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Brasil y la UE sellan una alianza centrada en el
cambio climático
Madrid, 5 jul (El País).- Brasil
es desde ayer nuevo socio estratégico de la Unión Europea.
La potencia emergente de Suramérica, el quinto país
del mundo en tamaño y población, obtiene el mismo estatus
que China, Rusia o India. La UE repara una vieja carencia en política
exterior, y Brasil será su llave para avanzar en el acuerdo
con el Mercosur, el Mercado Común del Sur, bloqueado durante
10 años. La base de la alianza es más cooperación,
más intercambio económico, frente común contra
el cambio climático y promoción del comercio justo.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, tiene un
aliado más en su cruzada por un mundo mejor. Y en su apuesta por
los biocombustibles, que calificó como la revolución energética
del siglo XXI.
El calentamiento del planeta fue el tema estrella del día en
la cumbre entre Brasil y la UE celebrada en Lisboa. Con su peculiar estilo
retórico, entre la ironía y la esperanza, Lula encabezó la
defensa de una nueva manera de crear energía: Es una cuestión
de derechos y deberes, pero todos sabemos lo que el planeta necesita,
dijo pletórico al concluir la cumbre. Los países ricos
deben contaminar menos. Los países que tienen bosques deben preservarlos.
Y los que más tienen deben ayudar a los que tienen menos.
El mandatario brasileño sedujo por completo a sus nuevos socios,
representados en Lisboa por dos líderes lusófonos: el primer
ministro portugués y presidente de turno de la UE este semestre,
José Sócrates, y el presidente de la Comisión Europea,
José Manuel Durão Barroso. Finalmente, por razones de salud,
no acudió Javier Solana, alto representante de la UE, y Sócrates
y Barroso mostraron su satisfacción por tener a Brasil como socio.
Este acuerdo es para largo plazo, refuerza la relación con el
Mercosur y nos ayudará a alcanzar un buen acuerdo, dijo Barroso.
La política exterior europea sale enriquecida, más coherente,
más plural. Hemos llenado una laguna y Brasil nos ayudará a
regular mejor la globalización, añadió Sócrates.
Aunque el día acabó con una declaración de buenas
intenciones, de la reunión no salió papel alguno. Pero
la cita sirvió para reafirmar la fe perdida por muchos en la Ronda
de Doha, la negociación de la Organización Mundial del
Comercio (OMC). Todos se comprometieron a seguir buscando un acuerdo.
La oportunidad de los pobres
Seremos incansables en la negociación, dijo Lula, nadie debe
ponerse nervioso ni enfadarse, lo que hay que hacer es volver a sentarse
en la mesa. No quiero dejar la presidencia de Brasil dentro de tres años
y medio sin haber logrado el acuerdo, porque es la única oportunidad
que los países pobres van a tener , añadió. Es posible
salvar Doha, dijo por su parte Barroso. Y la UE quiere hacerlo.
En lo social, el acuerdo refuerza la cooperación que se puso
en marcha en 1992; la UE inyectará más de 42,7 millones
de euros hasta 2013 para estimular acciones contra la pobreza y la desigualdad,
por la educación y los derechos humanos. Pero lo más novedoso
es el boceto de una estrategia común frente al problema medioambiental.
Hoy, el presidente brasileño visitará la Comisión
Europea en Bruselas, donde participa en la Conferencia Internacional
de Biocombustibles; a su juicio, todo un síntoma de esta nueva
fase de relaciones globales. Algunos dicen que los biocombustibles son
buenos y otros que no, pero lo cierto es que la tierra no aguanta más.
Los biocombustibles son el único remedio posible, y debemos afrontarlo
con inteligencia.
Precisamente ayer, un informe de la FAO advirtió de que el desarrollo
de los biocombustibles como fórmula para reducir la dependencia
energética de los carburantes tradicionales encarecerá los
precios agrícolas mundiales por encima de niveles históricos
de equilibrio en los próximos 10 años. En este sentido,
Lula sugirió que EE UU debe empezar a pensar en sustituir el maíz
por otras semillas , en referencia al encarecimiento de los precios de
este producto alimenticio básico en países como México,
debido a la demanda estadounidense del mismo para producir biocombustibles.
Al margen de la cumbre, las petroleras Galp y Petrobras firmaron ayer
el contrato que permitirá a Brasil producir 600.000 toneladas
anuales de aceites vegetales y biodiesel para comercializar y distribuir
este combustible en el mercado portugués y europeo.
Una cena de gala en el Centro Cultural de Belém, presidida por
el presidente luso, Aníbal Cavaco Silva, cerró la jornada.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, el presidente del Gobierno
español, José Luis Rodríguez Zapatero, el primer
ministro italiano, Romano Prodi, y otros líderes europeos se sumaron
a la celebración.
Fuente: El país
Julio 5, 2007
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