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La Ley de Pesca 12.212, Maniatada, está
nuevamente en peligro
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Los cortes del puente Rosario-Victoria son parte de las presiones “inadmisibles” de
los exportadores de sábalo.
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La falta de cobro de las multas por infracciones es “una burla” a
los ciudadanos.
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Habría maniobras en la Legislatura para disminuir la abertura
de las mallas.
Santa Fe, 28 de julio 2005.- En una nota de prensa la
Fundación
PROTEGER – Amigos de la Tierra, Argentina, manifestó hoy
su profunda preocupación por el futuro de la Ley de Pesca Sustentable
12.212, la falta de aplicación de las sanciones que impone la
misma y las crecientes presiones que sobre el gobierno provincial y
los legisladores santafesinos vienen ejerciendo los intereses económicos
ligados a los frigoríficos exportadores de sábalo. “Es
inadmisible que el Estado negocie sobre estas maniobras, típicas
de las industrias sucias”, aseguró el director general
de PROTEGER, Jorge Cappato.
“En la Secretaría de Estado de Medio Ambiente (SMADES)
se acumulan sin cobrar centenares de multas a los grandes acopiadores,
transportistas y frigoríficos exportadores de pescado de río,
los que fueron definidos como ´infractores reiterados´ por
la gestión anterior. Los operativos de control terminan quedando
para la foto de los diarios, no hacen mella en la conducta de estos infractores.
La situación actual es una verdadera burla para los contribuyentes
y los ciudadanos de bien que contemplan impotentes como se ha maniatado
a una ley, la 12.212, considerada modelo en el país”, destacó.
“Como si esto fuera poco el titular de la SMADES, el Secretario
de Estado Marcelo Terenzio, ha dicho a la prensa que “hay que trabajar
algunos ítems vinculados con las reformas de la ley santafesina
de pesca y la medida de las mallas”. Si esto significa algo similar
al intento en el Senado el año pasado, de bajar la abertura de
las redes por debajo de los 16 cm o los 42 centímetros para el
sábalo establecidos por la Ley 12.212, estamos asistiendo a la
condena a muerte de la ley: por debajo de esa medida no hay sustentabilidad,
se irá directamente al colapso del recurso pesquero”, explica
la nota dirigida a los medios.
“El Estado provincial en esta materia ha actuado de la peor manera,
aduciendo primero un vacío legal cuando ya estaba promulgada la
Ley, dilatando luego durante un año la reglamentación,
dejando después sin resolver el tema central de las multas sin
cobro y planteando ahora una probable negociación para bajar el
tamaño mínimo legal de abertura de las mallas”, dice
la nota. “El Dr. Terenzio no ha contestado ninguna de las doce
notas que le hemos enviando sobre estos temas; el Estado debe responder
según obliga el artículo 41 de la Constitución Nacional
en lo que refiere a la información ambiental”, se remarcó.
CORTES, PRESIONES Y DESESTABILIZACIÓN
En directa alusión a los recientes cortes del puente Rosario-Victoria
la nota expresa que “en una y otra provincia (Santa Fe y Entre
Ríos) los bloqueos responden a intereses de los grandes frigoríficos
que han acabado prácticamente con los sábalos de medida
pero que tienen que seguir cumpliendo con sus compromisos y una sed insaciable
de mayores volúmenes de exportación. Ahora se exporta sábalo
no sólo a Brasil, Bolivia, Colombia y Nigeria, se han abierto
nuevos mercados en Chile, Perú, Angola, Rusia y Jordania. Sólo
a Colombia se exportan 35.000 toneladas anuales sin valor agregado. Es
un mal negocio, de corto plazo, que beneficia sólo a un puñado
de exportadores a costa de arrasar la mayor pesquería continental
del país asentada en esta región dejando una ola de pobres
mal nutridos y desamparados. Tampoco se sabe si queda algún beneficio
al Estado. El sábalo es el centro d e la cuestión”,
dice la nota.
“Es importante consignar que lo que se cita en la información
periodística como “pescadores” que cortan los puentes,
en la mayoría de los casos no son pescadores artesanales sino
personas que extraen sábalos mediante mallas, venden sin una relación
laboral formal a los grandes frigoríficos con destino a la exportación,
y dependen de ellos para su subsistencia diaria. Llamativamente las presiones
sobre el gobierno y los legisladores de estos trabajadores informales,
o mejor dicho de quienes dicen representarlos y defenderlos, coinciden
reiteradamente con los intereses de algunos frigoríficos o el
conjunto de ellos. Que quede claro que es una desestabilización
al Estado de Derecho, una agresión a toda la sociedad. No me imagino
a Arcor ni a la General Motors presionando de esta manera; es inadmisible
que el Estado negocie sobre estas maniobras, típicas de las industrias
sucias”, subrayó Cappato.
“También es una irresponsabilidad arriesgar la estabilidad
social con los miles de nuevos pobres que se generarían con un
colapso de la pesca en el río Paraná; miles de desocupados
y subocupados comen y sobreviven hoy gracias a la pesca de subsistencia,
sin contar a los cientos de medianos y pequeños comerciantes de
pescado ya prácticamente quebrados, y quienes apostaron a inversiones
en turismo y pesca deportiva”, añadió.
“Hoy la ley de pesca, maniatada, camina al borde del abismo; sólo
una rápida reacción y un esfuerzo coordinado de los actores
sociales y legisladores concientes del enorme problema social y económico
que significaría un colapso de la pesca, pueden salvarla evitando
un retroceso irreparable”, advirtió finalmente Cappato.
Fuente: PROTEGER (Argentina)
Julio 29, 2005
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