USO DE LA BIOMASA
Estudian potencialidades de la dendroenergía en la región

En una frase simple, la dendroenergía puede entenderse como la energía extraída de los recursos leñosos. En naciones desarrolladas, destaca como una atractiva alternativa para entregar servicios como electricidad y calefacción a numerosas poblaciones.

Aunque tiene detractores, para muchos expertos es una opción eficaz para atender los requerimientos de muchas personas.

“ Uso de la dendroenergía en Chile y las posibilidades de su implementación en la región de Magallanes” se denominó el seminario organizado por la Corporación Nacional Forestal (Conaf), en el que participaron funcionarios gubernamentales, académicos y representantes de empresas.
Todos ellos analizaron el trabajo que en el país y el extranjero se está realizando en esta temática y las posibilidades reales que tiene su implementación en la zona.

COSTOS Y GANANCIAS

Fabián Milla se desempeña en la Universidad de Concepción, sede Los Angeles. Trabaja activamente en una investigación centrada en la dendroenergía, iniciativa conjunta entre la Corporación Nacional Forestal y con la Sociedad Alemana de Cooperación Técnica (GTZ).

La alianza apunta a consolidar una base de información existente en otros países, que permitan buscar las potencialidades que tiene en algunos puntos del país.

En la actualidad hay un proyecto que se está desarrollando entre las regiones del Maule (Séptima) y de Aisén (Undécima), aunque también se espera incluir la de Magallanes (Duodécima).

“ Hemos estado haciendo prospecciones de este tema en la región del Bío Bío, de los Lagos y en Magallanes. No se descartan conversaciones con empresas e instituciones para definir opciones concretas de trabajo”, explica.

Según Milla, el aprovechamiento de la biomasa, mediante la combustión, significa menos complejidad, ya que implica la transformación de la madera en un insumo energético.

Aunque tiene costos de operación bajos en comparación al petróleo y el gas, éstos son mayores en términos de inversión. Por eso, en la medida en que se busque soluciones de escala más grande también va a ser proporcionalmente más alta la inversión.

Según la experiencia internacional, si los esfuerzos en Chile se comparan con la situación europea, los costos serán más bajos en el país si se consideran aspectos como las estructuras de costos de la mano de obra y el valor del insumo.

“ Nosotros pensamos que los costos de operación serán más bajos. Pensamos que no se hace falta subsidios, sino incentivos en términos de fomento y parte de esas acciones son estas oportunidades de poder conversar y sacar algunas situaciones que pueden verse negativas en la comunidad, que podrían entenderse como que vamos a quemar leña”, aclara.

PUERTO WILLIAMS

En Chile hay experiencias a gran escala en dendroenergía, que están relacionadas con la industria forestal de las regiones de Bío Bío, de la Araucanía y de los Lagos. Se centran en el pino radiata, que están conformadas por industrias generadoras que toman los desechos de esta industria, los transforman en energía, y se los venden a la misma industria eléctrica para el sistema interconectado central.

Celulosa Arauco, por ejemplo, cuenta con dos plantas: una que abastece el funcionamiento de la empresa y otra que es exclusivamente para generar energía eléctrica y que se vende al sistema interconectado central.

A pequeña escala, se está trabajando en una experiencia conjunta entre Conaf, GTZ, la Universidad de Concepción y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que implica una generación de 150 kilowatts térmicos, en un internado rural en el Alto Bío Bío, que en la actualidad se abastece con gas licuado.

Al apreciar la realidad local, Milla dice que Puerto Williams aparece como un polo de desarrollo para la dendroenergía, que puede ayudar a la generación eléctrica, asociada a proyectos de calefacción, agua caliente para viviendas, y también para la industria asociada al recurso bosque.

Según el investigador, esta modalidad puede concretarse bajo el alero de un consorcio público-privado que incorpore a los municipios que, por ejemplo, no cuentan con un sistema de electrificación rural y donde no llega la energía eléctrica. “Si ellos pudieran generar energía tendrían incluso la demanda de industrias cercanas para contar con una producción mejor, ya sea frigoríficos, servicios turísticos o de crecimiento poblacional”, dice, por nombrar algunos.

Fuente: La Prensa Austral
Junio 7, 2007