechos electrónicos reclaman una política
firme para reciclarlos.
Siendo la información uno de los pilares fundamentales para llevar
a cabo una adecuada gestión ambiental y un requisito esencial
para que la sociedad conozca, comprenda y participe en las decisiones
que puedan afectar su propia calidad de vida y la de las futuras generaciones,
desde noviembre de 2002 se encuentra vigente en el país la ley
de política ambiental nacional, que obliga al Poder Ejecutivo
a presentarle al Congreso de la Nación un informe sobre la situación
ambiental del país. A varios años de la vigencia de la
norma no existen indicios de su cumplimiento.
En el nivel planetario, las modificaciones negativas producidas por
el uso intensivo de combustibles fósiles que provocan la emisión
de gases de efecto invernadero son una realidad. Así lo afirmó un
informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático
de las Naciones Unidas. Su lectura crea una imagen desoladora que pronostica
sequías y olas de calor, el derretimiento de glaciares y un lento
incremento de los niveles del mar que podría generar 200 millones
de desplazados y la extinción del 40% de las especies actuales.
Según el llamado "Informe Stern", América latina
figura entre las regiones que se verán más afectadas, de
no detenerse la tendencia actual.
El bienestar de la humanidad se encuentra en peligro. Tal vez ocurre
que ese dilema no puede ser solucionado con nuevas tecnologías.
No se trata de un problema técnico. Es necesario comprender que
lo que está en juego no es una específica actividad humana,
un tipo de emisión o de planta de tratamiento, sino un concepto
de vida. Es necesario que incorporemos valores capaces de suscitar comportamientos
que promuevan una relación armónica con la naturaleza y
una base para la vida de las futuras generaciones. Se trata, pues, de
un problema ético.
Esta celebración induce a promover la toma de conciencia sobre
la imperiosa necesidad de proteger y conservar a nuestro planeta, pues
como dijo el filósofo Santiago Kovadloff "durante centenares
de miles de años, el hombre luchó para abrirse un lugar
en la naturaleza; por primera vez en la historia de nuestra especie,
la situación se ha invertido y hoy es indispensable hacerle un
lugar a la naturaleza en el mundo del hombre".
Fuente: La Nación
Junio 5, 2007
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