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En busca de las "ciudades verdes"
Las urbes más populosas del mundo adoptan medidas contra la contaminación
Son el paradigma de la selva de cemento,
pero ahora buscarán revertir
esa imagen. Aunque juntas no llegan a ocupar el 1 por ciento de la superficie
terrestre, concentran casi el 80 por ciento de la emisión de monóxido
de carbono que provoca el calentamiento global.
Acosadas por el tránsito caótico, la polución ambiental
y los gases del efecto invernadero, las "megaurbes" del mundo
intentarán desterrar sus conductas contaminantes y aplicar políticas
comunes para volverse "ciudades verdes". Para lograrlo, instrumentarán
una serie de medidas: recorte drástico del flujo del tránsito
automotor; reconversión de los sistemas de alimentación
de la calefacción, refrigeración e iluminación,
y hacer que los hogares y edificios dosifiquen el consumo eléctrico.
La receta se aplicará en Tokio, Ciudad de México, Nueva
York, Chicago, Houston, Toronto, Londres, San Pablo y Berlín.
En su ofensiva contra el calentamiento global, representantes de más
de 40 ciudades acordaron en Nueva York -donde se reunieron por iniciativa
del alcalde Michael Bloomberg y del ex presidente Bill Clinton-, normas
para adaptar edificios a la "tecnología verde" que,
entre otros parámetros, recurre a la energía solar con
paneles de almacenamiento en los techos; a ventanas en cielorrasos para
aprovechar la luz natural y a la instalación de sensores que controlan
el uso eficiente de la luz y de los equipos de aire acondicionado.
Según datos presentados por la Clinton Foundation, en Nueva York,
por ejemplo, el consumo de electricidad, gas, combustible y vapor para
hacer funcionar los edificios causa el 79 por ciento de las emisiones
de monóxido de carbono. De aplicarse estos cambios en las estructuras
edilicias, la radiación de temperatura se reduciría entre
el 20 y el 50 por ciento.
Las redes de tránsito automotor impulsadas por combustibles fósiles
también serán transformadas en procesos relativamente cortos.
En este sentido, quien suba a un taxi neoyorquino en 2012 es poco probable
que advierta que a la unidad la mueve un sistema híbrido de propulsión
eléctrica y combustible. La intención de Bloomberg es que
para ese año la flota de Nueva York, de más de 13.000 unidades,
esté totalmente renovada. El valor de un taxi de nueva generación
oscila entre los 27.000 y los 29.000 dólares.
En el microcentro
Los habitantes de Londres, Toronto, Singapur, Estocolmo y Santiago de
Chile conviven ya desde hace un tiempo con las restricciones vehiculares
para el ingreso en el radio céntrico de esas ciudades. En la capital
británica, por ejemplo, deben pagar 8 libras (casi 56 pesos) para
transitar por el microcentro entre las 7 y 18.30. El alcalde Ken Livingstone,
que puso en práctica esta medida, aseguró que el tránsito
se redujo el 20 por ciento y los tradicionales ómnibus de doble
piso sumaron 29.000 nuevos usuarios.
Para el ecologista y ex defensor del pueblo adjunto de la ciudad de
Buenos Aires, Antonio Elio Brailovsky, la difusión del subterráneo
es la mejor opción. A eso, sumó una serie de estrategias
que toman en cuenta al sol como fuente de energía y fomentan los
espacios públicos. "En las casas y edificios deberíamos
considerar qué ambientes van a tener más sol y cuáles
menos, para poder hacer un diseño en relación con esa fuente
energética y así ahorrar recursos", propuso Brailovsky.
En Gran Bretaña, Gordon Brown, que asumirá el 27 de junio
como primer ministro, también hizo su aporte a la cruzada con
un proyecto de construcción de cinco pequeñas ciudades
ecológicas, idea que tomó prestada del príncipe
Carlos, un fervoroso defensor del medio ambiente. Las viviendas se alimentarían
de energía solar; reducirían la amplitud térmica
con aislantes especiales y contarían con extractores que filtrarían
el dióxido de carbono. Los paneles solares derivarían la
energía a potentes acumuladores, que abastecerían la iluminación
y los electrodomésticos sin mayores consecuencias para la economía
que el que puede ocasionar una ama de casa olvidadiza que deja la plancha
encendida mientras atiende el teléfono.
Brown haría la prueba piloto de las ecociudades, que tendrían
entre 10.000 y 20.000 habitantes, en el condado de Cambridgeshire. Además,
se construirían hospitales, escuelas y oficinas de acuerdo a esos
estándares ecológicos.
Los esfuerzos de Brown buscan despejar la mala imagen británica
en la Unión Europea en el tratamiento de basura y desperdicios
tóxicos, sólo superada por Portugal y Grecia.
Para Brailovsky, la prioridad ecológica de esta nuevas ciudades
y de las ya constituidas deberían ser el tratamiento y destino
final de los residuos peligrosos (pilas, pinturas, etc), la promoción
del transporte público y la minimización del consumo energético.
Pero si de ciudades verdes se trata, los más aproximado, literalmente,
es la iniciativa del ingeniero argentino Juan Cristóbal Rautenstrauch
y su equipo, referida a la instalación de cubiertas verdes en
los techos de casas y edificios públicos y privados, idea premiada
por la Holcim Foundation, organización dedicada a promover la
construcción sustentable con el apoyo del Massachusetts Institute
of Technology, entre otras universidades.
"Con las cubiertas verdes, además de reducir el efecto isla
de calor -propio de las ciudades-; se evitarían anegamientos,
ya que el agua sería retenida por la tierra y las especies, y
un alto porcentaje del CO2 sería absorbido por este sistema natural",
explicó Rautenstrauch a LA NACION. El costo estimado del sistema
(aislante, tierra y pasto) rondaría entre los 150 y 300 pesos
por m2. El factor más importante es que bajarían la temperatura
promedio de una ciudad en 3 grados, según los estudios.
Fuente: Por Pablo
Gaggero
De la Redacción de LA NACION
Junio 1, 2007
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