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El conflicto por las papeleras
El Gobierno mostró interés
en un nuevo pedido de suspensión
La Cancillería emitió
un comunicado en el que celebraron la invitación del tribunal
a realizar nuevas presentaciones; Kirchner, en cambio, prefirió
el silencio
El presidente Néstor Kirchner optó por el silencio
y la comunicación oficial tras la resolución de la
Corte de La Haya quedó expresada a través de un comunicado
oficial.
En primer término, la Cancillería
destacó que la decisión “no prejuzga sobre el
fondo de la controversia” y agregó que el Gobierno
se mostró “satisfecho” porque el máximo
tribunal internacional expresó “la garantía
de disponer el desmantelamiento de las plantas si, durante la sustanciación
del caso se demostrara que ellas causas daño ambiental irreparable”.
Además, sostuvieron que “recogen
con interés la invitación de la Corte a presentar
una nueva solicitud de suspensión de las obras si se demostrara
que las condiciones de riesgo para el Río Uruguay y sus zonas
de influencia así los justifican”.
De hecho, los propios ambientalistas de Gualeguaychú
habían advertido la semana pasada a LANACION.com que –ante
una resolución adversa- le pedirán al Gobierno que
vuelva a insistir con la medida cautelar.
Silencio presidencial. Pese a la expectativa que
generó su primera aparición pública Kirchner
no hizo ningún tipo de referencia al tema durante un acto
en la Casa Rosada esta mañana, en contra de lo que suele
hacer respecto de los temas que dominan la coyuntura.
Después llegó entonces la comunicación
oficial de la Cancillería en sintonía con las primeras
conclusiones que sacó con el fragor de la noticia la nueva
secretaria de Medio Ambiente y abogada de la asamblea, Romina Picolotti.
En la misiva, el ministerio a cargo de Jorge Taiana
celebró que “la Corte considere el Estatuto del Río
Uruguay como un sistema integrado para la preservación del
río y al esquema de consulta e información previas
que aquel contiene como una parte muy importante de este sistema”.
Culminó con que el Gobierno “no cejará
en sus esfuerzos por asegurar que las obras proyectadas no afecten
los intereses” de la Argentina y rescató que la Corte
“exhortó a las partes a cooperar de buena fe y a evitar
medidas que agraven la controversia”.
Fuente: La Nación (Argentina)
Julio 13, 2006
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