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No logran frenar la alta polución de la Capital
Aumentó 10% el tránsito, que es el principal
factor
La noticia es que la polución ambiental... sigue siendo noticia
para los porteños. Según las mediciones que lleva adelante
la Dirección de Control de Calidad Ambiental de la Ciudad, en
lo que va del año los niveles de contaminación del aire
por monóxido de carbono se mantuvieron en los mismos parámetros
registrados en 2005. Es decir, no se mejoró nada.
En la Capital se detectaron picos de emanaciones tóxicas en la
zona de Parque Centenario, donde se encuentra una de las dos estaciones
de monitoreo para medir la calidad del aire (la otra está en Palermo).
De todos modos, todavía no fueron puestos en funciones los equipos
en las áreas más críticas, como el microcentro,
donde se estima que los índices alcanzarían o superarían
los límites exigidos por la Organización Mundial de la
Salud (OMS).
Poco más del 90% de la contaminación ambiental de la metrópoli
está determinado por el tránsito vehicular, que en el último
año creció un 10 por ciento. Hoy, más de 1,6 millones
de vehículos circulan cada día por Buenos Aires. La falta
de normativas más exigentes y de controles rigurosos para el transporte,
además del escaso material tecnológico del Estado para
combatir esta problemática, da cuenta de una realidad: en muchos
puntos de la ciudad abundan las emanaciones contaminantes.
En ese sentido, las zonas más comprometidas por el intenso tránsito
son el microcentro porteño, Liniers (Rivadavia y la avenida General
Paz), plaza Flores, Caballito (Acoyte y Rivadavia), plaza Constitución,
Retiro, Belgrano (Cabildo y Juramento), puente Saavedra, parque Centenario,
Recoleta (en el radio comprendido por Santa Fe, Pueyrredón, Callao
y Las Heras) y la zona de Congreso.
En la ciudad hay más de 760.000 automóviles, a los que
se suman otros 740.000 que ingresan cada día desde el conurbano
y que, junto con los 9600 colectivos (134 líneas), los 38.000
taxis y 6000 remises, entre otros vehículos, emiten gases contaminantes
hacia la atmósfera. Estos alcanzan su pico máximo entre
las 8 y las 9, y las 19 y las 20, horarios en que la mayoría de
las personas se dirigen al trabajo y regresan de él, respectivamente.
Si bien, por ejemplo, en el parque Centenario se registraron picos de
3,5 partes por millones (PPM) de monóxido de carbono -la OMS exige
que no supere los 9 PPM-, las autoridades creen que en el microcentro
la contaminación sería mucho mayor.
Humo negro, hidrocarburos, dióxido de azufre, monóxido
de carbono y óxidos de nitrógeno son algunos de los componentes
que despiden los caños de escape de los rodados, pero, muchos
de ellos, como los colectivos, suelen estar exentos de las multas por
falta de controles.
El gobierno porteño verifica los caños de escape en las
terminales de transporte público que están en la Capital.
Además, la Comisión Nacional de Regulación del Transporte
(CNRT) lleva adelante dos inspecciones técnicas por año
a cada vehículo, pero el problema persiste.
"La CNRT controla y fiscaliza la emanación de humo en las
terminales. Tampoco se puede tener un inspector arriba de cada colectivo",
sostuvo Martín Navarro, jefe de Prensa de la CNRT. En lo que va
del año, ese organismo labró 250 actas de infracción
a colectivos que no cumplían con la normativa, de acuerdo con
propias denuncias de los usuarios. Todas las empresas recibieron una
multa, pero hay 9600 ómnibus en la ciudad.
El alto grado de contaminación que producen los colectivos se
atribuye a dos razones: la antigüedad del parque automotor y la
adulteración del combustible para disminuir los costos (sólo
los colectivos consumen 80 millones de litros de gasoil por año).
Infracciones a colectivos
Las autoridades de la Ciudad labraron, según informaron, unas
400 actas de infracción a colectivos que emiten gases contaminantes
por encima de lo permitido. El Código de Faltas porteño
castiga con una multas de 200 a 5000 pesos, mientras que las sanciones
de la CNRT son de 3000 boletos mínimos.
Antes de fin de año, el gobierno porteño prometió estrenar
dos estaciones de monitoreo que ya están en proceso de licitación;
y otra más el año próximo, que permitirá tener
datos más globales sobre el aire que respiran los porteños.
Estarán situadas en el microcentro (las autoridades creen que
es el lugar de mayor contaminación), Barracas y la zona del Riachuelo.
Fuentes de la Dirección de Control de la Calidad Ambiental indicaron
que el objetivo del organismo es monitorear toda la ciudad cuando estén
en funciones las cinco estaciones de medición.
"Se cree que las mediciones en el microcentro estarán muy
cerca o superarían el límite que permite la OMS, pero eso
lo comprobaremos antes de fin de año. La intención es bajar
sensiblemente los índices de contaminación que se registran
hoy en toda la ciudad. Para tener un parámetro de medición
correcto será necesario contar con las tres estaciones de monitoreo",
comentó un funcionario del área.
Mayor control
No resulta llamativo que las cuestiones medioambientales pasen a ser
una cuestión de Estado. "Hay que mitigar los riesgos ambientales,
que son una amenaza para la población. Si bien no somos una autoridad
medioambiental, sí tenemos poder de policía para verificar
si las empresas privadas cumplen con las normas. En cuanto al control
de los colectivos, por ejemplo, se planean operativos masivos para verificar
el grado de contaminación que emanan las fuentes móviles",
dijo a LA NACION el ministro de gobierno porteño, Diego Gorgal.
En ese sentido, el gobierno impulsa la creación una área
específica de controladores medioambientales, con más inspectores,
a fin de que profesionales especializados sancionen las conductas que
de aquellos que violen dicha normativa.
Incluso, el proyecto de reforma del Código de Faltas -es estudiado
en la Legislatura porteña y tendría despacho la semana
próxima, según fuentes legislativas- busca también
castigar con penas más duras a los que no respeten las leyes.
Claro que, por ahora, el problema de la contaminación del aire
sigue siendo un problema sin solución.
Fuente: La Nación
Julio 11, 2006
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