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Ayer se firmó la primera transacción
en la Bolsa de Buenos Aires
SOLMI S.A. obtiene financiamiento para su proyecto ecológico
Finalmente
la empresa familiar sampedrina Solmi S.A. obtuvo el primer apoyo necesario
para encarar el financiamiento de la construcción
a gran escala de los motores que sustituyen parcialmente la nafta o el
gasoil por hidrógeno. El acto se realizó en la Bolsa de
Comercio de Buenos Aires que ofició de nexo entre un grupo inglés
que podría realizar el aporte para la reconversión del
transporte público en las principales ciudades de Argentina.
(12 de Julio, 2006) Ayer, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires
fue sede del acto de suscripción
del acuerdo de compra y venta de bonos de carbono (CER) y desarrollo
de metodología para proyectos MDL entre las empresas Solmi S.A.,
EcoColectivos S.A. y Trading Emissions PLC.
Se trata del primero de una serie de acuerdos que se concreta entre
empresas argentinas y fondos internacionales como consecuencia de las
Rondas de Negocios celebradas en la BCBA durante los meses de marzo
y abril de este año para unir oferta y demanda del mercado de
carbono. La empresa Solmi que ya había presentado su proyecto
hace tiempo y que incluso lo exhibió en Feriagro aporta su tecnología
de sustitución parcial de combustibles por agua en los motores
térmicos y se une con EcoColectivos S.A. y Trading Emissions
PLC, un fondo inglés que cotiza en la Bolsa de Londres, para
llevar a cabo el desarrollo de un proyecto MDL ante la Junta Ejecutiva
de Naciones Unidas.
La Bolsa de Comercio de Buenos Aires participa y promueve el mercado
de carbono en el país propiciando el encuentro entre inversores
extranjeros y empresas locales.
Los mercados de carbono han surgido como una vía complementaria,
alternativa y económicamente viable al compromiso asumido por
muchos países, empresas e individuos para disminuir las emisiones
de gases que contribuyen al efecto invernadero (GEI), una de las principales
causas del cambio climático que está sufriendo el planeta.
Hay empresas que pagan para seguir emitiendo gases indeseados y esos
fondos son administrados para que los aprovechen empresas como Solmi,
que promueven y desarrollan actividades ecológicas.
El mundo registra transacciones de este tipo desde hace años,ya
sea como complemento de sistemas de reducción de emisiones o
iniciativas de empresarios que buscan mejorar una imagen corporativa
en base a estas prácticas que son vistas como «ambientalmente
amigables».
El verdadero impulso a los mercados de carbono se produce a partir
de la entrada en vigencia del Protocolo de Kioto (PK) en el mes de
febrero de 2005 y del lanzamiento de sistemas de comercio con estos
bonos.
Lo vieron
y lo hicieron
Muchos se preguntan el por qué de la participación de la
firma Solmi en este programa cuando en realidad la pregunta que cabe
es ¿por qué no hacerlo?
Cualquier persona física y/o jurídica puede ser proponente
de proyectos y esta centenaria empresa sampedrina orientó desarrollos
comerciales hacia la perspectiva ecológica y está a punto
de comenzar a producir a gran escala sistemas que abonan a algunas de
las exigencias de este protocolo.
Entre las viables están:
·
Mejoramiento de la eficiencia en el uso final de la energía;
·
Mejoramiento de la eficiencia en la generación de energía;
·
Energías renovables;
·
Sustitución de combustibles;
·
Proyectos de absorción de emisiones (forestación y reforestación).
La Secretaría de Producción ha entendido esta filosofía
y ha acompañado el proceso que ayer tuvo su paso más relevante
después del análisis de la viabilidad técnica y
económico- financiera de una determinada actividad.
El domingo en el Diario Clarín se remarcó que los ingleses
son pioneros en estos mecanismos y que “han puesto el ojo en una
pequeña empresa de la bonaerense San Pedro en la que dos hermanos
inventores, desarrollaron motores en los que sustituyen parcialmente
la nafta o el gasoil nada menos que por agua”.
Un artículo aparecido en el diario del domingo señala que “el
fondo Trading Emision PLC, con base en Londres y cuyas caras visibles
son Ricardo Nogueira y Camilla Taylor, financiará a Solmi hasta
convertirla en su estrella de la región. El primer paso es la
presentación de ese motor ante Naciones Unidas, un proceso que
requiere dos años de trámites intensos. Pero pasado el
test, el motor puede ser utilizado en todo el mundo. Los Solmi tienen
para mostrar: comenzaron con un colectivo cuyo motor mitad agua, mitad
gasoil circula por Rosario. Ellos se ilusionan con reconvertir todo el
transporte de la ciudad . La clave pasa no sólo por el ahorro
de combustible sino porque se reduce la contaminación.
La tecnología que utilizan permite la disociación del agua,
utilizando los dos gases que la componen —hidrógeno y oxígeno— en
el proceso de combustión de los motores, y así logran la
sustitución parcial de la nafta o el gasoil.
La tendencia en Europa es marchar hacia esos motores híbridos
y al biocombustible. El fondo inglés incluso proyecta la reconversión
de la flota de colectivos de la ciudad de Buenos Aires. Diariamente circulan —al
menos en forma oficial— unos 20.000 colectivos con un consumo promedio
estimado de combustible de 80 millones de litros de gasoil anuales. El
costo estimado para cambiar los motores no parece inalcanzable: US$ 28
millones.
Fuente: La Opinión Semanario
Julio 21, 2006
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