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Duro informe de la UBA: advierten
inconsistencias en la información y las medidas oficiales
Descalifican el plan para el Riachuelo
Según los expertos, el proyecto de saneamiento gubernamental usa
datos imprecisos, tiene errores y carece de rigor científico
No cumple con las pautas mínimas de un plan. Emplea información
imprecisa, desactualizada e, incluso, no brinda datos para sustentar
algunos aspectos. Propone acciones sin fundamento científico que,
en varios casos, podrían empeorar la situación en lugar
de mejorarla. Ciertos programas sugeridos, como el de ordenamiento territorial,
son una mera "expresión de deseo" y las medidas consideradas
para sanear el agua podrían constituir una "intervención
a ciegas en el ecosistema".
Estas son apenas algunas de las conclusiones del peritaje realizado
por expertos de la UBA al plan integral de saneamiento de la cuenca Matanza-Riachuelo,
elaborado por la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación.
Por encargo de la Corte Suprema de Justicia, los profesionales redactaron
un informe de factibilidad que revela graves deficiencias tanto en la
información y los indicadores sobre los que se basa el proyecto
como en las acciones propuestas.
Como se recordará, el año pasado el máximo tribunal
hizo lugar a la demanda promovida por un grupo de vecinos afectados por
la contaminación del río y abrió una causa destinada
a buscar una solución al grave problema sanitario y ambiental
que enfrentan unos siete millones de personas (ver aparte).
En septiembre, la secretaria de Medio Ambiente de la Nación,
Romina Picolotti, en representación de los Estados nacional, bonaerense
y porteño, presentó el plan ante los jueces y estimó en
casi $ 6000 millones la inversión por realizarse en los primeros
cinco años para sanear la cuenca. Ya entonces, los vecinos y las
ONG que intervienen como terceros en el conflicto criticaron el programa.
Muchos de esos cuestionamientos resultan confirmados por la UBA.
Sin programa sanitario
Los especialistas trabajaron divididos en cuatro comisiones.
La Comisión de Salud, integrada por profesionales de las facultades
de Medicina, y de Farmacia y Bioquímica, advierte que "no
se puede inferir del material analizado la existencia de un plan sanitario
para la asistencia mediata o inmediata de la población".
Destaca que no hay datos sobre enfermedades prevalentes, cantidad de
población afectada, atención de casos e indicadores de
riesgo de exposición. Por esto, dicen, las acciones sanitarias
propuestas aisladamente carecen de sustento científico y "resultan
parciales, insuficientes y, en algunas oportunidades, inadecuadas".
Por su parte, la Comisión de Control Ambiental -formada por especialistas
de las facultades de Ciencias Exactas, de Farmacia y Bioquímica,
de Ciencias Veterinarias y de Agronomía- sostiene que el plan
tiene ciertos objetivos "muy vagos", incorpora información
incompleta y desactualizada de las características fisicoquímicas
y biológicas del curso, incluye acciones "cuestionables" y
otras directamente "no aplicables". Y hasta corrige errores
conceptuales: "(...) bajo el título Metales Contaminantes
se consignan compuestos como el cianuro y los fenoles, que no son metales".
Finalmente, recomienda reprogramar el cronograma de medidas a partir
de una consulta previa sobre "la factibilidad y las consecuencias" de
su aplicación y "considerar los efectos de las medidas en
su conjunto y no en forma individual". Porque, si no, será "una
intervención a ciegas en el ecosistema".
Que el plan no precisa ni la cantidad ni la localicación de las
personas más afectadas por la contaminación, para fijar
así áreas críticas y establecer prioridades de acción,
constituye la principal crítica de la Comisión de Gestión
Urbana, Infraestructura y Saneamiento (facultades de Arquitectura y de
Ingeniería). "El trabajo presentado de ordenamiento territorial
(...) constituye una expresión de deseo...", sostiene.
Cuestiona, también, desde la simple falta de identificación
de los basurales que se pretende erradicar hasta la descripción
de cómo serán capacitados los inspectores para controlar
que las industrias no contaminen. Y alertan sobre la poca factibilidad
de crear la denominada Autoridad de Cuenca, que nunca fue convocada,
porque su jurisdicción se superpone con la de "autoridades
locales constituidas".
Desde la comisión Económico Institucional, profesionales
de las facultades de Ciencias Económicas y de Ciencias Sociales
señalan la contradicción existente entre los datos ofrecidos
en diversos anexos del plan sobre el número y la identificación
de las industrias responsables de los vertidos contaminantes, un escollo
para instrumentar medidas exitosas.
Observan, incluso, "inconsistencias" en los montos de inversión
proyectados. O sea, cuentas mal hechas: "Se presenta un desarrollo
de inversión en cloacas para 2006-2015 por un total de $ 5607
millones, pero si se suman los valores individuales de cada año
suman $ 5985 millones. (...) las obras de saneamiento cloacal suman $
236.212.857 y no $ 265.199.169 como se transcribe. También en
agua potable suman $ 346.400.000 y no $ 737.000.000 como se menciona".
Por Angeles Castro
De la Redacción de LA NACION
Las principales críticas de la UBA
No hay datos sobre enfermedades prevalentes, cantidad de población
afectada, atención de casos e indicadores de riesgo de exposición
en el plan presentado por Picolotti, señalan los expertos en el
informe de factibilidad. Tampoco, dicen, contiene un plan sanitario.
En materia de saneamiento, sostienen los profesionales, incorpora información
incompleta y desactualizada de las características físico-químicas
y biológicas del curso, incluye acciones "cuestionables" y
otras directamente "no aplicables".
También hallaron errores conceptuales: "[...] Bajo el título
Metales Contaminantes se consignan compuestos como el cianuro y los fenoles,
que no son metales", observan.
Recomiendan los académicos reprogramar el cronograma de medidas
para evaluar previamente "la factibilidad y las consecuencias" de
su aplicación y "considerar los efectos de las medidas en
su conjunto" porque, si no, se tratará de "una intervención
a ciegas en el ecosistema".
El plan oficial, critican los especialistas de la UBA, no precisa ni
la cantidad ni la localización de las personas más afectadas
por la contaminación, para fijar así áreas críticas
y establecer prioridades de acción.
"El trabajo presentado de ordenamiento territorial [...] constituye
una expresión de deseo", sostiene el informe de factibilidad.
Alerta también sobre la poca factibilidad de crear la denominada
Autoridad de Cuenca, porque su jurisdicción se superpone con la
de "autoridades locales constituidas".
Contiene, entre otros detalles menores, cálculos mal hechos.
Fuente: La nación
Junio 22, 2007
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