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Estación Patagónica mide capa de ozono
BUENOS AIRES (IPS)- VIERNES, 15 DE JULIO DE 2005 - Un observatorio
para medir el adelgazamiento de la capa de ozono de la estratosfera comenzó a
funcionar con éxito
en el sur de Argentina. Se trata del primer laboratorio en su tipo en
América Latina y promete datos más precisos que los de
un satélite en movimiento.
"La idea era probar los equipos para que comenzaran a trabajar
regularmente desde el próximo 15 de agosto, pero ya estamos obteniendo
los primeros datos", dijo a IPS el argentino Eduardo Quel, director
del Centro de Investigaciones en Láser y Aplicaciones y responsable
del proyecto.
El observatorio se instaló a fines de junio en la Base Aérea
Militar de Río Gallegos, a 15 kilómetros de la ciudad del
mismo nombre, capital de la austral provincia de Santa Cruz. En la primavera
del hemisferio Sur esa zona, conocida como Patagonia, queda especialmente
expuesta a la radiación ultravioleta más nociva que pasa
por el llamado "agujero" de la capa de ozono.
"Elegimos Río Gallegos porque después de hacer un
estudio con el servicio meteorológico coincidimos en que es el
lugar en el que las noches son más despejadas y eso permite una
mejor observación", dijo Quel. La base proporciona alojamiento
y asistencia para el equipo de trabajo.
El gas ozono estratosférico se encuentra a una distancia de entre
15 y 35 kilómetros de la superficie terrestre y actúa como
una capa protectora de la biosfera, al filtrar los rayos ultravioletas
dañinos que afectan la flora y la fauna y producen en los humanos
mayor propensión a enfermedades como el cáncer de piel
y oculares, entre otras.
En los años 70 la ciencia comenzó a develar que esa capa
se adelgazaba en ciertas épocas del año y sobre algunas
zonas del planeta, en especial sobre el polo sur, por acción de
gases como los clorofluorocarbonos (CFC), utilizados en aerosoles y equipos
de refrigeración, que descomponen las moléculas del ozono
estratosférico.
Las emisiones dañinas fueron reguladas en 1987 a través
del Protocolo de Montreal, que estableció metas obligatorias de
eliminación y sustancias sustitutivas a las contaminantes. Pero
apenas a mediados de este siglo se logrará controlar el fenómeno
del adelgazamiento, explicó a IPS el argentino Ruben Piacentini,
miembro del Instituto de Física de la Universidad de Rosario.
"La situación en esta zona del planeta es compleja, porque
si bien las mediciones muestran hoy una estabilización en los
valores (de ozono) de los últimos años con posible tendencia
a la recuperación, podría haber un recrudecimiento si no
se cumplen las normas y si no se reemplazan todos los gases nocivos",
alertó.
Aún hay dificultades para encontrar un sustituto eficaz del bromuro
de metilo, un plaguicida muy tóxico que es otra de las sustancias
agotadoras de la capa de ozono cuya completa eliminación está establecida
por el Protocolo de Montreal para 2015.
En el sur de Argentina, una zona muy expuesta a las radiaciones solares,
la preocupación por este fenómeno está siempre latente.
El proyecto del observatorio se inició como un sencillo laboratorio
que funcionó desde 1998 en las instalaciones del centro que dirige
Quel, en las afueras de Buenos Aires.
Como ese intento fue exitoso, se obtuvo ayuda de la Agencia de Cooperación
Internacional de Japón para desarrollar un instrumental similar
pero de mayor magnitud y precisión trasladable al sur, donde es
mejor la visibilidad.
El laboratorio medirá diariamente el espesor de la capa de ozono
hasta 2007. A partir de entonces, el programa no contará con financiamiento
japonés, pero podría continuar con el respaldo de oficinas
gubernamentales de apoyo al desarrollo científico y tecnológico.
La operación del laboratorio parece sencilla. Desde la base terrestre
se proyecta un rayo láser que mide las partículas del ozono.
La información se capta en tierra a través de espejos conectados
a cables de fibra óptica que la trasladan bajo determinados parámetros
a una computadora, explicó el coordinador del proyecto.
Los datos recogidos tienen una precisión mayor que los que obtiene
el satélite Aura puesto en órbita por la agencia espacial
estadounidense en 2004 con el mismo objetivo. De todos modos, se complementará la
información conseguida por ambas vías.
Esa información se entrega a la Red Internacional de Datos para
el Cambio Estratosférico que se nutre de mediciones del ozono
aportados desde otras estaciones similares, que operan en la Antártida
y en países del hemisferio Norte, dijo Quel.
El instrumental también aportará datos para entender mejor
el efecto invernadero de la atmósfera, que captura el calor de
los rayos solares, y que se ha visto intensificado en los últimos
200 años por la contaminación industrial.
La estación medirá asimismo la composición de la
contaminación atmosférica, los aerosoles naturales (como
la sal, la arena y otros) y las sustancias emitidas por la actividad
humana. (FIN)
Por Marcela Valente
Fuente: Terraviva
Julio 18, 2005
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