Avanza la desertificación en el Golfo San Jorge

A través del trabajo con imágenes satelitales, un investigador de la UNPSJB analiza el proceso de avance. Los datos muestran un área superior a 3 millones de hectáreas, que incluyen el sur de Chubut y el norte de Santa Cruz. La ganadería y la actividad petrolera podrían ser las causantes del preocupante fenómeno.

Si bien el Golfo San Jorge constituye un ambiente con cierta fragilidad debido a los procesos de desertificación sufridos a lo largo del tiempo, las consecuencias de este fenómeno se han acentuado con la presencia del hombre y la explotación de diversas áreas, como la ganadería, la actividad petrolera y la minería.

Desde la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), el Dr. Miguel Bertolami utiliza imágenes satelitales para analizar el avance de la desertificación. Los datos muestran un área superior a 3 millones de hectáreas, que incluyen el sur de Chubut y norte de Santa Cruz, en las que pueden observarse grandes sectores con coloración blanquecina, son las áreas con mayor problemas de desertificación y representan aproximadamente un 26% de degradación grave, el 50% de la misma posee degradación media y el 24% de la superficie corresponde a la degradación de carácter medio a leve.

El investigador, docente de la Cátedra de Ecología de la Facultad de Ciencias Naturales, trabaja con imágenes provistas por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) a partir del convenio firmado con la UNPSJB. Según lo observado, Bertolami confirma la creciente degradación ambiental en la zona del Golfo San Jorge.

La degradación que puede definirse como el "nivel de pérdida de la condición natural de los ecosistemas" y la fragilidad que es la "sensibilidad del ambiente debido a las características que le son propias", son conceptos frecuentemente empleados para el estudio de los procesos de desertificación. A su vez, la desertificación puede ser definida como la "pérdida de capacidad productiva de ecosistemas en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas como consecuencia de la actividad humana".

La tecnología satelital permite evaluar el impacto ambiental en los establecimientos ganaderos y determinar si es producto de la actividad petrolera o del sobre pastoreo. Estás imágenes también se utilizan para realizar la evaluación de pastizales tendientes a un mejor aprovechamiento de los campos. Este trabajo se complementa con un análisis sobre el terreno, actividad indispensable para una más lograda interpretación de los procesos en marcha.

Si bien los efectos de los diversos agentes de desertificación son complejos para realizar un análisis pormenorizado de cada uno de ellos, en forma general puede decirse que la ganadería tiene un efecto más extensivo en superficie, mientras que la actividad petrolera presenta impactos más puntuales en comparación con la ganadera.

El efecto de la ganadería es el sobrepastoreo actual o pasado de los campos y de otros efectos más sutiles como pueden ser las plantas que se emplean para la alimentación de las majadas. Como consecuencia, se restringen las especies autóctonas y se limita la capacidad productiva de los campos que a su vez afecta la diversidad de los ecosistemas.

Para evaluar el impacto del petrolero sobre el ambiente hay que evaluar la incidencia de las diversas fases de la actividad, como son la exploración, explotación y transporte. Estos efectos se prolongan en el tiempo debido a que los procesos de recuperación de los ambientes suelen ser muy lentos. La pérdida de suelos y de especies vegetales que no retornan espontáneamente al ambiente al ser extraídas puede deberse a que los campos están sometidos al pastoreo ovino además de la actividad petrolera.

La recopilación de la información existente en diversos formatos (analógica o digital) como las bases de datos o archivos que se encuentran en organismos y empresas permitirían una mejor delimitación de causas y tal vez, lograrían mitigar el efecto de las mismas. Claro está, que la realimentación de causas y efectos debe ser apreciado en conjunto cuando se intenta predecir la evolución de los ecosistemas en el tiempo y se intenta mitigar los impactos ambientales producidos por la actividad del hombre.

Por otra parte, resulta muy útil la utilización de imágenes satelitales que muestran la incidencia de la variación de las condiciones ambientales, precipitaciones, temperaturas, entre otras, en los ciclos biológicos de las especies que habitan en la Patagonia. Los registros de precipitaciones acumuladas anuales (indicada en negro) y estacionales (indicadas con colores), obtenidas a partir de datos del Servicio Meteorológico Nacional) para los años 1986-2006 con una media general de 254 mm para este período.

Este tipo de análisis es el que debe considerarse dado que no alcanza con que un año en particular posea mayores precipitaciones que lo normal para la recuperación del ambiente. Las razones para ello es que no es posible revertir gran parte de los procesos de deterioro y además, que las precipitaciones pueden mostrar una estacionalidad que no favorece a las especies vegetales, cuando las mismas ocurren en invierno y las especies se hallan en reposo (como ocurrió en 1987 o 1991).
Una situación mucho más favorable ocurrió en 1999 cuando las precipitaciones fueron en primavera que es la época donde la vegetación inicia su mayor actividad.

Es claro que si se poseyera el nivel de precipitaciones de 1997 (484 mm anuales) seguramente la posibilidad de recuperación sería más viable, pero esto es partir de una situación que aparece como muy atípica de acuerdo a los registros que se poseen. Estos aspectos climáticos se dan en un ambiente que ya posee degradación notable, vale repetirlo y un año favorable no cambia la situación general aunque pueda tenerse la idea de que así ocurriría.

Para los estudios sobre la capacidad productiva de los pastizales o de impacto ambiental en general, han sido utilizadas en diversos lugares del mundo técnicas no destructivas a campo y los "índices de vegetación", obtenido a partir de los satélites de recursos naturales (SPOT, LANDSAT o el satélite argentino SAC-C). Es importante repetir que las metodologías tradicionales y las derivadas de uso de satélites son complementarias y no excluyentes.

Fuente: UNIVERSIA
Julio 5, 2007