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Zoológicos nacionales lanzan campaña para proteger al
jaguar de la extinción
El felino ha perdido más de 60% de su territorio en el país,
dice director de Naturalia
De ser el animal más respetado y admirado desde la época
prehispánica, el jaguar pasó a ser la especie más
acosada y perseguida en el país. La belleza de su pelaje lo ha
hecho una de las presas favoritas de los traficantes de pieles. Tan sólo
en los últimos cuatro años se han cazado más de
27 jaguares en el noroeste de México, es decir, más de
una cuarta parte de la población en esa zona; actualmente se calcula
entre 100 y 150 el número de ejemplares.
Así lo informó Oscar Moctezuma, director de Naturalia,
Comité para la Conservación de Especies Silvestres, que
de manera conjunta con otros asociaciones, como Africam Safari y la Asociación
de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México, lanzó ayer
en el zoológico de Chapultepec la campaña Conserv-Acción,
cuya labor será emprender acciones de protección a especies
animales en peligro de extinción.
Tanto Oscar Moctezuma como la directora de Africam Safari, Amy Camacho,
y el director general de Zoológicos de la ciudad de México,
Fernando Gual, señalaron que México ocupa el cuarto lugar
mundial en biodiversidad, con una vasta variedad de fauna y flora, y
el segundo en riqueza de mamíferos y reptiles; el quinto en anfibios
y el décimo en aves, entre otros, pero "lamentablemente también
tenemos una de las tasas más aceleradas de pérdida de riqueza
natural y gran cantidad de especies en peligro de extinción".
En el siglo XX se documentó la desaparición de 43 especies
de animales, algunas exclusivas del país. Actualmente 28 por ciento
de vertebrados mexicanos se encuentran amenazados, dentro de alguna categoría
de riesgo, señalan los activistas.
Respecto al jaguar, subrayan que ha perdido más de 60 por ciento
del territorio que ocupaba en el país. "Originalmente, el
jaguar -el mayor felino silvestre del continente americano y el tercero
en tamaño, después del león africano y el tigre
asiático- habitaba desde el Cañón del Colorado,
en Estados Unidos, hasta las pampas de Argentina, en Sudamérica;
en México se encontraba de manera continua desde el norte hasta
la península de Yucatán. Ahora, lo que queda son poblaciones
aisladas, como en Sonora, donde pese a adaptarse a la zona semidesierta
y al clima extremo, su supervivencia es amenazada, y se calcula que la
población no supera los 150 ejemplares y poco menos de dos mil
en todo el país", indicó.
El director de Naturalia reconoció que aunque se trata de una
reducción drástica, todavía es una población
viable, "por eso estamos haciendo el esfuerzo de proteger su hábitat.
La urgencia es aumentar la reserva de 4 mil hectáreas que Naturalia
creó en el estado de Sonora, hasta por lo menos 20 mil hectáreas,
con el fin de que se incremente la población", señaló.
ERIKA DUARTE
Fuente: La Jornada (México)
Julio 13, 2006
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